Cartas de lectores: alumnos viajando en tren

Hace 6 Hs

En el año 1993 tuve el honor de conocer al señor Isidro Ponce, último superintendente del Ferrocarril General Bartolomé Mitre (Tucumán). Nació y creció en la Estación Cevil Pozo, ubicada en el kilómetro 1.140 de la línea principal del citado ferrocarril, lugar este donde su padre se desempeñaba como jefe. Recordaba que junto a su hermano venían a la Escuela Bernardo de Irigoyen. Todos los días a las 7.01 horas tomaban el tren de pasajeros N° 129 del servicio local que venía de Burruyacu, llegando en horario  a la estación de la Plaza Alberdi a las 7.20, y de regreso retornaban en el tren Nr° 130 que iba a Burruyacu, que salía a las 12.50 horas; pagaban medio pasaje. También viajaban con ellos alumnos que subían en paradas intermedias y concurrían a la Escuela Mitre, al Colegio Nacional y al Colegio Tulio García Fernández. La formación estaba compuesta por una locomotora a vapor de gran porte; remolcaba cinco coches clase única de pasajeros y un furgón postal. Frente a la escuela pasaban los tranvías de las líneas 1 y 7, y frente a la Estación lo hacían las líneas 2 y 3. Este servicio de trenes de pasajeros era muy requerido por la población, ya que por la diagramación de los horarios podían realizar sus trámites y comprar la mercadería en los grandes almacenes de la zona. Cerca del media surcaban los aires los olores a comida que venían de “La Guisería” (San Juan 1.100); la parrillada “Escudero“ (San Juan y José Colombres); y el restaurante “Mairata” (Catamarca y Santiago), entre otros. La década de 1970 borró para  siempre ese factor de progreso y comunicación.

Víctor Hugo Rossi                                                            

Ecuador 4.536 - S. M. de Tucumán

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