Entrevistas

LA GACETA continúa con la ronda de consultas para conocer la visión de los principales referentes de la economía de Tucumán sobre lo que se puede esperar, tras el año en el que se vivió la peor crisis de la historia.

GÜNTER HOFMANN OSORIO, JULIO COLOMBRES Y JORGE NOUGUES (izquierda a derecha).
GÜNTER HOFMANN OSORIO, JULIO COLOMBRES Y JORGE NOUGUES (izquierda a derecha).
26 Diciembre 2002
1- ¿Qué perspectiva observa para 2003 -para su sector o para la economía en general- en función de lo ocurrido este año?
2- ¿Qué espera que hagan los gobiernos nacional y provincial?



GÜNTER HOFMANN OSORIO
Gerente comercial de EDET
Mucho dependerá de los próximos comicios

1- Lo que ocurra en la Argentina durante 2003 depende en gran medida del resultado de las próximas elecciones. La Nación necesita recomponer todas sus instituciones, comenzando por el Poder Ejecutivo. Un presidente con fuerte apoyo popular, además de una buena percepción internacional, permitirá, entre otras cosas, formalizar un acuerdo con el FMI para reestructurar la deuda soberana. Esto favorecerá la estabilidad monetaria, y alejará el fantasma de la hiperinflación. Una moneda fuerte y consolidada servirá de base para el crecimiento de las exportaciones y el repunte del PBI.
Desde el punto de vista de EDET, para 2003 una de las prioridades es la readecuación de las tarifas, que permita restablecer el equilibrio financiero necesario para la operación y la sustentabilidad del servicio, para intentar recomponer además un marco de estabilidad que brinde previsibilidad a nuestros clientes, trabajadores, contratistas y acreedores.
En el actual contexto, el desarrollo de la actividad debe realizarse en un marco de austeridad y ahorro, efectuando las inversiones necesarias para el mantenimiento del servicio y para absorber el crecimiento lógico que al reactivarse la economía se producirá.
2- Es fundamental que se considere a cada servicio público en forma diferencial. Tanto el Estado nacional como el provincial deben respetar los marcos regulatorios establecidos por ley para el sector eléctrico, adecuando transitoriamente sus directivas a través de los entes reguladores creados a tal fin. Es imprescindible la pronta readecuación de las ecuaciones económico-financieras de los contratos, injustificadamente demorada por los poderes concedentes, para permitir a las empresas obtener ingresos suficientes para cubrir los costos operativos y el servicio de la deuda y realizar las inversiones necesarias para continuar prestando el servicio con la calidad exigida.
Por otra parte, el respeto de las reglas de juego y de las instituciones es fundamental para el desarrollo sustentable de una industria de uso intensivo de capital, cuyas inversiones involucran largos períodos de maduración. Es muy importante para el sector eléctrico el fortalecimiento de los entes reguladores, los que deben permanecer ajenos a toda influencia política, y actuar con absoluta objetividad, excelencia técnica y coherencia regulatoria, en defensa de la sustentabilidad de la prestación del servicio público, tanto en el corto como en el mediano y largo plazo.

JULIO COLOMBRES
Industrial azucarero
Nada se espera de la ilegítima clase política

