Cartas de lectores: alumnos viajando en tren

Por Redacción LA GACETA 12 Junio 2026

En el año 1993 tuve el honor de conocer al señor Isidro Ponce, último superintendente del Ferrocarril General Bartolomé Mitre (Tucumán). Nació y creció en la Estación Cevil Pozo, ubicada en el kilómetro 1.140 de la línea principal del citado ferrocarril, lugar este donde su padre se desempeñaba como jefe. Recordaba que junto a su hermano venían a la Escuela Bernardo de Irigoyen. Todos los días a las 7.01 horas tomaban el tren de pasajeros N° 129 del servicio local que venía de Burruyacu, llegando en horario  a la estación de la Plaza Alberdi a las 7.20, y de regreso retornaban en el tren Nr° 130 que iba a Burruyacu, que salía a las 12.50 horas; pagaban medio pasaje. También viajaban con ellos alumnos que subían en paradas intermedias y concurrían a la Escuela Mitre, al Colegio Nacional y al Colegio Tulio García Fernández. La formación estaba compuesta por una locomotora a vapor de gran porte; remolcaba cinco coches clase única de pasajeros y un furgón postal. Frente a la escuela pasaban los tranvías de las líneas 1 y 7, y frente a la Estación lo hacían las líneas 2 y 3. Este servicio de trenes de pasajeros era muy requerido por la población, ya que por la diagramación de los horarios podían realizar sus trámites y comprar la mercadería en los grandes almacenes de la zona. Cerca del media surcaban los aires los olores a comida que venían de “La Guisería” (San Juan 1.100); la parrillada “Escudero“ (San Juan y José Colombres); y el restaurante “Mairata” (Catamarca y Santiago), entre otros. La década de 1970 borró para  siempre ese factor de progreso y comunicación.

Víctor Hugo Rossi                                                            

Ecuador 4.536 - S. M. de Tucumán

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