29 Junio 2008 Seguir en 
El jefe Joseph Lokoi ha sobrevivido a dos guerras civiles en el sur de Sudán, pero las cicatrices que cubren su cuerpo no son las marcas de la batalla. Cada una de ellas marca el lugar donde un gusano de Guinea -un parásito parecido a un tallarín de hasta un metro de largo que se transmite a través del agua- le salió por la piel.
Después de vivir hasta 14 meses dentro de su organismo receptor, el largo gusano, conocido frecuentemente como "la serpiente abrasadora", libera químicos para ablandar el tejido, produciendo una herida llena de pus. Luego sale al exterior para poder depositar alrededor de un millón de larvas.
"El dolor es terrible", dijo Lokoi, quien vive en el seco Estado de Ecuatoria Oriental, donde la mayoría de los hombres porta un arma y donde son comunes los mortales robos de ganado.
El dolor hace que muchas víctimas acudan a la fuente de agua más cercana en busca de alivio. Para la tribu Toposa de Lokoi, este es uno de los pequeños estanques de agua de lluvia cavados a mano o pozos bajos de los que la comunidad depende.
El gusano de Guinea arroja una nube de larvas en el agua con la que hace contacto y muere. A menos que sea hervida o filtrada, es probable que el agua infecte a aquellos que la beban.
Sudán es hogar de cuatro quintos de los casos mundiales del gusano de Guinea: un doloroso y desesperante acontecimiento que aqueja a las personas durante la temporada de lluvias. Pero ahora hay nuevas esperanzas de que el parásito pueda finalmente ser erradicado.
Las comunidades nómades como la de Lokoi aún no han visto muchos beneficios en materia de salud o educación, tras un acuerdo de paz de 2005 que terminó con más de 20 años de guerra entre el gobierno de Jartum en el norte y los rebeldes del sur.
Pero la paz y la estabilidad han mejorado el acceso a algunas zonas aisladas -si bien la región de Darfur todavía está presa de su propia rebelión- y esto ayudó a aquellos que luchan por librar al mayor país de Africa del gusano de Guinea.
El semiautónomo gobierno del sur y el Centro Carter de Estados Unidos, un grupo de ayuda formado por el ex presidente Jimmy Carter, apuntan a eliminar para 2009 el gusano de Guinea de Sudán como parte de su objetivo de librar al mundo de la enfermedad para ese entonces.
Esta sería la primera erradicación mundial desde que fue eliminada la viruela en 1977, y la primera sin vacunas ni medicamentos. "No hay bala de plata ni vacuna. Cuando erradiquemos al gusano de Guinea del mundo, será porque la gente cambió su conducta", dijo Steven Becknell, quien dirige la oficina del Centro Carter del sur de Sudán.
Cuando esta institución se involucró con la enfermedad por primera vez en 1986, a nivel mundial había 3,5 millones de casos.
En 2006, sólo se registraron 25.217 casos y poco más de 20.000 de ellos fueron en Sudán. Ghana ese año informó de alrededor de 4.000 casos, y el parásito, también conocido como dracunculiasis, se está manteniendo firme en Mali, Nigeria y Níger.
Desde entonces, ha habido una dramática mejora en Sudán, que registró sólo 5.815 casos en 2007.
El fin de la guerra significó que las áreas afectadas se volvieron accesibles para un modernizado proyecto encabezado por el Gobierno que distribuye barreras vitales contra la enfermedad. El Centro Carter distribuye filtros de tela y tubos de plástico para beber con gasa en uno de los extremos para bloquear a las larvas. Los estanques también son tratados con químicos, y otras agencias han realizado perforaciones para proporcionar agua potable.
Después de vivir hasta 14 meses dentro de su organismo receptor, el largo gusano, conocido frecuentemente como "la serpiente abrasadora", libera químicos para ablandar el tejido, produciendo una herida llena de pus. Luego sale al exterior para poder depositar alrededor de un millón de larvas.
"El dolor es terrible", dijo Lokoi, quien vive en el seco Estado de Ecuatoria Oriental, donde la mayoría de los hombres porta un arma y donde son comunes los mortales robos de ganado.
El dolor hace que muchas víctimas acudan a la fuente de agua más cercana en busca de alivio. Para la tribu Toposa de Lokoi, este es uno de los pequeños estanques de agua de lluvia cavados a mano o pozos bajos de los que la comunidad depende.
El gusano de Guinea arroja una nube de larvas en el agua con la que hace contacto y muere. A menos que sea hervida o filtrada, es probable que el agua infecte a aquellos que la beban.
Sudán es hogar de cuatro quintos de los casos mundiales del gusano de Guinea: un doloroso y desesperante acontecimiento que aqueja a las personas durante la temporada de lluvias. Pero ahora hay nuevas esperanzas de que el parásito pueda finalmente ser erradicado.
Las comunidades nómades como la de Lokoi aún no han visto muchos beneficios en materia de salud o educación, tras un acuerdo de paz de 2005 que terminó con más de 20 años de guerra entre el gobierno de Jartum en el norte y los rebeldes del sur.
Pero la paz y la estabilidad han mejorado el acceso a algunas zonas aisladas -si bien la región de Darfur todavía está presa de su propia rebelión- y esto ayudó a aquellos que luchan por librar al mayor país de Africa del gusano de Guinea.
El semiautónomo gobierno del sur y el Centro Carter de Estados Unidos, un grupo de ayuda formado por el ex presidente Jimmy Carter, apuntan a eliminar para 2009 el gusano de Guinea de Sudán como parte de su objetivo de librar al mundo de la enfermedad para ese entonces.
Esta sería la primera erradicación mundial desde que fue eliminada la viruela en 1977, y la primera sin vacunas ni medicamentos. "No hay bala de plata ni vacuna. Cuando erradiquemos al gusano de Guinea del mundo, será porque la gente cambió su conducta", dijo Steven Becknell, quien dirige la oficina del Centro Carter del sur de Sudán.
Cuando esta institución se involucró con la enfermedad por primera vez en 1986, a nivel mundial había 3,5 millones de casos.
En 2006, sólo se registraron 25.217 casos y poco más de 20.000 de ellos fueron en Sudán. Ghana ese año informó de alrededor de 4.000 casos, y el parásito, también conocido como dracunculiasis, se está manteniendo firme en Mali, Nigeria y Níger.
Desde entonces, ha habido una dramática mejora en Sudán, que registró sólo 5.815 casos en 2007.
El fin de la guerra significó que las áreas afectadas se volvieron accesibles para un modernizado proyecto encabezado por el Gobierno que distribuye barreras vitales contra la enfermedad. El Centro Carter distribuye filtros de tela y tubos de plástico para beber con gasa en uno de los extremos para bloquear a las larvas. Los estanques también son tratados con químicos, y otras agencias han realizado perforaciones para proporcionar agua potable.







