15 Diciembre 2002 Seguir en 
En los Estados Unidos, la institución equivalente a nuestro Banco Central es el Sistema de Reserva Federal. Esta tiene un mandato doble. Por un lado, tiene que bregar por el mantenimiento del valor del dólar. Esto, en la práctica, implica la instrumentación de políticas activas de lucha contra la inflación, que corroe el valor de la moneda, y en favor de la estabilidad monetaria y cambiaria. Simultáneamente al mantenimiento de valor del dólar, la Reserva tiene como objetivo luchar por el pleno empleo de los factores productivos. Esto significa de hecho la instauración de instrumentos de políticas activas de lucha contra el desempleo. He aquí que la Reserva Federal suba las tasa de interés cuando percibe que la economía se recalienta y la inflación acecha, y las baje cuando el desempleo crece por encima de lo que se considera su tasa natural, que ronda el 5%.
De los dos objetivos básicos y fundamentales, la carta orgánica del Banco Central sólo recoge el primero: mantener el valor del peso, lo que significa concentrar su mira de política económica en la estabilidad de precios y en la lucha contra la inflación.
Se supone, implícitamente, que el otro gran objetivo macroeconómico básico -la lucha contra el desempleo- queda bajo la responsabilidad inmediata del Ministerio de Economía de la Nación. Pero cuando el ministro de turno adhiere a una posición política e ideológica que sostiene que el Estado no puede ni tiene que hacer nada ante la desocupación que no sea desregular el mercado de trabajo, de manera que todos encuentren empleo a condición que los salarios puedan bajar lo necesario, la única gran política económica a implementar es una política de estabilización.
Cuando se adopta la posición de que no hay que hacer nada, salvo desregular el mercado laboral, lo único que se necesita es un Banco Central independiente, que no se deje presionar por los políticos que alientan un Estado activo en la búsqueda de la reactivación económica y, en consecuencia, de la promoción de empleos.
En cambio, si se admite, como se hace en los EE.UU, que al Estado también le compete la responsabilidad constitucional de luchar contra el desempleo, a la necesidad que el Banco Central sea independiente, tiene que agregarse una instancia de discusión y decisiones serias referidas a la instrumentación de políticas macroeconómicas expansivas en momentos de recesión. Como estas políticas se manejan desde el Ministerio de Economía, muchos de los conflictos que esta cartera mantiene con el Banco Central se explican por el hecho de que la preocupación de este último se reduce exclusivamente a la estabilidad monetaria.(Por Hugo Ferullo)
De los dos objetivos básicos y fundamentales, la carta orgánica del Banco Central sólo recoge el primero: mantener el valor del peso, lo que significa concentrar su mira de política económica en la estabilidad de precios y en la lucha contra la inflación.
Se supone, implícitamente, que el otro gran objetivo macroeconómico básico -la lucha contra el desempleo- queda bajo la responsabilidad inmediata del Ministerio de Economía de la Nación. Pero cuando el ministro de turno adhiere a una posición política e ideológica que sostiene que el Estado no puede ni tiene que hacer nada ante la desocupación que no sea desregular el mercado de trabajo, de manera que todos encuentren empleo a condición que los salarios puedan bajar lo necesario, la única gran política económica a implementar es una política de estabilización.
Cuando se adopta la posición de que no hay que hacer nada, salvo desregular el mercado laboral, lo único que se necesita es un Banco Central independiente, que no se deje presionar por los políticos que alientan un Estado activo en la búsqueda de la reactivación económica y, en consecuencia, de la promoción de empleos.
En cambio, si se admite, como se hace en los EE.UU, que al Estado también le compete la responsabilidad constitucional de luchar contra el desempleo, a la necesidad que el Banco Central sea independiente, tiene que agregarse una instancia de discusión y decisiones serias referidas a la instrumentación de políticas macroeconómicas expansivas en momentos de recesión. Como estas políticas se manejan desde el Ministerio de Economía, muchos de los conflictos que esta cartera mantiene con el Banco Central se explican por el hecho de que la preocupación de este último se reduce exclusivamente a la estabilidad monetaria.(Por Hugo Ferullo)







