Entrevistas

LA GACETA continúa con la ronda de consultas para conocer la visión de los principales referentes de la economía de Tucumán sobre lo que se puede esperar, tras el año en el que se vivió la peor crisis de la historia.

DE IZQUIERDA A DERECHA, FERNANDO ALLENA; JOSE MARIO LAKS Y NATALIO MARTIN.
DE IZQUIERDA A DERECHA, FERNANDO ALLENA; JOSE MARIO LAKS Y NATALIO MARTIN.
14 Diciembre 2002

JOSE MARIO LAKS
Consultor de empresas.

Hay que redefinir el rol de los grupos de bancos
1- Hacer un balance de lo ocurrido este año con el sistema financiero implica hablar de uno de los capítulos más negros en la historia bancaria argentina.La cesación de pagos del sector público, el quiebre de la cadena de pagos y la corrida bancaria culminó con el llamado corralito a fines de 2001.
Las medidas posteriores, como la reprogramación compulsiva de los depósitos, la pesificación asimétrica y los amparos, no solamente afectaron aún más la relación con los depositantes sino que pusieron a las entidades al borde del abismo. Como dato significativo, entre el 30 de noviembre de 2001 y el 30 de junio de 2002 los depósitos del sistema cayeron $ 19.000 millones.
Capítulo aparte para los bancos extranjeros. Los últimos, nucleados en la Asociación de Bancos Argentinos (ABA), que surgió como resultado de la fusión de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) y la Asociación de Bancos de la República Argentina (ABRA), prácticamente coparon el Banco Central (BCRA). Bajo la solvencia que les daba tener a sus matrices como prestamistas de última instancia, se presentaban como el futuro del sistema. La combinación de la independencia de la autoridad monetaria reforzada por la última reforma de la Carta Orgánica del BCRA durante el gobierno de Menem dejó la política monetaria en manos de la banca extranjera. A la hora de demostrar su solvencia fueron los primeros en declarar su insolvencia pidiendo redescuentos al BCRA.

2- El año termina con el reemplazo de Aldo Pignanelli (por Alfonso Prat Gay) a partir de desencuentros con el ministro Roberto Lavagna. Desde los sectores ortodoxos de la economía se reclama la necesidad de preservar la independencia de la autoridad monetaria de la económica. Pareciera que este no es un país devastado con un sistema financiero en ruinas.
Para 2003 el Gobierno tiene que replantear el modelo económico y dentro de él, también el sistema financiero. Hay que entender a los bancos como un servicio público y no un negocio en sí mismo.Es necesario reemplazar la Ley de Entidades Financieras (sancionada en la dictadura militar). En la nueva norma debería redefinirse el rol de cada grupo de bancos. La nacional, con los bancos públicos y privados (encabezados por los cooperativos), deberá atender a la micro y pequeña empresa, economías regionales y a los trabajadores. La extranjera, el comercio exterior con límites a su capacidad de captación de ahorro público.


FERNANDO ALLENA
Presidente de la Unión Industrial de Tucumán.

En 2003, será lenta la recuperación interna
1- Las perspectivas para 2003 son muy inciertas si se tiene en cuenta que hay un cambio de gobiernos nacional y provincial por delante, y que los partidos con, aparentemente, más posibilidades de llegar al poder, no tienen definidas sus candidaturas.
El próximo Gobierno nacional debe inmediatamente arreglar pautas con los organismos multilaterales de crédito y renegociar a mediano y largo plazo la totalidad de la deuda externa del país. De la forma como se resuelvan estas tareas depende en gran medida la posibilidad de la Argentina de colocar productos en el mercado externo durante el próximo año, lo que puede permitir, además, desarrollar otras industrias proveedoras de insumos y poner en marcha el efecto multiplicador. Por el lado del mercado interno, estimo que la recuperación durante el año 2003 será más lenta de lo previsto.

2- El Gobierno que venga debe colocar su máximo esfuerzo en lograr rápidamente la recuperación de las instituciones -maltratadas durante más de 70 años- con acciones y propuestas coherentes. Los dirigentes nacionales y provinciales, además, deberían asumir un liderazgo maduro y responsable, para crear el escenario estable de previsibilidad política, jurídica y económica, sobre el cual pueda la actividad privada desarrollarse con consistencia.
Un país con instituciones fuertes, creíbles, respetables y respetuoso de sus obligaciones es el fundamento necesario que genera confianza a los inversores de riesgo.
En este contexto debe entonces el Gobierno nacional actuar para recomponer el sistema financiero, a costos internacionales y con instrumentos de crédito especiales adecuados a las PyME, que les permita acceder al capital de trabajo, equipamiento o insumos necesarios.
Además, habría que implementar políticas de desarrollo productivo a largo plazo y de apoyo a las industrias, para evitar que queden expuestas a otras extranjeras más vigorosas, por cuestiones eventuales o asimetrías insalvables.


NATALIO MARTIN
Dirigente del Mercofrut y productor.

No puede afrontarse el costo de la producción

1- En más de 30 años que llevo en la actividad, jamás se han escuchado tantos lamentos como ahora. Muchos productores achican su trabajo debido a la imposibilidad de afrontar los altos costos de semillas, fertilizantes y plaguicidas importados, con valores dolarizados, a los que se suma el alza de precio de los combustibles y de los envases. Este panorama no permite vislumbrar una situación mejor para 2003. Por el contrario, la perspectiva es incierta, aunque existe la esperanza de que se produzca un cambio en la política económica del país para alcanzar niveles de producción que permitan una recuperación de la actividad. Los costos de los productores se incrementaron tres y cuatro veces con relación a 2001, pero los precios de nuestra producción en los mercados locales no crecieron en la misma proporción. Por ejemplo, el limón que va a la industria, en 2001 costaba de $ 60 a $ 70 la tonelada, lo que era igual a 60 o 70 dólares. Hoy tiene el mismo valor en pesos, lo que equivale a entre 17 y 20 dólares. Para colmo, la situación se agrava en Tucumán con el desagio de los bonos, que encarecen los productos y el flete. El poder adquisitivo de los asalariados, con la masa consumidora, cayó a tal punto que no les alcanza para satisfacer las necesidades elementales, y la demanda de nuestra mercadería ha caído.

2- El Gobierno debería reducir los impuestos que recaen sobre la actividad en forma directa e indirecta, como los gravámenes sobre el combustible y las contribuciones previsionales de la patronal. Se debería dejar de fomentar las dádivas al sector laboral y crear fuentes de trabajo, en vez de favorecer la vagancia, como ocurre en estos momentos con los planes Jefes y Jefas de Hogar. Esos programas deberían usarse solamente en caso de desastre. Creo que hay que recordar aquel mensaje bíblico: "si tu hermano tiene hambre, no le des pescado, enséñale a pescar". También es necesario que se ponga mano dura con la delincuencia de todo tipo, porque hoy nos roban en los campos la producción que hacemos con muchos costos y sacrificio. Esto desalienta al que quiere trabajar.
Se debería incentivar al campesino para que permanezca cultivando la tierra en vez emigrar a la ciudad a engrosar las villas miseria. Hay que cuidar la democracia, que es muy buena, y no permitir que cada sector haga lo que quiera. Hoy se vive en un caos: cortes de ruta, saqueos, despilfarro de los dineros públicos, funcionarios incompetentes e incumplimiento de la ley.

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