1- En 2002 la industria azucarera obtuvo buenos precios como consecuencia de la devaluación de nuestra moneda y la baja producción de azúcar. Ambas razones fueron absolutamente externas, tanto al Gobierno provincial, que nada hizo por ningún sector, como a los azucareros, sector en el que algunos supimos capitalizar la circunstancia a través de exportaciones que sanearon el mercado interno.
Pero, en el contexto de nuestra Argentina saqueada por acción y omisión de una dirigencia mayoritariamente inútil y corrupta, un buen año no define ni genera perspectivas. La economía las brinda cuando sirve a las personas ¿O alguien cree que tienen alguna perspectiva, algún futuro los millones de desnutridos? ¿Lo tienen los jóvenes que hoy buscan trabajo después de décadas (que hoy continúan) de ausencia de políticas educativas, de cientos de días de clase perdidos por causa de la incorregible mala fe de nuestros gobernantes que prefirieron y prefieren habitantes sin cerebro, mal educados, con el mezquino fin de asegurarse votos comprados con bolsones y mal llamados plan "Trabajar"? Sin personas no es posible una Nación, ni el Estado, ni la economía, ni el futuro.
2- No espero nada; mejor dicho, no espero nada bueno. A mi criterio, los argentinos no esperan nada de la ilegítima actual clase política que los gobierna.
Sí espero el justo castigo a la totalidad de los responsables de tanta maldad e incapacidad para que, además, no vuelvan jamás.
Sí espero que sepamos reconstruir las instituciones, en especial un Estado al servicio concreto, tangible de la gente, que nos permita vivir, crear fuentes de trabajo, tener esperanzas, futuro.
Sí espero que el trabajo solidario deje de ser una trampa, en la que los ciudadanos de buena voluntad extraen recursos de un pueblo sumido en la miseria para mitigar el dolor y la enfermedad de sus hermanos, mientras los miserables del poder se llevan los dineros recaudados de la gente.
Sí espero que cada persona, cada institución, tome conciencia, asuma su propia responsabilidad y trabaje para reparar la trágica situación en que vivimos. Somos nosotros los que elegimos las personas que nos "gobiernan", ellas salieron de nuestro pueblo, y los daños que causan cotidianamente, nosotros los causamos.

JORGE NOUGUES
Licenciado en Economía de la UNT
Todavía no se sabe hacia dónde vamos

1- Este fue un año de transición, aunque no se sabe todavía realmente hacia dónde vamos. El Gobierno nacional practicó un ajuste sin precedentes con una devaluación de alrededor del 70%, lo que le permitió sostener el gasto público ayudado por el default (cesación de pagos) de la deuda.
Pero las preocupaciones de este gobierno se agotan en los problemas de corto plazo; es decir, en lugar de hacer un ajuste racional del gasto público devalúa la moneda y hace pagar a los privados la ineficiencia del Estado. En vez de implementar un seguro de desempleo generalizado mediante un sistema transparente y claramente reglamentado, otorga ayudas indirectas favoreciendo el accionar de determinados grupos políticos, algunos de los cuales no muestran una gran vocación democrática.
Tampoco interesa mucho el respeto a los derechos de propiedad, ni de los argentinos ni de los extranjeros, lo que se evidencia en el tratamiento dado a los depósitos y a los créditos de los bancos, a la deuda pública y a las tarifas de las empresas de servicios privatizadas.
No obstante todos los problemas enumerados, puede esperarse para 2003 un incremento del producto luego de la caída acumulada del 25% desde 1998 (comienzo de la más prolongada recesión de la historia económica argentina). Pero esto no significa en modo alguno que nuestro país retome una senda de crecimiento sostenido; más bien se debe a factores de arrastre. Además, tenemos elecciones presidenciales en algunos meses más, y en ellas van a competir candidatos con ideas radicalmente distintas, lo que genera un factor más de incertidumbre. Esto lleva a pensar que no se tomarán decisiones importantes de inversión hasta que no se despeje el panorama político, para lo cual no basta saber el nombre del ganador de las elecciones, sino que es necesario conocer las restricciones de poder que va a enfrentar (Congreso, gobernadores, Justicia, etc.)
2- Probablemente, tanto el Gobierno nacional como el provincial sigan en la misma estrategia, que consiste en sobrevivir a cualquier costo, priorizando la coyuntura por sobre el largo plazo. Las reformas estructurales, por lo tanto, deberán esperar al menos al próximo gobierno. Este contará, durante algún tiempo, con la ventaja que suelen tener las nuevas autoridades. De todas formas, hay que estar alertas, porque esa paciencia se ha venido acortando cada vez más.

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