15 Abril 2008 Seguir en 
Washigton, EEUU.- El Papa Benedicto XVI arribó hoy en su primera visita papal a Estados Unidos, durante la cual se dirigirá a las Naciones Unidas e intentará sanar las heridas provocadas por e escándalo de un abuso sexual de un clérigo.
En una inusual acción, el presidente George W. Bush recibió al Sumo Pontífice, nacido en Alemania, en la base Andrews de la Fuerza Aérea, en las afueras de Washington.
El programa del Papa Benedicto XVI en la capital norteamericana incluye una reunión con Bush en la Casa Blanca, un encuentro con obispos de Estados Unidos y una misa en un estadio de béisbol.
El pontífice dará un discurso ante las Naciones Unidas el viernes, además de celebrar dos misas ante decenas de miles de personas y visitar Ground Zero, el sitio donde se produjeron los atentados de setiembre de 2001.
Escándalo sexual
A bordo del avión que lo condujo a Washington, Benedicto XVI admitió el martes que siente "profunda vergüenza" por los sacerdotes pedófilos involucrados en escándalos en Estados Unidos.
Los escándalos de pedofilia significaron un duro golpe a la autoridad moral de la Iglesia Católica en Estados Unidos, acusada de haber perdido su capacidad de proteger a los niños.
Las denuncias contra sacerdotes por abusos sexuales se acumularon en los tribunales de Estados Unidos y decenas de víctimas fueron indemnizadas con millones de dólares.
La Casa Blanca esperaba que las conversaciones que sostendrán Bush y Benedicto XVI sean "francas", aunque admitió que los valores comunes de ambos no impedían que existieran diferencias, como ocurrió respecto de Irak.
Pero "realmente no creo que el presidente tenga planeado destinar mucho tiempo a conversar sobre Irak con el Papa", comentó la portavoz presidencial Dana Perino a la prensa.
Agregó que ambos se habían encontrado antes y que "pueden mantener conversaciones muy francas y abiertas, y creo que los valores compartidos entre ambos son más fuertes que cualquier desacuerdo que puedan tener".
Entre 9.000 y 12.000 invitados asistirán mañana a los jardines de la Casa Blanca, para la ceremonia de bienvenida.
Esto sería una cifra superior a los 7.000 invitados que recibieron con gran pompa en mayo de 2007 a la reina Isabel II de Inglaterra, y tal vez más asistentes que a ninguna otra ceremonia análoga bajo la Presidencia de Bush.
"Aquí muchos hablamos inglés, otros español y algunos francés, pero para el Papa tenemos una voz única", dijo Orlando Grimaldi, un hispano miembro de un coro que tiene previsto cantar durante la visita del Papa.
Las autoridades adoptaron medidas de seguridad excepcionales para la primera visita de Benedicto XVI a Estados Unidos.
Se trata de la primera vez que un papa viaja a Estados Unidos después de los atentados de septiembre del 2001, por lo que los dispositivos de seguridad fueron reforzados.
El mes pasado, el líder de la red Al Qaida, Osama Bin Laden, organización que se atribuyó los atentados del 11 de septiembre del 2001, acusó al Papa de protagonizar "una nueva cruzada" contra el Islam.
Descontento por la guerra
Bajo la divisa "Cristo nuestra esperanza", la visita papal se produce en medio de una reñida campaña electoral en Estados Unidos y un gran descontento de los estadounidenses con la guerra en Irak, en momentos en que las bajas norteamericanas en Irak superaron los 4.000 soldados en cinco años.
Los hispanos, que se convirtieron en uno de los principales pilares de la Iglesia Católica en Estados Unidos, se dirigirán al Papa para que se pronuncie contra las medidas impuestas a los inmigrantes indocumentados.
"Me gustaría que el Papa nos hable sobre cómo, en nuestra calidad de católicos, debemos acoger al pobre y al extranjero en este país", afirmó Enid Roman de Jesús, presidente de una asociación de directores de las diócesis católicas.
