La crisis en el azúcar podría resentir el plan de biocombustibles

El bajo precio del azúcar tiene sumido a la actividad que lo produce en una crisis. La delicada situación podría derivar en una disminución del área cultivada con caña en Tucumán a partir de la temporada 2009.

13 Julio 2008
La falta de una política azucarera en la Argentina se percibe más que nunca en la actual campaña productiva. Especialmente, sufren la situación los productores de caña -en particular los de pequeña y mediana escala-, que cobran por la venta de su azúcar montos que no les permiten ni siquiera cubrir sus costos de producción, según denuncian. Las derivaciones presentes del problema son muy preocupantes, pero ya se mencionan posibles consecuencias futuras que tendría la actual situación. El primero de los efectos que arrojaría esta crisis es una disminución del área cultivada con caña en Tucumán a partir de la temporada 2009, y lo más grave es que el sector quedaría descompensado si en 2010 comienza a instrumentarse el programa de biocombustibles en la Argentina, como establece la legislación vigente.
La Unión de Cañeros de Sur, que preside Miguel Cruz, alertó sobre este futuro posible. La entidad denunció que la escasa rentabilidad que están obteniendo los productores en esta campaña seguramente impactará con severidad en los niveles de producción de la zafra del próximo año, con una caída estimada del 40% en la producción de caña de azúcar por envejecimiento de cepas y por la falta de renovación del cultivo, así como por imposibilidad de fertilizar los campos.
La Ley de Biocombustibles  establece la obligatoriedad de incorporar un 5% de alcohol a las naftas que se comercialicen en el país. Pero faltan resoluciones en lo que refiere al precio del alcohol que se usará para la mezcla, o en las pautas que deberán contener los proyectos que se presenten para producir etanol, o en cuanto a los incentivos que se otorgarán a las compañías que produzcan etanol.

La oferta interna
Por el lado de la industria, los dueños de los ingenios tucumanos agrupados en el Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART) aseguran que están en marcha acciones que derivarán en una retracción de la oferta del producto en el mercado interno, que favorecerá una suba en los precios. Tanto desde esta entidad como desde las instituciones cañeras Cactu y UCIT se iniciaron gestiones tendientes a lograr apoyos del Estado -a nivel de Poder Ejecutivo provincial y de diputados nacionales por Tucumán- para lograr una serie de medidas que apuntalarían la salida de la crisis. Los cañeros reclaman la reglamentación de la Ley del Contrato de Maquila Agropecuaria, que establece que el agricultor conservará la propiedad de la materia prima hasta la elaboración del producto final. También piden apoyo para conseguir créditos del Banco Nación a una tasa blanda, para lograr compensaciones al costo del flete y para que se suspendan vencimientos de deudas impositivas nacionales y provinciales. Los productores exigen, además, la incorporación del agricultor al negocio del alcohol.
Sobre este punto, un experto que asesora a productores e industriales dijo que la Ley de Maquila no contempla la posibilidad de que los cañeros participen de negocios como el energético de la fibra que origina el vapor de las calderas, o en el alcohol como combustible. Según la norma, a los cañeros les corresponde el 57,6% de los azúcares producidos, pero no participan de la fibra, que es un combustible, ni del alcohol producido por las melazas. Una de las quejas es que para producir el porcentaje que les corresponde, los agricultores deben pagar los costos de cosecha y flete del 42,4% de los azúcares del industrial.

Datos a tener en cuenta
* La Estación Experimental ajustó su pronóstico de producción de azúcar para este año debido a las últimas heladas. Según la entidad, Tucumán podría elaborar 1,5 millón de toneladas. 

* Según los cañeros, hoy el pequeño productor por la venta de su caña en pie $ 25 la tonelada, un precio irrisorio. Separados los costos, al agricultor le queda en mano $ 10 por tonelada.

* En el sector cañero tucumano hay una fuerte concentración. El 91% de los productores posee hasta 50 hectáreas y ocupa 47.000 hectáreas, el 28% del total de las superficie con caña. Los que tienen entre 51 y 100 hectáreas cultivan en 15.698 hectáreas, mientras que aquellos que poseen más de 100 -el 5% de los productores- ocupan 105.693 hectáreas, extensión que representa el 63% del total del área cañera.

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