Entrevistas

LA GACETA sigue con la ronda de consultas para conocer la visión de los principales referentes de la economía de Tucumán sobre lo que se puede esperar, tras el año en el que se vivió la peor crisis de la historia.

20 Diciembre 2002
ANA MARIA CERRO
Economista UNT
Faltan incentivos para invertir y para producir

1- Según las estimaciones más confiables, 2002 finalizará con una caída en el producto cercana al 11%. La situación económica de 2003 dependerá de cómo se resuelvan algunos temas pendientes que están generando una gran incertidumbre, como son las elecciones presidenciales de abril de 2003 y el acuerdo con el FMI. Una de las variables económicas más afectadas por la crisis es la inversión, que hasta el primer semestre de 2002 había caído un 43% respecto de igual período de 2001. La recuperación económica dependerá en gran medida del comportamiento de las exportaciones y de la inversión. Las distintas consultoras estiman que en 2003 la tasa de crecimiento del producto será positiva aunque no demasiado alta, próxima al 2%. En las cuentas del sector público se espera un superávit primario, y en el sector externo que continúe el superávit en la balanza comercial y de cuenta corriente.

2- Es posible que la fase recesiva del ciclo económico se revierta en 2003 y comience un crecimiento. Sin embargo, el problema central es la sustentabilidad del crecimiento y en ello el próximo gobierno tiene un rol decisivo.
A pesar de la profunda crisis, no se observa que ni la sociedad ni sus políticos reaccionen contra el Estado paternalista y redistributivo que caracterizó a nuestro país (y también a Tucumán) desde hace varias décadas. Por el contrario, este rasgo distintivo del Estado se acentuó tremendamente en los últimos tiempos. Redistribuir dinero ajeno es fácil y para los políticos, rentable, ya que compra clientelismo. La redistribución no genera incentivos a invertir ni a producir; por el contrario, disminuye la producción pues quien produce sabe que el Estado se apropiará de una buena parte de su producción. El gran desafío de 2003 es empezar a pensar cómo crecer. Es dejar atrás el Estado redistributivo y empezar a pensar en economías productivas. El rol fundamental del Estado no puede ser el de repartir y hacer asistencialismo (esa es la misión de un Ministerio, no de todo el Estado). La disminución de la desigualdad y el alivio de la pobreza deben hacerse mediante políticas de largo plazo en las áreas de educación y salud.

JOSE ANTONIO FLORES
Directivo de Asispre y Flores
Las mejoras surgen también de las crisis

1- Para poder hablar de una perspectiva de la gravísima crisis que estamos padeciendo tenemos que hacer el diagnóstico del porqué, y sólo así seremos capaces de encontrar las alternativas posibles para salir de ella. No se puede pensar en soluciones sin buscar las verdaderas causas, y en este sentido el fracaso fue en todos los órdenes. Desde el sector gubernamental, las cosas se han estado haciendo decididamente mal y los otros sectores fueron partícipes activos de este fracaso, tanto con su voto por su silencio o por especular y sacar ventajas de las situaciones que se fueron generando. Respecto del sector al que pertenecen nuestras empresas, está claro que pasa por una crisis muy profunda y especial. Obviamente que en mi sector no hay menor cantidad de trabajo por la crisis, como en otros rubros del comercio. Esto sería un problema menos sólo si el poder adquisitivo en general fuera razonable. Pero ante la crisis esto se convierte en un serio agravante, y ello es así debido a que nuestras empresas recaudan básicamente de dos fuentes: el público en general que, como se sabe, ha perdido por completo la capacidad económica para atender sus necesidades básicas; y el sector público, las obras sociales y entidades sindicales, todos los cuales están absolutamente fundidos, descapitalizados, sin posibilidad de afrontar nada y con una perspectiva futura realmente incierta. Si bien se suele decir que siempre hay espacio para seguir cayendo, se advierte que en esta oportunidad el desastre ha sido espectacular. Provincias ricas y llenas de posibilidades, como la nuestra, sólo son noticias en el rubro miserias y calamidades. Pero debe tenerse muy en cuenta que, por definición, las crisis son esencialmente las oportunidades en las que las estructuras y potencias dormidas del tejido social se sacuden y se deciden a cambiar y mejorar.

2- Para los gobiernos nacional y provincial es imperioso que ante la grave emergencia entiendan que deben gobernar aplicando mucha austeridad, seriedad y honestidad en el desempeño de sus funciones, concentrándose en solucionar las necesidades básicas de la población en materia de alimentación, salud publica, educación básica y, por supuesto, generar los lineamientos para volver a crecer como país.

Tamaño texto
Comentarios