El actor argentino Darío Grandinetti tiene mucho que agradecerle a Eliseo Subiela. En parte, porque su protagónico de más éxito lo hizo de su mano, con aquel Oliverio de "El lado oscuro del corazón", y por otra parte, porque gracias a la secuela de aquél filme, viajó a España a rodar, y allí lo contactó nada menos que Pedro Almodóvar para ofrecerle un papel en su nuevo trabajo. Así, Grandinetti es Marco en "Hable con ella", la nueva realización del genial Almodóvar después de ganar la estatuilla dorada del Oscar con "Todo sobre mi madre" y que acaba de estrenarse en los cines tucumanos. El rodaje de esta nueva producción de "El deseo", comandada como siempre por su hermano Agustín Almodóvar, fue rodada en París y está protagonizada por la cantante española Rosario Flores (hija de la gran Lola Flores), Leonor Watling y Javier Cámara. También intervienen algunas de las clásicas chicas Almodóvar, como Marisa Paredes y Loles León, más Chus Lampreave, Geraldine Chaplin, Fele Martínez, Paz Vega y Roberto Alvarez.
A pesar de semejente éxito, Darío Grandinetti es un tipo simple, de barrio que prefiere vivir como un desconocido antes que firmar autógrafos en cada esquina. Seguramente su sencillez no sea producto de la mera casualidad y tenga que ver más con una historia que fue tallando lejos del ruido y los flashes de los fotógrafos. Su vida comenzó un 5 de marzo de 1959 en la ciudad de Rosario, Santa Fe. A los 13 años empezó a trabajar en la inmobiliaria de su padre. Un año después se trasladó con su familia a Las Rosas, un pueblo de 15.000 habitantes a 120 kilómetros de la ciudad. Fue en aquella época cuando sintió que jugar al fútbol era lo que más quería en el mundo.
"Podría haber jugado en Primera, pero recién me di cuenta de grande", dice con una mueca de resignación, el nuevo "chico Almodóvar".
Locos por el fútbol
Desde siempre el fútbol fue una de sus grandes pasiones, a tal punto que la idea de jugar en un club grande le daba vueltas por la cabeza todo el tiempo. "A los 16 volví a Rosario para empezar a practicar en las divisiones inferiores de Newells Old Boys. Pero mi padre, dirigente gremial, me había conseguido un empleo en la delegación local de la Junta Nacional de Granos. Era un trabajo de llevar y traer papeles", recuerda. De a poco, el entusiasmo y el sueño de ser centro delantero se fueron desvaneciendo. Tentado por una amiga, Grandinetti quiso saber de qué se trataban las tan famosas "clases de teatro", y al poco tiempo cambió la número cinco por el escenario, y desde entonces siempre quiso dedicarse a la actuación.
"Cuando empecé a los 18 años tenía que hacer dos escenitas y vivía atormentado una semana. Ahora a los 43 tengo mucho trabajo y lo disfruto. En el medio pasaron muchas cosas, pero la razón no cambió. Cuando vine a Buenos Aires lo único que quería era vivir de la actuación y no tener trabajos de ninguna otra cosa. Y hoy sigo queriendo lo mismo", dice convencido el actor de éxitos teatrales como "Yepeto".
Sus raíces rosarinas, de tipo de barrio parecen haberlo seguido como una sombra aún estando lejos de su casa natal y de su gente. "No es porque quiero vivir en alpargatas y camiseta, pero la ciudad no es para mí", concluye.
Actualmente, el actor protagoniza junto a Diego Torres, el nuevo filme de Alberto Lecchi, "Los juegos de Arcibel". "Estoy contento de haber vuelto a trabajar en la Argentina. Agradecido que Alberto confíe en los actores y la producción. En que podemos hacer bien nuestro trabajo y que no vamos a causar que se vayan del presupuesto", dijo. Y como suele suceder en estas ocasiones, va directo a la reiteración: "Me gusta la capacidad de jugar que tiene Arcibel. La relaciono conmigo: yo soy actor porque me gusta jugar que soy otro".
A pesar de semejente éxito, Darío Grandinetti es un tipo simple, de barrio que prefiere vivir como un desconocido antes que firmar autógrafos en cada esquina. Seguramente su sencillez no sea producto de la mera casualidad y tenga que ver más con una historia que fue tallando lejos del ruido y los flashes de los fotógrafos. Su vida comenzó un 5 de marzo de 1959 en la ciudad de Rosario, Santa Fe. A los 13 años empezó a trabajar en la inmobiliaria de su padre. Un año después se trasladó con su familia a Las Rosas, un pueblo de 15.000 habitantes a 120 kilómetros de la ciudad. Fue en aquella época cuando sintió que jugar al fútbol era lo que más quería en el mundo.
"Podría haber jugado en Primera, pero recién me di cuenta de grande", dice con una mueca de resignación, el nuevo "chico Almodóvar".
Locos por el fútbol
Desde siempre el fútbol fue una de sus grandes pasiones, a tal punto que la idea de jugar en un club grande le daba vueltas por la cabeza todo el tiempo. "A los 16 volví a Rosario para empezar a practicar en las divisiones inferiores de Newells Old Boys. Pero mi padre, dirigente gremial, me había conseguido un empleo en la delegación local de la Junta Nacional de Granos. Era un trabajo de llevar y traer papeles", recuerda. De a poco, el entusiasmo y el sueño de ser centro delantero se fueron desvaneciendo. Tentado por una amiga, Grandinetti quiso saber de qué se trataban las tan famosas "clases de teatro", y al poco tiempo cambió la número cinco por el escenario, y desde entonces siempre quiso dedicarse a la actuación.
"Cuando empecé a los 18 años tenía que hacer dos escenitas y vivía atormentado una semana. Ahora a los 43 tengo mucho trabajo y lo disfruto. En el medio pasaron muchas cosas, pero la razón no cambió. Cuando vine a Buenos Aires lo único que quería era vivir de la actuación y no tener trabajos de ninguna otra cosa. Y hoy sigo queriendo lo mismo", dice convencido el actor de éxitos teatrales como "Yepeto".
Sus raíces rosarinas, de tipo de barrio parecen haberlo seguido como una sombra aún estando lejos de su casa natal y de su gente. "No es porque quiero vivir en alpargatas y camiseta, pero la ciudad no es para mí", concluye.
Actualmente, el actor protagoniza junto a Diego Torres, el nuevo filme de Alberto Lecchi, "Los juegos de Arcibel". "Estoy contento de haber vuelto a trabajar en la Argentina. Agradecido que Alberto confíe en los actores y la producción. En que podemos hacer bien nuestro trabajo y que no vamos a causar que se vayan del presupuesto", dijo. Y como suele suceder en estas ocasiones, va directo a la reiteración: "Me gusta la capacidad de jugar que tiene Arcibel. La relaciono conmigo: yo soy actor porque me gusta jugar que soy otro".







