01 Abril 2008 Seguir en 
La Habana.- Por primera vez en más de una década, los cubanos volvieron a tener derecho a alojarse en los hoteles de lujo de la isla sin restricción alguna. Incluso tienen ahora la posibilidad de alquilar un coche o de inscribirse en las excursiones hasta ahora limitadas a los turistas extranjeros. Eso sí, pagando el mismo precio que los foráneos, en cuc -el peso convertible, equivalente a U$S 1,08 al cambio bancario-. En otras palabras, una habitación en estos hoteles de lujo cuesta hasta U$S 160 diarios, lo que equivale a 10 meses de un salario promedio en Cuba.
De boca en boca
No obstante, la medida causó sensación en la isla. Forma parte del levantamiento del exceso de prohibiciones y regulaciones que prometió Raúl Castro, hermano de Fidel, hace poco más de un mes, cuando asumió el gobierno. Pero, al igual que otras adoptadas en las últimas semanas, como la liberación de la venta de computadoras y electrodomésticos a partir de hoy, no ha sido anunciada oficialmente: ningún medio de comunicación cubano se hacía ayer eco de la noticia. De hecho, esta tomó por sorpresa a los propios gerentes de los hoteles. “Sencilla y llanamente, a todos los directores de hoteles se los citó y se les informó que a partir de las 12 de la noche de ayer (domingo) los cubanos tenían la posibilidad de hacer uso de todos los servicios que cualquier extranjero tuviera, alojarse en los hoteles, rentar un auto, hacer excursiones”, explicó un directivo del Hotel Riviera.
Entre el personal de los hoteles la medida se conoció por “Radio Bemba”, como le dicen en Cuba al “boca a boca”. De hecho, el hotel Riviera recibió a su primera pareja de cubanos la misma noche en que se levantó la restricción.
El levantamiento de la restricción -que nunca figuró específicamente como ley, puesto que la Constitución cubana incluso garantiza el derecho a disfrutar de los mismos balnearios, sino que fue una medida tomada durante la crisis de la década de 1990, provocada por la caída del bloque soviético- era el tema de conversación también en las agencias de alquiler de automóviles. Hasta ahora, los cubanos no podían alquilar directamente un vehículo en una de las agencias estatales -únicas- del país. Aunque había trucos. “Normalmente lo alquilaba un extranjero y el cubano era el segundo conductor”, explicó un empleado de la agencia Cubanacar.
“Computadoras, bicicletas eléctricas y microondas ... ¡vaya, lo normal, lo que tiene un indio es lo que vamos a tener!”, ironizó un joven de La Habana. “Los cubanos estamos contentos; aunque la gran mayoría no pueda permitírselo, al menos ya no está prohibido”, comentó otro que lo acompañaba. (DPA-AFP-NA)
De boca en boca
No obstante, la medida causó sensación en la isla. Forma parte del levantamiento del exceso de prohibiciones y regulaciones que prometió Raúl Castro, hermano de Fidel, hace poco más de un mes, cuando asumió el gobierno. Pero, al igual que otras adoptadas en las últimas semanas, como la liberación de la venta de computadoras y electrodomésticos a partir de hoy, no ha sido anunciada oficialmente: ningún medio de comunicación cubano se hacía ayer eco de la noticia. De hecho, esta tomó por sorpresa a los propios gerentes de los hoteles. “Sencilla y llanamente, a todos los directores de hoteles se los citó y se les informó que a partir de las 12 de la noche de ayer (domingo) los cubanos tenían la posibilidad de hacer uso de todos los servicios que cualquier extranjero tuviera, alojarse en los hoteles, rentar un auto, hacer excursiones”, explicó un directivo del Hotel Riviera.
Entre el personal de los hoteles la medida se conoció por “Radio Bemba”, como le dicen en Cuba al “boca a boca”. De hecho, el hotel Riviera recibió a su primera pareja de cubanos la misma noche en que se levantó la restricción.
El levantamiento de la restricción -que nunca figuró específicamente como ley, puesto que la Constitución cubana incluso garantiza el derecho a disfrutar de los mismos balnearios, sino que fue una medida tomada durante la crisis de la década de 1990, provocada por la caída del bloque soviético- era el tema de conversación también en las agencias de alquiler de automóviles. Hasta ahora, los cubanos no podían alquilar directamente un vehículo en una de las agencias estatales -únicas- del país. Aunque había trucos. “Normalmente lo alquilaba un extranjero y el cubano era el segundo conductor”, explicó un empleado de la agencia Cubanacar.
“Computadoras, bicicletas eléctricas y microondas ... ¡vaya, lo normal, lo que tiene un indio es lo que vamos a tener!”, ironizó un joven de La Habana. “Los cubanos estamos contentos; aunque la gran mayoría no pueda permitírselo, al menos ya no está prohibido”, comentó otro que lo acompañaba. (DPA-AFP-NA)
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