Se debe combatir al que vende la droga

29 Junio 2008
El consumo de estupefacientes se está convirtiendo en forma preocupante en uno de los principales flagelos de nuestra sociedad. Una encuesta de TNS Gallup difundida hace pocos días por el diario “La Nación” señala que el 93 % de las personas consultadas  en todo el país considera que se ha incrementado el uso de sustancias ilegales. El sondeo sobre la base de 1.000 entrevistas a personas mayores de 18 años. El 38 % de los encuestados dijo conocer a alguien seriamente afectado por el consumo de estupefacientes y el 30 % afirmó que conoce a alguna persona que los ingiere al menos una vez por semana. En tanto, el 17 % de los interrogados dijo que sabe dónde se vende droga.
El jueves se recordó el Día Mundial de la Lucha contra el Tráfico y contra el Uso de Drogas Ilícitas. Desde hace meses, el Gobierno nacional impulsa un proyecto de despenalización del consumo de drogas, y se ha generado hasta el momento un debate interesante, que debería profundizarse aún más. Este flagelo social avanza subrepticiamente sin que hasta el momento se haya abordado el problema en forma interdisciplinaria. Lo que está en discusión es la modificación del inciso 2 del artículo 14 de la Ley 23.737 que señala: “Será reprimido con pena de un mes a dos años de prisión cuando, por su escasa cantidad y demás circunstancias, surgiere inequívocamente que la tenencia es para uso personal”.
El jefe de Policía dijo que se trabaja en la prevención de la venta de estupefacientes y del ingreso de cargamentos a la provincia por tierra, pero que en la actualidad, la mayor parte de las sustancias ilegales entra por aire y la fuerza no puede impedirlo. Un fiscal afirmó, sobre la base de estadísticas realizadas recientemente, que en Tucumán la droga está directamente relacionada con el 70 % de los delitos que se cometen. En su opinión, en la gran mayoría de los autores de robos, violaciones, homicidios y accidentes están bajo los efectos de las drogas.
Sin embargo, la discusión central parece pasar por otro lado, como bien lo señalan las madres de chicos consumidores y dos jueces federales. Se trata de perseguir al vendedor, a las organizaciones criminales que se ocupan de la comercialización de los estupefacientes. “Hoy, como dato grave de nuestra realidad provincial, se aprecia cómo el narcotráfico, valiéndose de estados de necesidades evidentes, emplea los sectores más necesitados de la sociedad para la comercialización de las drogas. Este dato debe ser reconocido por la sociedad tucumana, y la actuación del Estado nacional y de la Provincia se impone con urgencia. Cuando las causas arriban a nuestros juzgados alarman los datos sociológicos de los encausados, su medio familiar y sus condiciones socioeconómicas. El compromiso no debe partir de sectores aislados, porque es un problema general. La droga se ha instalado en Tucumán. Es necesario y urgente enfrentarla a diario, entre todos, desde cada uno de los sectores sociales”, coinciden en afirmar los magistrados federales.
Creemos que el consumo de drogas es un síntoma del malestar de la sociedad. La persecución policial y judicial debería centrarse en la causa, no tanto en el efecto; es decir, en quien vende la droga, no en quien la consume. A este último habría que seguir ayudándolo a superar su adicción. Las fuerzas de seguridad deberían encontrar un sistema de protección efectivo para que la gente se animara a denunciar a los traficantes sin temer que corra peligro su vida. Como bien dice el refrán: “no tiene la culpa el chancho, sino quien le da de comer”. Mientras se siga poniendo la mira en el consumidor, no se desterrará este flagelo.

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