05 Mayo 2008 Seguir en 
El Gobierno y la oposición hablan de no dividir Bolivia. Sin embargo, sus acciones dicen lo contrario. Los autonomistas consideran ilegal la nueva Constitución de Evo y no dieron quórum para aprobarla. Este argumento fue esgrimido para los referendo de cuatro de los Estados más importantes del país (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija). Como contrapartida, Morales y la Corte Electoral Nacional consideran ilegal y no vinculante el plebiscito de ayer. Esta votación, si bien no tuvo veedores, cuenta con el aval de la Corte Electoral departamental, que desconoce al tribunal superior. Lo cierto es que la fragmentación está instalada. Evo acusa de secesionismo y el prefecto de Santa Cruz está en contra de un país socialista. Parece una lucha centrada entre pobres y ricos, dicen. Hoy, el día después, nadie sabe qué pasará en Bolivia. Con el "sí" a favor de la autonomía -significa no depender de nadie-, la oposición y Evo irán a la OEA a discutir la paz con sus "legalidades", enancados en el respaldo de las urnas. En esta guerra intestina, ya están heridas las instituciones democráticas.
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