"Quiero que diga lo terrible que es que haya un muro para separar a los pobres de los que tienen una esperanza de futuro", dijo Roman, en referencia a la frontera entre México y Estados Unidos. (AFP-NA-Reuters)
En una inusual acción, el presidente George W. Bush recibió al Sumo Pontífice, nacido en Alemania, en la base Andrews de la Fuerza Aérea, en las afueras de Washington.
El programa del Papa Benedicto XVI en la capital norteamericana incluye una reunión con Bush en la Casa Blanca, un encuentro con obispos de Estados Unidos y una misa en un estadio de béisbol.
El pontífice dará un discurso ante las Naciones Unidas el viernes, además de celebrar dos misas ante decenas de miles de personas y visitar Ground Zero, el sitio donde se produjeron los atentados de setiembre de 2001.
Escándalo sexual
A bordo del avión que lo condujo a Washington, Benedicto XVI admitió el martes que siente "profunda vergüenza" por los sacerdotes pedófilos involucrados en escándalos en Estados Unidos.
Los escándalos de pedofilia significaron un duro golpe a la autoridad moral de la Iglesia Católica en Estados Unidos, acusada de haber perdido su capacidad de proteger a los niños.
Las denuncias contra sacerdotes por abusos sexuales se acumularon en los tribunales de Estados Unidos y decenas de víctimas fueron indemnizadas con millones de dólares.
La Casa Blanca esperaba que las conversaciones que sostendrán Bush y Benedicto XVI sean "francas", aunque admitió que los valores comunes de ambos no impedían que existieran diferencias, como ocurrió respecto de Irak.
Pero "realmente no creo que el presidente tenga planeado destinar mucho tiempo a conversar sobre Irak con el Papa", comentó la portavoz presidencial Dana Perino a la prensa.
Agregó que ambos se habían encontrado antes y que "pueden mantener conversaciones muy francas y abiertas, y creo que los valores compartidos entre ambos son más fuertes que cualquier desacuerdo que puedan tener".
Entre 9.000 y 12.000 invitados asistirán mañana a los jardines de la Casa Blanca, para la ceremonia de bienvenida.
Esto sería una cifra superior a los 7.000 invitados que recibieron con gran pompa en mayo de 2007 a la reina Isabel II de Inglaterra, y tal vez más asistentes que a ninguna otra ceremonia análoga bajo la Presidencia de Bush.
"Aquí muchos hablamos inglés, otros español y algunos francés, pero para el Papa tenemos una voz única", dijo Orlando Grimaldi, un hispano miembro de un coro que tiene previsto cantar durante la visita del Papa.
Las autoridades adoptaron medidas de seguridad excepcionales para la primera visita de Benedicto XVI a Estados Unidos.
Se trata de la primera vez que un papa viaja a Estados Unidos después de los atentados de septiembre del 2001, por lo que los dispositivos de seguridad fueron reforzados.
El mes pasado, el líder de la red Al Qaida, Osama Bin Laden, organización que se atribuyó los atentados del 11 de septiembre del 2001, acusó al Papa de protagonizar "una nueva cruzada" contra el Islam.
Descontento por la guerra
Bajo la divisa "Cristo nuestra esperanza", la visita papal se produce en medio de una reñida campaña electoral en Estados Unidos y un gran descontento de los estadounidenses con la guerra en Irak, en momentos en que las bajas norteamericanas en Irak superaron los 4.000 soldados en cinco años.
Los hispanos, que se convirtieron en uno de los principales pilares de la Iglesia Católica en Estados Unidos, se dirigirán al Papa para que se pronuncie contra las medidas impuestas a los inmigrantes indocumentados.
"Me gustaría que el Papa nos hable sobre cómo, en nuestra calidad de católicos, debemos acoger al pobre y al extranjero en este país", afirmó Enid Roman de Jesús, presidente de una asociación de directores de las diócesis católicas.
"Quiero que diga lo terrible que es que haya un muro para separar a los pobres de los que tienen una esperanza de futuro", dijo Roman, en referencia a la frontera entre México y Estados Unidos. (AFP-NA-Reuters)
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