29 Junio 2008 Seguir en 
"Grasa" para algunos; un excelente entretenimiento para otros. Así divide las opiniones en la sociedad el exitoso programa "Bailando por un sueño" que conduce Marcelo Tinelli. Modelos y vedettes, con sus esculturales cuerpos, acompañan a los soñadores, en medio de escándalos y peleas que, no hacen más que subir los puntos del rating. ¿Quién puede negar, acaso, que Marcelo Tinelli es el nuevo zar de la televisión, más allá de la opinión que merezcan sus productos?
"Patito feo", no le viene a la zaga. Ya en su segunda temporada, sigue siendo el ciclo que más atrae a niñas y adolescentes, en una amplia franja que se extiende entre los cinco y los 16 años de edad. El ciclo propone la división entre "las divinas" y "las populares", más allá de las historias de amor, de jóvenes y adultos que se cruzan en medio del argumento. La novela también es una producción de Ideas del Sur, del mismísimo Tinelli, y cuenta por supuesto con buenos índices de rating, tanto en la versión que transmite Canal 13 como la que figura en la grilla de Disneychannel.
"Bailando por un sueño" y "Patito feo" se proyectan en diferentes horarios, pero ya sea por las tardes o por las noches, el público infantil se engancha con ellos, a pesar de que abordan problemáticas para adultos.
El tema es que ambos programas han impuesto nuevas costumbres en las fiestas, tanto infantiles como de adultos, y en el look de los más pequeños (entiéndase peinados, ropa, calzado, mochilas y carteras). El baile del caño, precisamente, se ha convertido en el gran atractivo de algunos boliches.
Cuando Agustina cumplió 8 años, sus padres le hicieron una fiesta en un negocio ubicado en Maipú al 700. Además de las gaseosas, los panchos y las papas fritas, la música, los juegos y diversos entretenimientos formaron parte del combo. Guiados por dos señoritas, los chicos se presentaron, cantaron el cumpleaños feliz y jugaron a las carreras. Pero, de repente, las señoritas preguntaron: "¿Quiénes son las divinas?", "¿Dónde están las populares?" Las ovaciones no se hacieron esperan, y la inmensa mayoría se peleó por ser del equipo que en la ficción encabeza Antonella (las divinas); muy pocas quedan del otro lado, pero aún así, el baile se armó; sonaron las pegadizas canciones y la competencia se desató.
Lo mismo sucede en los cumpleaños de 15. "Las fiestas ahora tienen onda cuando hay este tipo de entretenimientos. Nos dividimos en bandos: las divinas por un lado y las "feas" por el otro. Y competimos para ver quien baila mejor o consigue al mejor chico. Pero es sólo una forma de diversión. Lo mismo que el baile del caño", señala sin vergüenza Luisina, de 15 años. Y están también los que aseguran que no hay fiesta sin baile del caño. "Ahora todas las chicas salen a la pista a contornearse. Claro que no de la forma en que lo hacen las chicas de Tinelli, pero las tucumanas imitan muy bien", dijo entre risas Eusebio, de 17 años.
Y es que los ciclos de Tinelli dan para mucho. Sus gritos en el estudio o su corte de pollera no pasan inadvertidos en los telespectadores. Cada semana se las ingenia para incorporar algún ingrediente al ciclo, además de los escándalos entre las vedettes, donde nunca falta el tercero en discordia. Hoy, boliches de Las Termas, de Monteros, de Lules y de Tafí del Valle, así como varios de esta ciudad, se preparan para recibir a los jóvenes en las vacaciones de invierno con bailes del caño y cortes de polleras.
"Patito feo", no le viene a la zaga. Ya en su segunda temporada, sigue siendo el ciclo que más atrae a niñas y adolescentes, en una amplia franja que se extiende entre los cinco y los 16 años de edad. El ciclo propone la división entre "las divinas" y "las populares", más allá de las historias de amor, de jóvenes y adultos que se cruzan en medio del argumento. La novela también es una producción de Ideas del Sur, del mismísimo Tinelli, y cuenta por supuesto con buenos índices de rating, tanto en la versión que transmite Canal 13 como la que figura en la grilla de Disneychannel.
"Bailando por un sueño" y "Patito feo" se proyectan en diferentes horarios, pero ya sea por las tardes o por las noches, el público infantil se engancha con ellos, a pesar de que abordan problemáticas para adultos.
El tema es que ambos programas han impuesto nuevas costumbres en las fiestas, tanto infantiles como de adultos, y en el look de los más pequeños (entiéndase peinados, ropa, calzado, mochilas y carteras). El baile del caño, precisamente, se ha convertido en el gran atractivo de algunos boliches.
Cuando Agustina cumplió 8 años, sus padres le hicieron una fiesta en un negocio ubicado en Maipú al 700. Además de las gaseosas, los panchos y las papas fritas, la música, los juegos y diversos entretenimientos formaron parte del combo. Guiados por dos señoritas, los chicos se presentaron, cantaron el cumpleaños feliz y jugaron a las carreras. Pero, de repente, las señoritas preguntaron: "¿Quiénes son las divinas?", "¿Dónde están las populares?" Las ovaciones no se hacieron esperan, y la inmensa mayoría se peleó por ser del equipo que en la ficción encabeza Antonella (las divinas); muy pocas quedan del otro lado, pero aún así, el baile se armó; sonaron las pegadizas canciones y la competencia se desató.
Lo mismo sucede en los cumpleaños de 15. "Las fiestas ahora tienen onda cuando hay este tipo de entretenimientos. Nos dividimos en bandos: las divinas por un lado y las "feas" por el otro. Y competimos para ver quien baila mejor o consigue al mejor chico. Pero es sólo una forma de diversión. Lo mismo que el baile del caño", señala sin vergüenza Luisina, de 15 años. Y están también los que aseguran que no hay fiesta sin baile del caño. "Ahora todas las chicas salen a la pista a contornearse. Claro que no de la forma en que lo hacen las chicas de Tinelli, pero las tucumanas imitan muy bien", dijo entre risas Eusebio, de 17 años.
Y es que los ciclos de Tinelli dan para mucho. Sus gritos en el estudio o su corte de pollera no pasan inadvertidos en los telespectadores. Cada semana se las ingenia para incorporar algún ingrediente al ciclo, además de los escándalos entre las vedettes, donde nunca falta el tercero en discordia. Hoy, boliches de Las Termas, de Monteros, de Lules y de Tafí del Valle, así como varios de esta ciudad, se preparan para recibir a los jóvenes en las vacaciones de invierno con bailes del caño y cortes de polleras.
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