24 Junio 2008 Seguir en 
No es esperable que un menor de tres años, si tiene frío, prenda fuego o una estufa, porque no tiene una idea de la realidad. A los tres años un niño se encuentra en un estadio lúdico. A esa edad, prima el principio del placer más que el de la realidad. Por eso, aunque muchos pequeños imitan a los adultos, lo hacen como un juego y no como acto responsable, ya que no tienen desarrollado este sentido. Sobre la base de los casos que personalmente he seguido, puedo advertir que, evolutivamente, un niño de tres años no tiene incorporada la noción de riesgo. Su capacidad mental no le permite relacionar que al prender fuego se va a calentar. Si lo hace, es porque recibió una orden de un mayor o porque lo hace como parte de un juego, de una aventura, incluso de lo que comúnmente se conoce como travesura. En este último caso, jugar con fuego es un llamado de atención grave por una negligencia, por falta de afecto y de contención de parte de los padres o de quienes estén a su cargo. Normalmente, no se espera que a los tres años un niño asuma responsabilidades ante el frío. Sí es esperable que esté preocupado por jugar, no por calentarse.
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