06 Julio 2008 Seguir en 
En el fondo, el desenvolvimiento de la economía argentina, tras desatarse el conflicto entre el Gobierno y el sector agropecuario por la suba de las retenciones, podría parecerse mucho al presente futbolístico de Racing Club. Un sufrido hincha de la Academia como Orlando Ferreres hace la comparación a partir de la pérdida de confianza en el rumbo económico que percibe la tribuna. Ex viceministro de Economía de la Nación (1989) y actualmente a cargo de la consultora que lleva su nombre y apellido, Ferreres considera que la gestión de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, debe encontrarle la vuelta para bajar las expectativas inflacionarias, que están carcomiendo el bolsillo de todos los argentinos, desde el simple consumidor hasta el más encumbrado ejecutivo. Lo dijo en una entrevista telefónica con LA GACETA.
-¿En qué se asemeja la situación económica del país con la realidad de Racing Club?
-Prácticamente tienen el mismo derrotero: están en el fondo de la tabla, lo cual complica la visión sobre el país, porque no se logró para nada regenerar la confianza de largo plazo. Ese es el punto más difícil a resolver. Así que vamos a ver cómo se desenvuelven los hechos. Por ahora, Racing quedó en primera división y, al igual que la Argentina, deberá hacer muy bien las cosas para no descender más.
-En los últimos días, se visualizó una tendencia en la que los grandes empresarios prefieren resguardar su capital a plazo fijo (por las elevadas tasas), mientras que los ahorristas siguen apostando al dólar...
-En principio se está dando esa situación porque al ahorrista le gusta estar seguro de que su capital será resguardado en una inversión segura. Y, en ese contexto, siente que, en la actualidad, el dólar es la herramienta que le brinda una mayor seguridad. En cuanto a las tasas de plazo fijo, los empresarios optan por ese instrumento para colocar, de alguna forma, su dinero. De todas maneras, la gente aún no sabe muy bien qué hacer con su capital. Y esto se mantendrá en la medida que no haya claridad acerca del rumbo económico de la Argentina.
-Con el conflicto con el campo en proceso de resolución, ¿cuáles son las expectativas para el segundo semestre del año?
-Creo que el escenario más probable es el de una desaceleración económica, en el que la inflación ocupa un lugar preponderante. Sin embargo, no hay que perder de vista el impacto que pueda llegar a ocasionar el tema energético en el proceso industrial. Habrá que ver si es que se garantiza la provisión de electricidad y de gas a la actividad.
-En algún momento, sostuvo que todo excedente de la recaudación impositiva nacional debía destinarse a incentivar la producción, ¿qué sucederá ahora en el que está en pleno debate la suba de las retenciones a las exportaciones de grano?
-El cuadro de situación se ha modificado en la Argentina. Ahora, evidentemente, gran parte de la recaudación fiscal se destina al pago de los subsidios y no es para el desarrollo del país. Se gasta una suma espectacular en subsidios de todo tipo y ese es un punto relevante. No creo en el discurso oficial de que el incremento de partidas para otorgarlos a los sectores vinculados con los servicios públicos privatizados contribuya a mejorarle la situación a la población. Tomemos como ejemplo el caso de la Capital Federal, el punto de mayor desarrollo del país, en el que los ciudadanos pagan alrededor de 53 centavos de dólar el BTU de gas. Esto no tiene una explicación muy clara.
-¿Hacia dónde debe orientarse la política económica del Gobierno?
-Debemos decir, antes que todo, que el problema que mantiene con el sector agropecuario es circunstancial. Es más político marginal que económico. A partir del desgaste extraordinario que tuvo el Gobierno en este período, resurgió el tema central de la economía: la inflación. Además, el modelo productivo sigue haciendo aguas y no sabemos cómo hacer para producir más energía. Creo que la clave está en mejorar los precios para la producción, disminuyendo el consumo con valores mas parecidos al mercado internacional. Es el desafío que se le presenta a Cristina Kirchner. Otra cuestión pasa por conseguir que haya más crédito hipotecario con el fin de expandir la actividad de la construcción privada de viviendas.
-En la Argentina actual, ¿cuáles deberían ser las sugerencias para la DT?
-Debe replantear la situación económica. Una cosa es salir de la crisis y otra es expandir la economía durante 20 años. Esto sirvió para salir del pozo y el razonamiento actual parecer ser que "si me fue bien así, porque debo cambiar". Y esto no debería ser así.
-¿Hay que cambiar el modelo?
-Hay que hacerle un "service" al modelo, pero con eso no alcanza, porque también se requiere una rectificación de aros y de cilindros. Es importante la decisión que se tome y se puede andar con el mismo auto. El modelo era de un tipo de cambio alto para incentivar al turismo y a la industria. Si eso no sigue, entonces el Gobierno tendrá que salir a explicar qué es lo que quiere hacer.
-Muchos sectores reclaman un ministro de Economía más activo que tome decisiones en todo sentido...
