Arde la llama olímpica en Pekín

El presidente chino, Hu Jintao, recibió el fuego sagrado de Olimpia y encendió la antorcha en la plaza de Tiananmen.

LARGO Y RIESGOSO. La llama recorrerá 137.000 kilómetros, en los cinco continentes. REUTERS
LARGO Y RIESGOSO. La llama recorrerá 137.000 kilómetros, en los cinco continentes. REUTERS
31 Marzo 2008
PEKIN, China.- Ensombrecida por la crisis en el Tíbet, la antorcha olímpica comenzó hoy el viaje más largo y riesgoso de su historia, un recorrido que la llevará al monte Everest y a ciudades como Estambul, San Francisco y Buenos Aires.

El atleta chino Liu Xiang fue el primer relevista al recibir la antorcha de Hu Jintao, presidente chino y jefe del Partido Comunista, durante una ceremonia celebrada en la Plaza de Tiananmen. El acto se llevó a cabo poco después de que el fuego olímpico arribara a la ciudad en un avión especial de Air China, procedente de Atenas.

Hu encendió la llama en una gran caldera en la plaza antes de alcanzar su antorcha a Liu. Acróbatas y otros artistas tradicionales chinos, además de cientos de niños vestidos con trajes que representaban la llama, participaron en la ceremonia.

Desde Pekín el fuego olímpico partirá a su viaje de 137.000 kilómetros a través de los cinco continentes. La próxima estación es Almaty, en Kazajstán. Se tratará del mayor recorrido en la historia de los Juegos Olímpicos: en total, participarán 21.000 personas, 19.000 sólo en China.

Viaje sin armonía
El "viaje de la armonía", como se dio en llamar el recorrido, comenzó con escasa paz. Unos 150 grupos tibetanos anunciaron que se manifestarán al paso de la antorcha. También lo harán críticos del régimen chino, que critican la falta de libertad en el país y la tragedia de los refugiados en la región sudanesa de Darfur.

El momento culminante del recorrido de la antorcha será su llegada a la cima del monte Everest, la montaña más alta del mundo. El ascenso, con protección especial contra el viento, está previsto para principios de mayo, con buen tiempo, en un intento que será televisado en vivo a todo el mundo.

Los tibetanos en el exilio critican la llegada del fuego olímpico al Everest porque estiman que con ese gesto Pekín busca reforzar su control sobre una montaña que ellos consideran sagrada.

Está previsto que, tras subir al Everest, la antorcha llegue a Lhasa, capital del Tíbet, para unirse el 20 de junio a la llama que entretanto continuó su viaje por todo el mundo. (DPA)

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