"Escuchábamos sus gritos y no podíamos entrar"

Dos hermanitos murieron quemados ayer luego de que su madre los dejara encerrados en la vivienda y ellos prendieron fuego. Cuando la abuela de los niños vio que salía humo del interior de la vivienda pidió ayuda, pero los vecinos no pudieron abrir la puerta. Conmoción en la zona.

HORROR. Peritos de la Policía salen de la casa que se incendió casi por completo ayer a la mañana. Los chicos no pudieron hacer nada para escapar. LA GACETA / JOSE NUNO
HORROR. Peritos de la Policía salen de la casa que se incendió casi por completo ayer a la mañana. Los chicos no pudieron hacer nada para escapar. LA GACETA / JOSE NUNO
24 Junio 2008
"Hicimos todo lo posible para tratar de rescatarlos, pero no pudimos. Mientras intentábamos entrar a la casa, escuchábamos los gritos de las criaturitas y no podíamos entrar. Se estaban quemando vivos". El relato de Julio Correa se entrecortaba a causa del llanto. El hombre vive en el barrio Costanera y fue una de las personas que ayer intentó sin éxito rescatar a dos pequeños que murieron calcinados en el interior de su vivienda.
Como todos los días, Ramón René Barrionuevo, de 23 años, dejó su casa, ubicada en Guatemala al 1.600, para ir a trabajar a una planta fraccionadora de azúcar. Pasadas las 9, su pareja, María Rosa Roldán, de 17, salió a pagar la boleta de la luz antes de que le cortaran el servicio y dejó encerrados a sus hijos Priscila y William, de 3 y 2 años, respectivamente, y le pidió a su abuela, Sixta Roldán, que cuidara a los chicos. Roldán entonces cerró su casa y antes de ir a ver a los chicos fue hasta la vivienda de una vecina. "Cuando llegó, se dio cuenta de que salía fuego de la casa. Comenzó a gritar como loca. Los vecinos la escucharon y salieron corriendo a ayudarla", explicó Fátima Roldán, tía de las víctimas.
Los vecinos coincidieron en que como estaba cerrada la puerta fue imposible ingresar a la vivienda. "Doña Sixta terminó con todos los pelos chamuscados. Pasó lo mismo con los agentes de la Patrulla Motorizada que quisieron ingresar. Después llegaron los Bomberos, pero ya era tarde. Los chiquitos ya habían muerto", expresó Fátima.
Las llamas consumieron las vigas del techo de chapa y, en cuestión de minutos, la pared de ladrillo de la única habitación de la casa se derrumbó y aplastó los niños. "Fue una fatalidad. La madre cerró las puertas para que los niños no salieran. En principio, según los primeros informes, en la pieza no había estufas ni braseros", aseguró a LA GACETA el comisario Hipólito Namen, jefe de la seccional 11a, cuyo personal fue el primero que intervino en el hecho. Los peritos estiman que el siniestro puede haberse iniciado porque los menores manipularon una caja de fósforos. No se pudo determinar si lo hicieron jugando o si pretendían calentarse y prendieron fuego dentro de la habitación. "Hacía mucho frío. La casa es de material, pero está a menos de 30 metros del río. El viento que corre es helado", aseguró María del Carmen Herrera, otra vecina que quedó conmovida por la tragedia. Todas estas hipótesis están siendo analizadas por los especialistas.

Un drama
Un grupo de vecinos fue a buscar a la madre de las víctimas, que no sabía nada de lo que había ocurrido. El padre, en cambio, era consolado por sus parientes. "Desde que se enteró no dijo ni una palabra. Está mudo del dolor", reconoció uno de sus hermanos.
Rosa Luna Navarro, abuela de los niños, explicó que su hija no era de dejar a los chicos solos. "Los cuidaba yo o una de mis hijas. No sé qué se le pasó por la cabeza. No entiendo por qué los dejó solos, si los chicos eran bastantes traviesos", comentó.
Tres horas después de producido el siniestro llegó María Rosa, la madre de los pequeños. Rodeada de un grupo de vecinos estalló en una crisis de nervios, "¡¿Qué pasó?! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?!", gritó cuando le informaron lo que había ocurrido. Su desgarrador llanto se interrumpió cuando varios de sus parientes la insultaron de la peor manera por haber dejado solos a los niños.
Por pedido del fiscal VII de Instrucción, Arnoldo Suasnábar, la mujer y su esposo fueron trasladados hasta la seccional 11a para que explicaran lo que había ocurrido, pero el estado de shock les impidió declarar.

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