26 Junio 2008 Seguir en 
Víctor Cohen dejó huellas imborrables en su paso por Tucumán. No hay tucumano que no recuerde la marquesina de su negocio, Salvic Deportes; la del jugador que hacía técnicas con una pelota iluminada, justo frente a la plaza Independencia.
Socio fundador (el número 16 entre 43) del Instituto de Informaciones Comerciales, Cohen dejó de existir a los 88 años y la comunidad empresarial, en particular, lo recordó como un hombre justo y bondadoso, pionero en la venta de ropas deportivas en la provincia.
Su vida estuvo ligada al comercio. Fue dirigente de la Federación Económica de Tucumán (FET) y presidente honorario de la Kehilá Sefaradí de Tucumán, además de directivo de la DAIA.
Cohen fundó Salvic en 1948 y como muchos hijos de inmigrantes llegó a esta ciudad con la esperanza del progreso. Por eso definió a su familia como “gente de mucho trabajo”, algo que él lo había experimentado desde que tenía poco más de 11 años, ayudando a su padre que vino desde Turquía. Fue un convencido de que sólo con el trabajo, los argentinos podrían forjar un gran país.
Socio fundador (el número 16 entre 43) del Instituto de Informaciones Comerciales, Cohen dejó de existir a los 88 años y la comunidad empresarial, en particular, lo recordó como un hombre justo y bondadoso, pionero en la venta de ropas deportivas en la provincia.
Su vida estuvo ligada al comercio. Fue dirigente de la Federación Económica de Tucumán (FET) y presidente honorario de la Kehilá Sefaradí de Tucumán, además de directivo de la DAIA.
Cohen fundó Salvic en 1948 y como muchos hijos de inmigrantes llegó a esta ciudad con la esperanza del progreso. Por eso definió a su familia como “gente de mucho trabajo”, algo que él lo había experimentado desde que tenía poco más de 11 años, ayudando a su padre que vino desde Turquía. Fue un convencido de que sólo con el trabajo, los argentinos podrían forjar un gran país.







