01 Abril 2008 Seguir en 
BEIJING.- China inició el relevo de la llama olímpica, pero las fuertes medidas de seguridad aplicadas por temor a manifestaciones sobre Tíbet, los derechos humanos y otros temas políticos podrían afectar su recorrido por el mundo. El presidente Hu Jintao envió oficialmente la antorcha en su viaje alrededor del mundo durante una ceremonia transmitida por la televisión nacional desde la plaza Tiananmen, el corazón político de Beijing, luego de su llegada de Grecia.
El viaje, que durará 130 días, llevará la llama por 19 países antes de volver al país, donde realizará un recorrido de tres meses que incluye una ascensión al Everest y un recorrido por Tíbet. “Declaro el comienzo del relevo de la llama de los Juegos Olímpicos”, afirmó Hu mientras sostenía la antorcha antes de pasársela a Liu Xiang, campeón olímpico y campeón mundial de los 110 metros con vallas.
Tropas en las calles
Las imponentes medidas de seguridad pusieron de manifiesto que el régimen comunista estaba decidido a que el recorrido de la llama comenzase sin un atisbo de las protestas con las que habían amenazado los defensores de los derechos humanos y de la causa tibetana. Las fuerzas de seguridad sellaron el domingo por la noche la plaza Tiananmen, escenario de las protestas democráticas de 1989, cuya represión se saldó con un baño de sangre. La ceremonia estaba reservada a 5.000 invitados y las tropas se movilizaron masivamente para evitar la entrada de personas no autorizadas. Diversas organizaciones y personalidades advirtieron que pretendían utilizar el recorrido de la antorcha olímpica para llamar la atención del mundo sobre la crisis en Tíbet, los estrechos lazos de Beijing con el gobierno de Sudán -a causa de la situación en Darfur- y la cuestión de los derechos humanos. A nivel internacional, el tema prominente es Tíbet, donde la represión de tres semanas de protestas contra el régimen chino preocupa a los líderes mundiales.
Las protestas en la capital tibetana, Lhasa, comenzaron el 10 de marzo, en ocasión del aniversario del levantamiento fallido de 1959 contra la ocupación china. La represión de aquella rebelión forzó la partida al exilio del Dalai Lama, líder del budismo tibetano, quien vive desde entonces en India. El gobierno chino volvió a arremeter contra el Dalai Lama al calificarlo de “politiquero” y reclamó que deje de engañar a la opinión pública occidental. En tanto, tibetanos exiliados volvieron a manifestarse en varios países contra la represión de las recientes protestas en el Tíbet. (Télam-DPA-AFP-NA)
El viaje, que durará 130 días, llevará la llama por 19 países antes de volver al país, donde realizará un recorrido de tres meses que incluye una ascensión al Everest y un recorrido por Tíbet. “Declaro el comienzo del relevo de la llama de los Juegos Olímpicos”, afirmó Hu mientras sostenía la antorcha antes de pasársela a Liu Xiang, campeón olímpico y campeón mundial de los 110 metros con vallas.
Tropas en las calles
Las imponentes medidas de seguridad pusieron de manifiesto que el régimen comunista estaba decidido a que el recorrido de la llama comenzase sin un atisbo de las protestas con las que habían amenazado los defensores de los derechos humanos y de la causa tibetana. Las fuerzas de seguridad sellaron el domingo por la noche la plaza Tiananmen, escenario de las protestas democráticas de 1989, cuya represión se saldó con un baño de sangre. La ceremonia estaba reservada a 5.000 invitados y las tropas se movilizaron masivamente para evitar la entrada de personas no autorizadas. Diversas organizaciones y personalidades advirtieron que pretendían utilizar el recorrido de la antorcha olímpica para llamar la atención del mundo sobre la crisis en Tíbet, los estrechos lazos de Beijing con el gobierno de Sudán -a causa de la situación en Darfur- y la cuestión de los derechos humanos. A nivel internacional, el tema prominente es Tíbet, donde la represión de tres semanas de protestas contra el régimen chino preocupa a los líderes mundiales.
Las protestas en la capital tibetana, Lhasa, comenzaron el 10 de marzo, en ocasión del aniversario del levantamiento fallido de 1959 contra la ocupación china. La represión de aquella rebelión forzó la partida al exilio del Dalai Lama, líder del budismo tibetano, quien vive desde entonces en India. El gobierno chino volvió a arremeter contra el Dalai Lama al calificarlo de “politiquero” y reclamó que deje de engañar a la opinión pública occidental. En tanto, tibetanos exiliados volvieron a manifestarse en varios países contra la represión de las recientes protestas en el Tíbet. (Télam-DPA-AFP-NA)
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