24 Diciembre 2002 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El mercado cambiario argentino quedará unificado a partir de mañana al entrar en vigencia la decisión del Banco Central de suspender la operatoria de compraventa de divisas por su cuenta y orden, con lo cual la oferta y la demanda pasarán a regular libremente el precio del billete verde en el tramo minorista.
La suspensión ordenada por el flamante presidente del Central, Alfonso de Prat-Gay, pese a tratarse de su primera decisión de importancia, no causó gran revuelo en en la city, donde el mercado libre ya ofrecía valores más ventajosos que el regulado, y este último operaba además en volúmenes muy reducidos.
Ayer por la tarde, después de una jornada muy tranquila para el dólar, el Central dio a conocer la circular "B 7657", a través de la cual estableció que "a partir del 26 de diciembre de 2002 inclusive se suspende la operatoria de compra y venta de billetes dólares estadounidenses por cuenta y orden del Banco Central, reglamentada por la Comunicación B 7174 y sus modificatorias y complementarias".
La cotización promedio del billete norteamericano en las pizarras de las agencias de cambio y bancos del microcentro cerró ayer sin variantes, en 3,43 pesos para la compra y 3,49 para la venta.
Lo mismo sucedió con el valor exhibido en las entidades que operaban por cuenta y orden del Banco Central, que cerraron su ciclo de cerca de diez meses con una cotización de 3,42 pesos para la compra y 3,50 pesos para la venta.
El martes 24, la magnitud de las operaciones fue exigua: para atender la demanda de las entidades que despachaban dentro de en su órbita, el Central sólo debió asignar una partida de 100 mil dólares, de los 19,5 millones que liquidaron los exportadores.
Justamente por esa reducción en volumen y frente al hecho de que en las últimas dos ruedas los valores "por cuenta y orden" eran menos convenientes que los libres (se pagaba menos a quien vendía y se cobraba más a quien compraba), el Central dejó a los minoristas en manos de las agencias y bancos que se fondean con recursos propios.
La medida fue posible en parte por la recuperación del nivel de reservas del Central, actualmente en un número cercano a los 10.300 millones de dólares.
Así, con el dólar estabilizándose en los menores valores de los últimos siete meses, la autoridad monetaria decidió terminar con la dualidad en el mercado y hacerle un guiño favorable al Fondo Monetario Internacional (FMI), que desde enero viene reclamando que se elimine toda intervención en el valor de la divisa.
Lo que se mantiene intacto es la operatoria de regulación e intervención en el tramo mayorista, el control de cambios, la obligación de liquidar divisas en el país, y los límites en la compra de billetes para las personas físicas y jurídicas.
Sin embargo, el gesto de unificar el segmento minorista sirve al Gobierno para poner una carta más sobre la mesa de negociaciones con el FMI, que según voceros oficiales podrían detrabarse después de la primer semana de enero.
Además, el propio De Prat-Gay manifestó públicamente que el dólar debería bajar, y hasta habló de valores en torno a los 2,80 pesos, cifra que luego fue desestimada por el propio ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien se pronunció en favor de un cambio alto de aproximadamente 3,50 pesos por unidad.
El jefe del Palacio de Hacienda defendió su postura diciendo que el tipo de cambio alto permitirá evitar las fluctuaciones bruscas.
El Central había creado la operatoria por cuenta y orden como una forma de intervenir en el mercado minorista, y así evitar distorsiones y una diferencia demasado grande respecto del precio mayorista de la divisa.
Su entrada en vigencia se había producido después de que el Gobierno desistiera de mantener un tipo de cambio dual, con el oficial fijo en 1,40 y el libre acompañando el pulso del mercado. (Télam)
La suspensión ordenada por el flamante presidente del Central, Alfonso de Prat-Gay, pese a tratarse de su primera decisión de importancia, no causó gran revuelo en en la city, donde el mercado libre ya ofrecía valores más ventajosos que el regulado, y este último operaba además en volúmenes muy reducidos.
Ayer por la tarde, después de una jornada muy tranquila para el dólar, el Central dio a conocer la circular "B 7657", a través de la cual estableció que "a partir del 26 de diciembre de 2002 inclusive se suspende la operatoria de compra y venta de billetes dólares estadounidenses por cuenta y orden del Banco Central, reglamentada por la Comunicación B 7174 y sus modificatorias y complementarias".
La cotización promedio del billete norteamericano en las pizarras de las agencias de cambio y bancos del microcentro cerró ayer sin variantes, en 3,43 pesos para la compra y 3,49 para la venta.
Lo mismo sucedió con el valor exhibido en las entidades que operaban por cuenta y orden del Banco Central, que cerraron su ciclo de cerca de diez meses con una cotización de 3,42 pesos para la compra y 3,50 pesos para la venta.
El martes 24, la magnitud de las operaciones fue exigua: para atender la demanda de las entidades que despachaban dentro de en su órbita, el Central sólo debió asignar una partida de 100 mil dólares, de los 19,5 millones que liquidaron los exportadores.
Justamente por esa reducción en volumen y frente al hecho de que en las últimas dos ruedas los valores "por cuenta y orden" eran menos convenientes que los libres (se pagaba menos a quien vendía y se cobraba más a quien compraba), el Central dejó a los minoristas en manos de las agencias y bancos que se fondean con recursos propios.
La medida fue posible en parte por la recuperación del nivel de reservas del Central, actualmente en un número cercano a los 10.300 millones de dólares.
Así, con el dólar estabilizándose en los menores valores de los últimos siete meses, la autoridad monetaria decidió terminar con la dualidad en el mercado y hacerle un guiño favorable al Fondo Monetario Internacional (FMI), que desde enero viene reclamando que se elimine toda intervención en el valor de la divisa.
Lo que se mantiene intacto es la operatoria de regulación e intervención en el tramo mayorista, el control de cambios, la obligación de liquidar divisas en el país, y los límites en la compra de billetes para las personas físicas y jurídicas.
Sin embargo, el gesto de unificar el segmento minorista sirve al Gobierno para poner una carta más sobre la mesa de negociaciones con el FMI, que según voceros oficiales podrían detrabarse después de la primer semana de enero.
Además, el propio De Prat-Gay manifestó públicamente que el dólar debería bajar, y hasta habló de valores en torno a los 2,80 pesos, cifra que luego fue desestimada por el propio ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien se pronunció en favor de un cambio alto de aproximadamente 3,50 pesos por unidad.
El jefe del Palacio de Hacienda defendió su postura diciendo que el tipo de cambio alto permitirá evitar las fluctuaciones bruscas.
El Central había creado la operatoria por cuenta y orden como una forma de intervenir en el mercado minorista, y así evitar distorsiones y una diferencia demasado grande respecto del precio mayorista de la divisa.
Su entrada en vigencia se había producido después de que el Gobierno desistiera de mantener un tipo de cambio dual, con el oficial fijo en 1,40 y el libre acompañando el pulso del mercado. (Télam)
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