08 Junio 2008 Seguir en 
En 2004 la Universidad Nacional de Tucumán cumplió 90 años, y dentro de una programación especial, se creó el Salón de Arte. No es que las expresiones plásticas no hayan tenido cabida en la programación del Julio Cultural, pero instituir un Salón implicó un salto cualitativo.
“Creo que el Salón de Arte, es un logro muy importante dentro de mi gestión, pero es más importante aún sostenerlo. También es relevante el perfil que ha tomado con expresiones contemporáneas, y dando visibilidad a las manifestaciones más juveniles, a aquellos que menos oportunidades tienen de competir en los salones nacionales”, explicó Josefina Alonso de Andújar. “La idea era reinstalar la modalidad de los salones después de más de una década de ausencia, considerando la necesidad de acompañar a nuestros artistas consagrados y estimular la expectativa de los más jóvenes”. La importancia de la convocatoria puede medirse en el hecho de que en esos momentos no existía en la ciudad otro evento similar: la Provincia retomó su Salón Nacional en 2006.
Desde la primera edición, por supuesto, no faltó el debate. En la comunidad artística algunos resistieron la idea de que se trate de un salón multidisciplinario, que no esté dividido en géneros o rubros; como si en los tiempos que corren pudiera establecerse y delimitarse qué es una pintura, una escultura o un objeto, o qué una instalación o el denominado arte digital.
El Salón, que aspira a tener una amplitud regional, recibió en su primera convocatoria más de 250 obras, número que se ha incrementado en los sucesivos llamados. Los jurados se han constituido con dos personalidades nacionales, uno elegido por los participantes y dos por los organizadores. Este año los cinco jurados actuarán tanto en la selección como en la premiación, según pudo conocer LA GACETA.
“Creo que el Salón de Arte, es un logro muy importante dentro de mi gestión, pero es más importante aún sostenerlo. También es relevante el perfil que ha tomado con expresiones contemporáneas, y dando visibilidad a las manifestaciones más juveniles, a aquellos que menos oportunidades tienen de competir en los salones nacionales”, explicó Josefina Alonso de Andújar. “La idea era reinstalar la modalidad de los salones después de más de una década de ausencia, considerando la necesidad de acompañar a nuestros artistas consagrados y estimular la expectativa de los más jóvenes”. La importancia de la convocatoria puede medirse en el hecho de que en esos momentos no existía en la ciudad otro evento similar: la Provincia retomó su Salón Nacional en 2006.
Desde la primera edición, por supuesto, no faltó el debate. En la comunidad artística algunos resistieron la idea de que se trate de un salón multidisciplinario, que no esté dividido en géneros o rubros; como si en los tiempos que corren pudiera establecerse y delimitarse qué es una pintura, una escultura o un objeto, o qué una instalación o el denominado arte digital.
El Salón, que aspira a tener una amplitud regional, recibió en su primera convocatoria más de 250 obras, número que se ha incrementado en los sucesivos llamados. Los jurados se han constituido con dos personalidades nacionales, uno elegido por los participantes y dos por los organizadores. Este año los cinco jurados actuarán tanto en la selección como en la premiación, según pudo conocer LA GACETA.










