El motor económico de Bolivia pide autonomía
Organizaciones campesinas y grupos activistas socialistas se movilizan para intentar impedir la celebración de la consulta popular. El gobierno de Morales no reconocerá el resultado. Una puja entre el poder central y la región más rica y pujante de Bolivia.
03 Mayo 2008 Seguir en 
SANTA CRUZ DE LA SIERRA.- La región de Santa Cruz, que concentra el 30% del PIB boliviano, irá mañana a las urnas para aprobar su estatuto de gobierno autónomo, una suerte de Constitución local, confrontada con el gobierno central, que considera la consulta ilegal y secesionista.
El estatuto, iniciativa de los líderes políticos y empresariales cruceños, duros opositores del presidente, Evo Morales, les da a las autoridades departamentales amplias facultades en materias económica y política, incluyendo la formación de una policía propia, y deja para el Estado tan sólo las funciones de Defensa y de Relaciones exteriores.
Encuestas revelaron esta semana que el "sí" a la autonomía fluctuará entre el 70 y 75% para una votación que el gobierno quiso impedir a toda costa y que últimamente ha intentado minimizar señalando que se trata de una consulta no vinculante.
"Todo está listo para el domingo", afirmó ayer el vocero de la Corte Electoral de Santa Cruz, Mario Orlando Parada, en pugna con la autoridad electoral nacional, que no reconocerá el resultado de la consulta por considerar ilegal su convocatoria. Ayer se observaba un clima de calmo en Santa Cruz de la Sierra, ciudad de 1,2 millones de habitantes. En contraste, el ambiente en áreas rurales, principalmente en las comarcas de San Julián y Cuatro Cañadas, dos bolsones electorales del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), presagia desórdenes para el fin de semana.
Santa Cruz lidera desde hace varios años un movimiento autonomista que también ha cuajado en los departamentos de Beni, Pando y Tarija, que realizarán sus propios referendos autonomistas en los próximos 50 días. Este desafío a Morales -que por su lado impulsa un proyecto de Constitución que es rechazado por la oposición- ha generado un complejo problema en Bolivia. Según el gobierno, el régimen autónomo beneficiará a los latifundistas y a las elites, mientras que los líderes regionales dicen que el desmarque del poder central servirá para proscribir la pobreza.
Antigua rivalidad
La consulta sobre el estatuto autonómico se ha convertido en la punta de lanza del profundo enfrentamiento político del gobierno izquierdista con la derecha empresarial, que exacerbó además la antigua rivalidad entre La Paz y Santa Cruz, con marcados ribetes étnicos. Los líderes cruceños, por lo general empresarios agroindustriales, justifican la necesidad de crear un gobierno departamental autónomo bajo el argumento de que, reduciéndole el poder al gobierno central, los recursos serán administrados mejor a nivel local. El líder cívico cruceño, Branko Marinkovic, afirmó que mañana nacerá una "Segunda República Boliviana" basada en la autonomía, no un Estado separado. Además, afirmo que el voto popular "nunca es ilegal". (AFP-NA-Reuter-Télam)
El estatuto, iniciativa de los líderes políticos y empresariales cruceños, duros opositores del presidente, Evo Morales, les da a las autoridades departamentales amplias facultades en materias económica y política, incluyendo la formación de una policía propia, y deja para el Estado tan sólo las funciones de Defensa y de Relaciones exteriores.
Encuestas revelaron esta semana que el "sí" a la autonomía fluctuará entre el 70 y 75% para una votación que el gobierno quiso impedir a toda costa y que últimamente ha intentado minimizar señalando que se trata de una consulta no vinculante.
"Todo está listo para el domingo", afirmó ayer el vocero de la Corte Electoral de Santa Cruz, Mario Orlando Parada, en pugna con la autoridad electoral nacional, que no reconocerá el resultado de la consulta por considerar ilegal su convocatoria. Ayer se observaba un clima de calmo en Santa Cruz de la Sierra, ciudad de 1,2 millones de habitantes. En contraste, el ambiente en áreas rurales, principalmente en las comarcas de San Julián y Cuatro Cañadas, dos bolsones electorales del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), presagia desórdenes para el fin de semana.
Santa Cruz lidera desde hace varios años un movimiento autonomista que también ha cuajado en los departamentos de Beni, Pando y Tarija, que realizarán sus propios referendos autonomistas en los próximos 50 días. Este desafío a Morales -que por su lado impulsa un proyecto de Constitución que es rechazado por la oposición- ha generado un complejo problema en Bolivia. Según el gobierno, el régimen autónomo beneficiará a los latifundistas y a las elites, mientras que los líderes regionales dicen que el desmarque del poder central servirá para proscribir la pobreza.
Antigua rivalidad
La consulta sobre el estatuto autonómico se ha convertido en la punta de lanza del profundo enfrentamiento político del gobierno izquierdista con la derecha empresarial, que exacerbó además la antigua rivalidad entre La Paz y Santa Cruz, con marcados ribetes étnicos. Los líderes cruceños, por lo general empresarios agroindustriales, justifican la necesidad de crear un gobierno departamental autónomo bajo el argumento de que, reduciéndole el poder al gobierno central, los recursos serán administrados mejor a nivel local. El líder cívico cruceño, Branko Marinkovic, afirmó que mañana nacerá una "Segunda República Boliviana" basada en la autonomía, no un Estado separado. Además, afirmo que el voto popular "nunca es ilegal". (AFP-NA-Reuter-Télam)
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