El impacto de la crecida extraordinaria que sufren las Cataratas del Iguazú

El tucumano José María Hervas es el intendente del Parque Nacional Iguazú y debió tomar decisiones ante el aumento del caudal y la fuerza de los ríos. Advertencia sobre la erosión.

LA FUERZA DE LA NATURALEZA, A PLENO. La crecida de los ríos exhibió la potencia el agua en todo su esplendor en el Parque Nacional.
LA FUERZA DE LA NATURALEZA, A PLENO. La crecida de los ríos exhibió la potencia el agua en todo su esplendor en el Parque Nacional.

La magnitud del fenómeno que atraviesan las Cataratas del Iguazú se refleja en las cifras que aportó el tucumano José María Hervas, guardaparque e intendente del Parque Nacional Iguazú, en diálogo con LG Play.

El parque funciona habitualmente con un caudal promedio de alrededor de 1.500 metros cúbicos por segundo. Cuando el río alcanza los 8.000 metros cúbicos por segundo, se dispone el cierre de la Garganta del Diablo. Sin embargo, durante los últimos días, el caudal llegó a los 15.000 metros cúbicos por segundo.

“Estamos muchísimo, muchísimo más por arriba de lo normal”, graficó ayer el intendente, al explicar que las decisiones se toman a partir de los registros que comunica la represa ubicada en el Iguazú Superior, en territorio del Brasil. Con esa información, las autoridades evalúan qué sectores pueden permanecer abiertos y cuándo es necesario activar los protocolos de seguridad.

Pasarelas retiradas

Una de las decisiones más importantes fue desmontar por completo las pasarelas de la Garganta del Diablo antes de que el río alcanzara sus niveles más extremos. La medida busca proteger la infraestructura y evitar que la corriente arrastre las estructuras metálicas, como ocurrió en otras crecientes.

Hervas aclaró que las imágenes de pasarelas con barandas rebatidas que circularon en los últimos días corresponden al sector brasileño. Del lado argentino, la estrategia fue diferente: retirar anticipadamente los componentes del circuito más expuesto y ponerlos a resguardo.

PARA LA FOTO. Miles de turistas continúan con los recorridos guiados. PARA LA FOTO. Miles de turistas continúan con los recorridos guiados.

“Se decidió en Garganta desarmarla por completo y todo ese material hoy está resguardado”, señaló. La previsión permitirá reducir considerablemente los tiempos de recuperación una vez que baje el nivel del agua.

Según estimó, la reinstalación de las estructuras demandará entre 20 y 25 días, siempre que las condiciones permitan avanzar con los trabajos. De no haberse retirado el material, la recuperación podría haber llevado varios meses, entre la necesidad de rescatar las piezas arrastradas por la corriente y la de adquirir componentes fabricados a medida.

El resto de los circuitos también está sujeto a evaluaciones permanentes. Aunque el agua llegó con fuerza a distintos sectores, las autoridades mantienen habilitados aquellos recorridos que reúnen las condiciones necesarias para recibir visitantes.

Experiencia impactante

A pesar del cierre de uno de los principales atractivos del parque, la crecida también genera una experiencia visual y sonora excepcional para quienes llegan hasta las Cataratas. Durante la jornada previa a la entrevista, el lugar recibió unos 6.000 visitantes, según precisó el intendente.

POSTAL ÚNICA. La naturaleza se disfruta pese al clima adverso. POSTAL ÚNICA. La naturaleza se disfruta pese al clima adverso.

Hervas relató que algunos turistas sintieron temor al encontrarse frente a la magnitud del agua, pero que, después de los primeros momentos de impresión pudieron continuar sus recorridos con normalidad.

“Es muy impactante estar a la par de los saltos con semejante caudal y con semejante ruido”, describió. Y dejó una invitación para quienes todavía no conocen el lugar: “lo que van a ver es algo único y pocas veces visto”.

El funcionario reconoció que las excursiones náuticas pueden generar mayor inquietud entre los visitantes, por la cercanía con los rápidos y los saltos. Sin embargo, remarcó que se trata de actividades que se desarrollan bajo protocolos de seguridad y cuya realización depende de las condiciones del río.

EN MEDIO DEL AGUA. Una turista posa para l foto en una de las pasarelas del Parque Nacional Iguazú, que permanece abierto al público. EN MEDIO DEL AGUA. Una turista posa para l foto en una de las pasarelas del Parque Nacional Iguazú, que permanece abierto al público.

La situación también obligó a contemplar a quienes habían organizado sus viajes con meses de anticipación, incluidos contingentes escolares que esperaban visitar la Garganta del Diablo. Frente a las dificultades para devolver las entradas, se habilitó la posibilidad de reprogramar las visitas hasta marzo o abril del próximo año, con la opción de extender el plazo si fuera necesario.

“Con más violencia”

Más allá de la crecida actual, Hervas advirtió sobre un proceso que preocupa a quienes trabajan en el parque: la frecuencia y la intensidad con que se presentan estos episodios.

“Estas crecientes cada vez vienen sucediendo con más frecuencia y cada vez son un poquito más violentas”, afirmó. En su explicación, señaló que la erosión de las islas que históricamente funcionaban como barreras naturales reduce la resistencia del paisaje frente a la corriente.

Al desaparecer parte de esas formaciones, el agua encuentra menos obstáculos y alcanza determinados sectores con mayor fuerza. Por eso, según describió, en algunas ocasiones un caudal inferior puede provocar más daños que otro registrado décadas atrás, cuando el entorno ofrecía una mayor contención natural.

VISTA PELIGROSA. Sólo la Garganta del Diablo permanece cerrada desde hace meses, pero el resto del predio está abierto al público. VISTA PELIGROSA. Sólo la Garganta del Diablo permanece cerrada desde hace meses, pero el resto del predio está abierto al público.

La preparación para esta crecida comenzó varios meses antes. Desde junio y julio, las autoridades del parque mantenían contacto con servicios meteorológicos de la Argentina y del Brasil para seguir la evolución de las condiciones que podían derivar en un episodio extraordinario.

En otras localidades

El impacto del agua no se limita al área de las Cataratas. Desde Puerto Iguazú, donde se encuentra la intendencia del parque, Hervas explicó que el nivel elevado del río Paraná dificulta el desagüe del Iguazú, debido a que el curso principal funciona como una barrera para la descarga del agua.

Aunque Puerto Iguazú no registraba inundaciones generalizadas al momento de la entrevista, el funcionario señaló que otras zonas de la región ya sufrían consecuencias más severas, especialmente en sectores ribereños con barrancas más bajas.

Ante este panorama, Parques Nacionales conformó un comité de crisis ampliado con la participación de Gendarmería Nacional, Prefectura, bomberos, Defensa Civil y otras instituciones. El organismo puso a disposición del municipio recursos logísticos y maquinaria, como camionetas, tractores, retroexcavadoras y motoniveladoras, para colaborar frente a la emergencia.

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