16 Abril 2008 Seguir en 
SANA, Yemen.- Un tribunal yemení ordenó poner fin al matrimonio entre una niña de ocho años y un hombre de 30, porque esta aún no alcanzó la pubertad. La corte también dispuso que la familia de la pequeña pague U$S 250 en compensación a su ex marido.
El abogado de la niña y activista de derechos humanos Shatha Nasser contó que la menor había presentado una demanda de divorcio donde relataba que su marido abusaba físicamente de ella y la obligaba a mantener relaciones íntimas después de pegarle.
Una de las personas que asistió al juicio se ofreció voluntariamente a pagar la indemnización. La multa es por la dote que el esposo pagó al padre de la niña.
"Me siento feliz por estar divorciada. Podré ir de nuevo a la escuela", sonrió a los periodistas Nojud Mohammad Ali. La pequeña demandante declaró que estaba en segundo grado de la primaria cuando la forzaron a contraer matrimonio.
"Me pidieron que firmara el contrato de boda y quedara en casa de mi padre hasta los 18 años. Una semana después, mi padre y mi madre me obligaron a mudarme con él, que me usaba para hacer cosas malas. Ahora voy a vivir con un tío materno", anticipó.
Obligado
"¡Estaba obligado a casarla! Pero la casé con su consentimiento, ya que temía por ella y por mis hijos", gritó el padre de Nojud durante la audiencia.
Para justificar la boda, Mohammad Ali Al Ahdal, un desempleado, contó a la corte que un hombre había secuestrado hace unos años a su hija mayor, con la que al final se casó. Posteriormente este mismo hombre secuestró a su hija menor, casada y madre de cuatro niños.
"Me casé con su consentimiento y el de sus padres", alegó el marido en su defensa, que resaltó que el matrimonio se había consumado y que no golpeó a la niña.
Muchas menores de países árabes que siguen las tradiciones tribales son obligadas a casarse con maridos mucho mayores, aunque no antes de la pubertad.
Tales matrimonios también se llevan a cabo por motivos de pobreza en países pobres, como Yemen. (Reuters-AFP-NA-DPA)
El abogado de la niña y activista de derechos humanos Shatha Nasser contó que la menor había presentado una demanda de divorcio donde relataba que su marido abusaba físicamente de ella y la obligaba a mantener relaciones íntimas después de pegarle.
Una de las personas que asistió al juicio se ofreció voluntariamente a pagar la indemnización. La multa es por la dote que el esposo pagó al padre de la niña.
"Me siento feliz por estar divorciada. Podré ir de nuevo a la escuela", sonrió a los periodistas Nojud Mohammad Ali. La pequeña demandante declaró que estaba en segundo grado de la primaria cuando la forzaron a contraer matrimonio.
"Me pidieron que firmara el contrato de boda y quedara en casa de mi padre hasta los 18 años. Una semana después, mi padre y mi madre me obligaron a mudarme con él, que me usaba para hacer cosas malas. Ahora voy a vivir con un tío materno", anticipó.
Obligado
"¡Estaba obligado a casarla! Pero la casé con su consentimiento, ya que temía por ella y por mis hijos", gritó el padre de Nojud durante la audiencia.
Para justificar la boda, Mohammad Ali Al Ahdal, un desempleado, contó a la corte que un hombre había secuestrado hace unos años a su hija mayor, con la que al final se casó. Posteriormente este mismo hombre secuestró a su hija menor, casada y madre de cuatro niños.
"Me casé con su consentimiento y el de sus padres", alegó el marido en su defensa, que resaltó que el matrimonio se había consumado y que no golpeó a la niña.
Muchas menores de países árabes que siguen las tradiciones tribales son obligadas a casarse con maridos mucho mayores, aunque no antes de la pubertad.
Tales matrimonios también se llevan a cabo por motivos de pobreza en países pobres, como Yemen. (Reuters-AFP-NA-DPA)
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