No hay lugar para albergar a 375 reclusos

Los presos que están detenidos en las comisarías no pueden ser trasladados a los cárceles porque estas están al límite de su capacidad. Dos de los tres reclusos que huyeron de Lules esperaban hace meses ser trasladados al penal de Villa Urquiza. Reconocen fallas. Hay malestar en la Justicia.

EL LUGAR DE LA POLEMICA. El comisario de Lules, Carlos Medina y un ayudante revisan la dependencia donde estaban alojados los presos evadidos. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
EL LUGAR DE LA POLEMICA. El comisario de Lules, Carlos Medina y un ayudante revisan la dependencia donde estaban alojados los presos evadidos. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
09 Julio 2008
La sobresaturación de detenidos en las comisarías y en las cárceles de Tucumán tiene incidencia directa en la fuga de dos peligrosos delincuentes que perma- necían detenidos en la seccional de Lules. Los prófugos, contra quienes se había dictado prisión preventiva, deberían haber estado desde hace más de un mes en el penal de Villa Urquiza pero, por razones de espacio y a pesar de la orden de los fiscales, el traslado no se había concretado.
Según la información proporcionada por la Policía, en las distintas comisarías de la provincia se encuentran detenidas 375 personas que, por orden de la Justicia, deberían estar alojadas en las unidades penintenciarias.
En la madrugada del lunes, utilizando una lima, los detenidos Luis Rivadeneira y Héctor Espeche cortaron los barrotes del ventiluz de su celda, ubicada a unos 10 metros de la comisaría. Con ellos estaba Alejandro Guzmán, quien había sido arrestado por una contravención. Guzmán se entregó el mismo lunes por la noche.
Los investigadores, al mando del comisario mayor Juan Antonio Rodríguez, estudian la posibilidad de que durante las visitas del domingo algún familiar les haya entregado la lima. Pero la fiscal Adriana Giannoni también estima que durante la misma noche y, ante la falta de vigilancia, alguien se las entregó a través del mismo ventiluz. Lo que sorprende a la fiscal es que nadie haya escuchado cuando aserraban los barrotes. En la comisaría había dos policías que, tras descubrirse la fuga, fueron detenidos. Ayer declararon y dijeron que no se dieron cuenta de lo que había pasado hasta que fueron a revisar el calabozo. Ambos están imputados de favorecer la evasión, un delito excarcelable.
Tanto Rivadeneira como Espeche están imputados de abuso sexual, el primero a disposición del fiscal Pedro Gallo y el segundo, de la fiscala Teresita Marnero. Ambos fiscales ordenaron hace más de un mes que fueran trasladados al penal de Villa Urquiza por razones de seguridad y para que esperaran allí el juicio oral. Son considerados peligrosos, ya que las víctimas fueron violadas y brutalmente golpeadas. Además los fiscales piden permanentemente el traslado de detenidos a la cárcel una vez que se dicta prisión preventiva.
El subjefe de Policía, comisario general Nicolás Barrera, está preocupado por la situación. "Sufrimos un grave problema de infraestructura. Hay normativas que disponen que los detenidos sean alojados en la cárcel, pero allí también hay serios problemas de infraestructura. Tratamos de darle solución, pero no siempre se puede", explicó.
Varios fiscales consultados por LA GACETA espresan el malestar que les causa el asunto. "Los detenidos están a nuestra disposición y, por más que ordenamos el traslado, esto muchas veces no se cumple. Después nos enteramos de la fuga de un preso al que nosotros creíamos en la cárcel", dijo uno de ellos.

Sin lugar
El director de Institutos Penales, Roberto Guyot, admitió que se está trabajando al límite de la capacidad, pero dijo que se trata de un problema nacional. "Ya están licitadas las obras para remodelar los pabellones 1 y 2 (condenados y procesados), pero aún no se iniciaron los trabajos. La unidad 6 está colmada. Ahora contamos con la unidad 9 (Máxima Seguridad), pero no todos los internos pueden ser alojados allí", dijo el funcionario. Guyot explicó que casi a diario reciben detenidos.
"Pero muchas veces el número nos supera y, además, para que ingresen al penal se deben cumplir con ciertos requisitos, tales como una serie de estudios que deben realizarse.
Si no los tienen, no pueden entrar y deben seguir en las comisarías hasta que se los hagan", indicó. "Lamentablemente, Institutos Penales siempre fue una repartición muy relegada. Era la última en la que se pensaba a la hora de invertir. Eso ahora está cambiando, pero aún no tenemos infraestructura para contener a tantos detenidos", dijo.
Hasta anoche, los dos acusados que habían logrado escapar permanecían prófugos. Eran buscados por miembros de distintas dependencias de la Regional Oeste, pero no habían podido encontrar rastros de ninguno de ellos.

Se entregó uno de los evadidos
Alejandro Guzmán, el hombre que estaba detenido por una contravención en la comisaría de Lules y que escapó, se presentó ante la Policía ese mismo día, en horas de la noche. El hombre, según trascendió, afirmó que él no quería escaparse, pero que sus compañeros de celda amenazaron con matarlo si no los acompañaba. Cuando se separaron, afirmó Guzmán, decidió entregarse para no tener más problemas con la Justicia.

Las condenas por este delito
Para el favorecimiento de evasión, delito del cual fueron acusados los dos policías que estaban de guardia en Lules cuando escaparon los detenidos, se prevén penas que van desde el mes a los cuatro años de prisión. Los acusados pueden llegar a ser inhabilitados para ejercer como policías por el triple del tiempo al que sean condenados y tendrán que pagar una cuantiosa multa. Anoche, la fiscala Adriana Giannoni analizaba si pedía la detención de ambos policías.

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