Kirchnerismo de pura cepa

Kirchnerismo de pura cepa

Las últimas acciones del Gobierno dejaron en claro que el rumbo económico no se cambia ni se revisa. Alberto Fernández camina en la cuerda floja del oficialismo.
Por Angel Anaya - Columnista.

26 Abril 2008
BUENOS AIRES.- Dos voceros oficiales diferentes sostuvieron que Lousteau renunció per se y que la Presidenta le pidió su renuncia, pero el resultado es el mismo que se había previsto en este lugar 24 horas antes y su familia lo festejó horas después.
“Uno nunca debe olvidarse que es un ministro y que las opiniones personales deben quedar en un segundo plano”, comentó Alberto Fernández, recordando que las retenciones móviles fueron una creación del ex ministro que detonaron el conflicto con el campo. ¿Qué quiso decir el jefe del Gabinete? Lo real es que tras el explosivo discurso de Néstor Kirchner debutando como titular del PJ, el ex ministro fue eyectado por la crisis gubernamental. Sin duda, se trata de una victoria rural, por más que la guerra siga, y de otra demostración  concluyente de que al matrimonio presidencial ya no le preocupa demasiado disimular por dónde pasa el poder.
Si bien con estilo de arenga, el mensaje de Ezeiza fue toda una cartilla del rumbo de gestión que se refirma y no se modera o revisa, tratando de resolver las coyunturas según se presentan. Al estilo machadiano, caminante no hay camino, se hace camino al andar, y este parece ser el instinto del conductor. Es muy probable que ni lo soporte, como ya se dijo aquí, Alberto Fernández, cuyo desprendimiento de Lousteau lo deja con un flanco muy vulnerable.
El fortalecimiento de Guillermo Moreno es vital para esa política de caminante y lo mismo que acosa a empresarios y mercados, debería recurrir a los “aprietes” de las facultades de Economía para imponer al profesorado las reglas que deben enseñar. Cuando en el fondo de una crisis subyacen proyectos semejantes, la palabra inflación está considerada traición a la patria y en ningún momento figura en el léxico oficial.
Con ella, no sólo se expresa el fenómeno monetario, sino el fulminante que puede llevar la actual crisis a su culminación, bastante más grave que una ruptura de la negociación con el campo, convertida finalmente en altamente política. En la realidad actual, el anacrónico golpismo que autodefensivamente se invoca desde el poder público para ocultar los errores, no es posible, como se demostró desde el ocaso de la Unión Soviética y muestra China con su autotransformación. El fenómeno es la implosión por incapacidad para advertir los errores y hacer otro camino. No importa si la oposición es poco más que de mirador, sino que se entienda que de las crisis no se regresa, pues exigen ser superadas. Se llega así a una semana más tensionada, en la que será considerablemente mayor el marco conflictivo que el de gobierno, pues se ha sembrado tanta cizaña que será muy problemático disponer de tiempo para gobernar. (De nuestra Sucursal)

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