Asesinó de un tiro a su pequeña hija

Drama pasional. El homicida había discutido con su novia y tras matar a la pequeña se descerrajó un disparo. El joven, que vivía en La Florida, ya había sido denunciado por amenazas. Dejó una carta para su madre en la que pidió perdón.

INVESTIGACION. La fiscala Adriana Giannoni y peritos de la Policía salen del departamento luego del homicidio.LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
INVESTIGACION. La fiscala Adriana Giannoni y peritos de la Policía salen del departamento luego del homicidio.LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
05 Julio 2008
Planeó todo y lo ejecutó con frialdad. Un muchacho de 29 años consumó un brutal ataque ayer a la tarde cuando mató a su pequeña hija de tan sólo siete meses, baleó a su novia de 20 y luego se descerrajó un disparo en la sien poniendo fin a su vida. El drama conmovió a los vecinos del barrio Soberanía Nacional, en El Manantial, que no entendían lo que había sucedido.
El año pasado, Angel Sebastián Medina y Mirta Damus González se conocieron mientras estudiaban en un instituto técnico. Se pusieron de novios y en enero nació Elina María Belén Ramos Medina. A pesar de esto, según explicaron familiares, la pareja decidió seguir viviendo cada uno en su casa: él en La Florida y ella en El Manantial. "Después de que nació la nena empezaron a pelear mucho. Eran jóvenes y creo que no sabían muy bien lo que habían hecho", dijo Olga Argañaraz, una vecina.
En mayo, Mirta denunció a su novio en la comisaría de El Manantial. Dijo que él la había amenazado y que la había golpeado. Afirmó que todo se había desencadenado cuando ella se negó a irse a vivir con él. La denuncia recayó en la fiscalía III, a cargo de la fiscala Teresita Marnero. La pareja siguió distanciada, aunque aparentemente no hubo más escenas violentas. "El no venía mucho por aquí, pero sabíamos que era el padre de la bebé", dijo Marcela Rodríguez, otra vecina.
Aparentemente ayer a la mañana Medina llamó a su novia y le dijo que quería ir a visitarla. Ella accedió. Medina, antes de salir, dejó una carta: "mamá, perdoname por lo que voy a hacer". Estaba decidido. Medina llegó a la vivienda a las 18.30. Además de la joven y de la beba estaba la madre de ella, Angela del Carmen González, de 60 años. "Estuvieron charlando en el comedor. No había problemas. El tenía a la nena en brazos. De pronto se pararon los dos y fueron a la pieza. Un minuto después escuché un grito y un disparo. Cuando corrí a la pieza vi que él tiraba a la nena sobre la cama", relató la mujer, desconsolada, a la Policía. El homicida, iracundo, hizo varios disparos contra su novia. La hirió en un dedo, en la palma de la mano y en el hombro derecho. Luego se apoyó el revólver en la cabeza y volvió a gatillar. La bala lo atravesó y él cayó inerte al suelo. Un vecino llamó a la comisaría y los policías, desesperados, cargaron a la beba en el patrullero y la llevaron al Hospital de Niños. Llegó sin vida. Su madre, shockeada, también fue hospitalizada.
Mientras los policías trabajaban dentro del departamento, sólo se escuchaba el llanto de Angela González, que abrazaba la mantita de la bebé.

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