Se observa una marcada pérdida de la competitividad

La tendencia afecta a todas las actividades y, en Tucumán, a los principales sectores productivos, como son el azucarero, el citrícola y el granario. A la aceleración en los costos se suman las dificultades para el acceso al crédito productivo y la falta de incentivos a la inversión.

LA GACETA / JOSE  NUNO
LA GACETA / JOSE NUNO
29 Junio 2008
La industria nacional está perdiendo la ventaja cambiaria que tenía al principio de la devaluación, de la mano del aumento de costos y de la incertidumbre respecto del futuro económico. La tendencia afecta a todas las actividades y, en Tucumán, a los principales sectores productivos, como son el azucarero, el citrícola y el granario. "El problema se vuelve cada vez más complejo cuando no hay señales de reacción en la política económica. A la aceleración en los costos se suman las dificultades para el acceso al crédito productivo y la falta de incentivos a la inversión", dice Rodrigo Alvarez, economista de la consultora Ecolatina.
La continuidad del crecimiento industrial requiere de inversiones para satisfacer el aumento de la demanda sin recurrir a la oferta externa. Sin embargo, la inflación y la suba de salarios (la mayoría de los gremios acordaron aumentos del 20 al 25% en febrero, que podrían renegociar luego de mitad de año), no sólo aumentan los costos, sino que reducen la previsibilidad. Por otro lado, también asoma el fantasma del déficit energético. Las posibles subas en las tarifas y las restricciones al suministro continúan latentes dada la escasez de combustibles. "Estos factores combinados están diluyendo la competitividad de la industria nacional", advierte el informe de la consultora Ecolatina. "El tipo de cambio nominal deflactado por la suba de costos industriales locales en relación a los internacionales (EE.UU.) bajó un 7% en el último año. Sin facilidades para acceder al crédito productivo, las industrias echan mano a la importación y demoran la posibilidad de invertir.
"La suba de costos fue más que significativa en estos últimos dos meses, con lo que se acentuó esta tendencia, que se viene observando en el último año", reveló el presidente del Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART), Julio Colombres. "Sobre todo -aclaró-, las principales variaciones se dieron en insumos, particularmente en productos químicos y agroquímicos, todo con precios en dólares, y en materiales metalúrgicos", recalcó. El titular del Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (Cactu), Humberto Gordillo, sostuvo que a partir de agosto los cañeros comenzarán a sentir el rigor de los mayores gastos en insumos y servicios, cuando tengan que iniciar las labores para la próxima cosecha de caña. "El gran problema ahora es el gasoil, porque debemos pagar sobrecostos para poder conseguirlo", apuntó.
Entre tanto, el presidente de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), Roberto Sánchez Loria, aseguró que los costos vienen creciendo en forma alarmante. "Los precios de los fertilizantes son descomunales; también los agroquímicos subieron enormemente, más del doble, al igual que la mano de obra. Nuestra preocupación es a dónde se irán los costos energéticos, porque vemos una presión de este sector en busca de un mayor nivel de valores para sus productos, como gas, electricidad y gasoil", apuntó Sánchez Loria.

Baja escala
"Las pequeñas y medianas empresas (PyME) son las más afectadas ya que tienen menor espalda para soportar la suba de los costos y tradicionalmente han sido las más relegadas por el sistema financiero", agrega Ecolatina. "A las restricciones propias al crecimiento por poco margen de capacidad instalada se suma un clima de falta de confianza o previsibilidad que no es el mejor para invertir en mayor producción", apunta.

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