31 Marzo 2008 Seguir en 
LONDRES, Inglaterra.- El juez encargado de la investigación de la muerte de la princesa Diana y su novio Dodi Al Fayed rechazó hoy las versiones de que la pareja fue víctima de un complot de la Corona, al término de una indagación que costó U$S 20 millones.
"No hay pruebas de que el duque de Edimburgo -el esposo de la reina Isabel II- ni de que los servicios secretos o ninguna otra agencia del gobierno organizara la muerte de Lady Di", afirmó el juez Scott Baker, antes de dar lectura al sumario de la indagación, que se abrió el 2 de octubre pasado en el Alto Tribunal de Londres.
Con este señalamiento, el magistrado dejó claro ante los miembros del jurado - que van a pronunciarse dentro de unos días sobre las causas de la muerte de la pareja, el 31 de agosto de 1997 en el puente del Alma de París - que no deben tomar en cuenta las teorías del padre de Dodi, Mohammed Al Fayed.
El multimillonario propietario de los almacenes Harrods está convencido de que Diana y su hijo fueron víctimas de una conspiración de la familia real británica para matarlos.
Sólo en su cabeza
En su comparecencia en el Alto Tribunal de Justicia, hace unas semanas, Al Fayed mantuvo que el hecho fue un asesinato y acusó directamente al duque de Edimburgo por la muerte de la pareja.
Reiteró que Diana estaba embarazada cuando falleció, que la pareja iba a anunciar su próxima boda y que la Corona británica los mató para evitarlo. Sin embargo, el juez rechazó esas versiones.
"Se ha demostrado que varias alegaciones no tienen fundamento, hasta el punto de que el abogado de Al Fayed ha dejado de defenderlas, aunque él continúa creyendo en su cabeza su propia verdad", afirmó.
El magistrado dio al jurado cinco opciones de veredicto, ninguna de las cuales sugiere que la pareja fue víctima de una conspiración. Entre las posibilidades figuran que la princesa y Dodi murieron en un accidente o que su muerte fue resultado de un suicidio.
La investigación judicial no constituye un juicio, ya que no hay acusados ni habrá condena.
Las investigaciones llevadas a cabo por las Policías francesa y británica concluyeron que la muerte de la pareja fue resultado de un accidente causado por exceso de velocidad y porque el conductor, Henri Paul, que también murió, estaba ebrio. (AFP-NA)
"No hay pruebas de que el duque de Edimburgo -el esposo de la reina Isabel II- ni de que los servicios secretos o ninguna otra agencia del gobierno organizara la muerte de Lady Di", afirmó el juez Scott Baker, antes de dar lectura al sumario de la indagación, que se abrió el 2 de octubre pasado en el Alto Tribunal de Londres.
Con este señalamiento, el magistrado dejó claro ante los miembros del jurado - que van a pronunciarse dentro de unos días sobre las causas de la muerte de la pareja, el 31 de agosto de 1997 en el puente del Alma de París - que no deben tomar en cuenta las teorías del padre de Dodi, Mohammed Al Fayed.
El multimillonario propietario de los almacenes Harrods está convencido de que Diana y su hijo fueron víctimas de una conspiración de la familia real británica para matarlos.
Sólo en su cabeza
En su comparecencia en el Alto Tribunal de Justicia, hace unas semanas, Al Fayed mantuvo que el hecho fue un asesinato y acusó directamente al duque de Edimburgo por la muerte de la pareja.
Reiteró que Diana estaba embarazada cuando falleció, que la pareja iba a anunciar su próxima boda y que la Corona británica los mató para evitarlo. Sin embargo, el juez rechazó esas versiones.
"Se ha demostrado que varias alegaciones no tienen fundamento, hasta el punto de que el abogado de Al Fayed ha dejado de defenderlas, aunque él continúa creyendo en su cabeza su propia verdad", afirmó.
El magistrado dio al jurado cinco opciones de veredicto, ninguna de las cuales sugiere que la pareja fue víctima de una conspiración. Entre las posibilidades figuran que la princesa y Dodi murieron en un accidente o que su muerte fue resultado de un suicidio.
La investigación judicial no constituye un juicio, ya que no hay acusados ni habrá condena.
Las investigaciones llevadas a cabo por las Policías francesa y británica concluyeron que la muerte de la pareja fue resultado de un accidente causado por exceso de velocidad y porque el conductor, Henri Paul, que también murió, estaba ebrio. (AFP-NA)
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