17 Abril 2008 Seguir en 
NUEVA DELHI, India.- La antorcha olímpica tiene hoy una de sus citas más sensibles en su recorrido mundial antes de llegar a Pekín, el 8 de agosto. La tea llegó ayer a la India y, por la mañana, recorrerá su capital, Nueva Delhi, hogar de 100.000 tibetanos exiliados.
Unos 15.000 policías fueron afectados para vigilar el paso de la llama. Los nueve kilómetros del trayecto original fueron acortados a tres, y el Ministerio del Interior dispuso que todas las puertas y ventanas de los edificios ubicados a la vera de la ruta de la antorcha se encuentren cerradas. También se colocaron barreras y alambrados.
Las estrictas medidas de seguridad, sin embargo, no lograron impedir las protestas. Antes del recorrido de la tea, cientos de tibetanos exiliados realizaron una marcha pacífica por la ciudad, donde organizaron un relevo alternativo, en el que monjes budistas portaron lámparas.
El presidente del grupo "Estudiantes por un Tíbet Libre" en la India, Tenzin Choeying, consideró que los Juegos Olímpicos son sinónimos de paz y armonía. "China, sin embargo, está reprimiendo con violencia a los tibetanos", denunció.
"Ese país no se merece este fuego. La antorcha de este año es la de la vergüenza y el derramamiento de sangre", agregó.
India lleva semanas siendo escenario de protestas. El Dalai Lama, refugiado en ese país, instó a los tibetanos a desistir de su intención de interrumpir el evento y reiteró su apoyo a los Juegos.
Anoche, la Policía detuvo a 50 tibetanos que protestaban contra el dominio chino del Tíbet cerca del aeropuerto y del hotel donde, al parecer, se guardaba el fuego olímpico. La situación es tan frágil que no se descarta que hoy algunos manifestantes se quemen a lo bonzo. (DPA-Reuters-Especial)
Unos 15.000 policías fueron afectados para vigilar el paso de la llama. Los nueve kilómetros del trayecto original fueron acortados a tres, y el Ministerio del Interior dispuso que todas las puertas y ventanas de los edificios ubicados a la vera de la ruta de la antorcha se encuentren cerradas. También se colocaron barreras y alambrados.
Las estrictas medidas de seguridad, sin embargo, no lograron impedir las protestas. Antes del recorrido de la tea, cientos de tibetanos exiliados realizaron una marcha pacífica por la ciudad, donde organizaron un relevo alternativo, en el que monjes budistas portaron lámparas.
El presidente del grupo "Estudiantes por un Tíbet Libre" en la India, Tenzin Choeying, consideró que los Juegos Olímpicos son sinónimos de paz y armonía. "China, sin embargo, está reprimiendo con violencia a los tibetanos", denunció.
"Ese país no se merece este fuego. La antorcha de este año es la de la vergüenza y el derramamiento de sangre", agregó.
India lleva semanas siendo escenario de protestas. El Dalai Lama, refugiado en ese país, instó a los tibetanos a desistir de su intención de interrumpir el evento y reiteró su apoyo a los Juegos.
Anoche, la Policía detuvo a 50 tibetanos que protestaban contra el dominio chino del Tíbet cerca del aeropuerto y del hotel donde, al parecer, se guardaba el fuego olímpico. La situación es tan frágil que no se descarta que hoy algunos manifestantes se quemen a lo bonzo. (DPA-Reuters-Especial)
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