08 Julio 2008 Seguir en 
Los ciclos de los CEO se asemejan a los de la naturaleza. Tienen la calidez del verano al momento de llegar al cargo. Como en el otoño, pasan el tiempo de la cosecha de admiradores y detractores; también se "enamoran" de la empresa durante la primavera y hasta sienten el frío invernal cuando perciben estancamiento.
Gabriel Schwartz, de Psicología Laboral Consultores, relata a LA GACETA las "cuatro estaciones" más comunes por la que pasan los CEO en su vida laboral y personal.
Cuando "asumen" el cargo. Pasean por la empresa, se reúnen con todos los sectores, meten la nariz en las áreas estratégicas. Puede combinarse con alguna actitud del estilo "cambiamos el escritorio o los estantes de lugar" para marcar una nueva manera ver las cosas. Su vida personal prácticamente se esfuma y tienen todas las antenas puestas en el trabajo.
Empiezan a tomar cartas en el asunto. Se dan cuenta de quiénes están alineados y quiénes no. Prestan atención a si fueron demasiado participativos o distantes en su primer acercamiento y ajustan la conducta. Llevan a sus hijos a la oficina nueva y se dejan conocer más. Se permiten algo más de tiempo para su familia y sus temas personales. Empiezan a cultivar contactos y hacer networking. En general frecuentan buenos lugares, a veces desconocidos para ellos. Se animan con algún hobby postergado.
Hacen cambios. Alejan a quienes les inspiran menos confianza y acercan a los más afines. Se ganan odios, admiración (más de esta última) y el visto bueno de las casas matrices si fuese el caso de una filial. En el mejor de los casos, consiguen beneficios para toda su gente. Se permiten disponer mejor de su tiempo, tomarse fines de semana y asistir a los actos de los chicos. Programan viajes y los llevan a cabo.
Empiezan a tener miedo del paso siguiente, estancarse o aburrirse. Hacen contactos y disfrutan más de los beneficios del cargo. Si el CEO es joven, tiene una mayor inclinación hacia la tecnología y la actualización constante.
Gabriel Schwartz, de Psicología Laboral Consultores, relata a LA GACETA las "cuatro estaciones" más comunes por la que pasan los CEO en su vida laboral y personal.
Cuando "asumen" el cargo. Pasean por la empresa, se reúnen con todos los sectores, meten la nariz en las áreas estratégicas. Puede combinarse con alguna actitud del estilo "cambiamos el escritorio o los estantes de lugar" para marcar una nueva manera ver las cosas. Su vida personal prácticamente se esfuma y tienen todas las antenas puestas en el trabajo.
Empiezan a tomar cartas en el asunto. Se dan cuenta de quiénes están alineados y quiénes no. Prestan atención a si fueron demasiado participativos o distantes en su primer acercamiento y ajustan la conducta. Llevan a sus hijos a la oficina nueva y se dejan conocer más. Se permiten algo más de tiempo para su familia y sus temas personales. Empiezan a cultivar contactos y hacer networking. En general frecuentan buenos lugares, a veces desconocidos para ellos. Se animan con algún hobby postergado.
Hacen cambios. Alejan a quienes les inspiran menos confianza y acercan a los más afines. Se ganan odios, admiración (más de esta última) y el visto bueno de las casas matrices si fuese el caso de una filial. En el mejor de los casos, consiguen beneficios para toda su gente. Se permiten disponer mejor de su tiempo, tomarse fines de semana y asistir a los actos de los chicos. Programan viajes y los llevan a cabo.
Empiezan a tener miedo del paso siguiente, estancarse o aburrirse. Hacen contactos y disfrutan más de los beneficios del cargo. Si el CEO es joven, tiene una mayor inclinación hacia la tecnología y la actualización constante.