-El ministro de Economía es Néstor Kirchner y no Carlos Fernández que parece que cumple un rol de subsecretario o de un director nacional de macroeconomía. No puede haber dos ministros a la vez, pero sí es necesario que el que actualmente ocupa tenga un rol como lo tuvieron Roberto Lavagna, Domingo Cavallo o Roque Fernández. Se necesita en ese cargo una persona que defina políticas y las haga consistentes. Pero de Kirchner no puedo hablar mucho. Debo ser cuidadoso si los racinguistas (él ex presidente es uno) queremos sostenernos en primera (sonrisas).
-¿En qué se asemeja la situación económica del país con la realidad de Racing Club?
-Prácticamente tienen el mismo derrotero: están en el fondo de la tabla, lo cual complica la visión sobre el país, porque no se logró para nada regenerar la confianza de largo plazo. Ese es el punto más difícil a resolver. Así que vamos a ver cómo se desenvuelven los hechos. Por ahora, Racing quedó en primera división y, al igual que la Argentina, deberá hacer muy bien las cosas para no descender más.
-En los últimos días, se visualizó una tendencia en la que los grandes empresarios prefieren resguardar su capital a plazo fijo (por las elevadas tasas), mientras que los ahorristas siguen apostando al dólar...
-En principio se está dando esa situación porque al ahorrista le gusta estar seguro de que su capital será resguardado en una inversión segura. Y, en ese contexto, siente que, en la actualidad, el dólar es la herramienta que le brinda una mayor seguridad. En cuanto a las tasas de plazo fijo, los empresarios optan por ese instrumento para colocar, de alguna forma, su dinero. De todas maneras, la gente aún no sabe muy bien qué hacer con su capital. Y esto se mantendrá en la medida que no haya claridad acerca del rumbo económico de la Argentina.
-Con el conflicto con el campo en proceso de resolución, ¿cuáles son las expectativas para el segundo semestre del año?
-Creo que el escenario más probable es el de una desaceleración económica, en el que la inflación ocupa un lugar preponderante. Sin embargo, no hay que perder de vista el impacto que pueda llegar a ocasionar el tema energético en el proceso industrial. Habrá que ver si es que se garantiza la provisión de electricidad y de gas a la actividad.
-En algún momento, sostuvo que todo excedente de la recaudación impositiva nacional debía destinarse a incentivar la producción, ¿qué sucederá ahora en el que está en pleno debate la suba de las retenciones a las exportaciones de grano?
-El cuadro de situación se ha modificado en la Argentina. Ahora, evidentemente, gran parte de la recaudación fiscal se destina al pago de los subsidios y no es para el desarrollo del país. Se gasta una suma espectacular en subsidios de todo tipo y ese es un punto relevante. No creo en el discurso oficial de que el incremento de partidas para otorgarlos a los sectores vinculados con los servicios públicos privatizados contribuya a mejorarle la situación a la población. Tomemos como ejemplo el caso de la Capital Federal, el punto de mayor desarrollo del país, en el que los ciudadanos pagan alrededor de 53 centavos de dólar el BTU de gas. Esto no tiene una explicación muy clara.
-¿Hacia dónde debe orientarse la política económica del Gobierno?
-Debemos decir, antes que todo, que el problema que mantiene con el sector agropecuario es circunstancial. Es más político marginal que económico. A partir del desgaste extraordinario que tuvo el Gobierno en este período, resurgió el tema central de la economía: la inflación. Además, el modelo productivo sigue haciendo aguas y no sabemos cómo hacer para producir más energía. Creo que la clave está en mejorar los precios para la producción, disminuyendo el consumo con valores mas parecidos al mercado internacional. Es el desafío que se le presenta a Cristina Kirchner. Otra cuestión pasa por conseguir que haya más crédito hipotecario con el fin de expandir la actividad de la construcción privada de viviendas.
-En la Argentina actual, ¿cuáles deberían ser las sugerencias para la DT?
-Debe replantear la situación económica. Una cosa es salir de la crisis y otra es expandir la economía durante 20 años. Esto sirvió para salir del pozo y el razonamiento actual parecer ser que "si me fue bien así, porque debo cambiar". Y esto no debería ser así.
-¿Hay que cambiar el modelo?
-Hay que hacerle un "service" al modelo, pero con eso no alcanza, porque también se requiere una rectificación de aros y de cilindros. Es importante la decisión que se tome y se puede andar con el mismo auto. El modelo era de un tipo de cambio alto para incentivar al turismo y a la industria. Si eso no sigue, entonces el Gobierno tendrá que salir a explicar qué es lo que quiere hacer.
-Muchos sectores reclaman un ministro de Economía más activo que tome decisiones en todo sentido...
-El ministro de Economía es Néstor Kirchner y no Carlos Fernández que parece que cumple un rol de subsecretario o de un director nacional de macroeconomía. No puede haber dos ministros a la vez, pero sí es necesario que el que actualmente ocupa tenga un rol como lo tuvieron Roberto Lavagna, Domingo Cavallo o Roque Fernández. Se necesita en ese cargo una persona que defina políticas y las haga consistentes. Pero de Kirchner no puedo hablar mucho. Debo ser cuidadoso si los racinguistas (él ex presidente es uno) queremos sostenernos en primera (sonrisas).







