El hombre que encerró a su hija pasaba horas en el sótano

"Todas las mañanas, Josef bajaba al zulo, supuestamente para dibujar unos planos. A veces, también se quedaba de noche", declaró la cuñada. Investigan si Fritzl planeó usar gas.

AQUI ESTA LA FAMILIA. Este es el hospital donde los Fritzl reciben tratamiento psicológico. AFP
AQUI ESTA LA FAMILIA. Este es el hospital donde los Fritzl reciben tratamiento psicológico. AFP
02 Mayo 2008
AMSTETTEN Y VIENA, Austria.- La investigación sobre el austríaco Josef Fritzl continúa revelando que el acusado era un individuo meticuloso y manipulador, que no dejó nada por hacer a fin de prolongar el calvario de las víctimas. Hoy se supo que el hombre que mantuvo encerrada a su hija durante 24 años llegó a amenazarla con asfixiarla con gas si intentaba escapar.

Por ello, la Policía trataba de determinar esta mañana si existía un dispositivo de liberación de gases asfixiantes en el sótano de la casa de Amstetten. En ese lugar, el ingeniero jubilado violó a Elisabeth, con la que tuvo siete hijos/nietos, uno de los cuales murió a los pocos días de nacer y -según la confesión del propio Fritzl- su cuerpo fue quemado en el horno de la vivienda.

La suerte que corrieron los otros tres niños fue dispar, puesto que Fritzl subió del zulo a tres bebés de pocos meses en los años 1993, 1994 y 1997, alegando ante su familia que la hija (supuestamente desaparecida en una secta) los había depositado delante de la puerta de su casa.

Y mientras que tres menores disfrutaron de una educación ejemplar, los otros hermanos malvivieron en el calabozo de unos 60 metros cuadrados y 1,70 metros de altura.

Desde las primeras horas del día, seis expertos y técnicos efectuaban verificaciones en el sótano, transformado prácticamente en un refugio antiatómico por el propio secuestrador, para saber si éste podía cumplir sus amenazas. Pero además de la hipótesis del gas, son muchos más los interrogantes que aguardan respuesta.

Las autoridades quieren saber, por ejemplo, si Fritzl dijo la verdad al afirmar que el complejo mecanismo electrónico de apertura de la puerta cuenta con un temporizador que permitiría abrirla de forma manual desde dentro, después de no ser utilizada durante un determinado tiempo.

Otra de las dudas de los pesquisas es saber si alguien de la familia sabía algo al respecto. La pregunta surgió después de que se conocieran unas fotos de Fritzl en Tailandia. Se sabe que el septuagenario pasó en 1998 unas vacaciones en ese país, considerado el paraíso para cualquier turista sexual. La pregunta que se formulan los investigadores es: ¿quién cuidó de los rehenes mientras el verdugo se marchó?

En las últimas horas se conoció, además, el testimonio de la cuñada Christine R., quien reveló que el hombre de 73 años pasaba horas en el sótano de su casa. "Todas las mañanas, a las 9, Josef bajaba al zulo, supuestamente para dibujar unos planos que planeaba presentar a una empresa", relató la testigo.

"A veces también pasaba toda la noche allí. Ahora sabemos porqué...", agregó la cuñada, en referencia a las sistemáticas violaciones sufridas por Elisabeth, actualmente de 42 años. Christine aseguró además que Fritzl humilló a su hermana durante los 51 años de matrimonio, y que siempre maltrató a sus hijos, los cuales se casaron jóvenes para huir de la casa paterna.

La hija mayor nacida de la relación incestuosa, Kerstin, de 19 años, permanece en estado crítico en un hospital de Amstetten. Su hospitalización permitió descubrir la tenebrosa situación de toda la familia. Fritzl -detenido el domingo- confesó el lunes sus crímenes antes de optar por el silencio. (AFP-NA-DPA-Especial-Reuters)

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