El escándalo sexual derribó al gobernador de Nueva York

El vice, David Paterson, se convertirá en el primer dirigente negro al mando del Estado. El demócrata Spitzer era cliente de una red VIP de prostitución. Lo descubrió el FBI, que investigaba sus cuentas bancarias.

anuncio. Hasta en su última rueda de prensa, Eliot Spitzer estuvo acompañado por su esposa, Silda Wall. REUTERS
anuncio. Hasta en su última rueda de prensa, Eliot Spitzer estuvo acompañado por su esposa, Silda Wall. REUTERS
13 Marzo 2008
NUEVA YORK.- El gobernador demócrata de Nueva York, Eliot Spitzer, apodado "Eliot Ness" por su cruzada contra el crimen, renunció ayer al cargo tras admitir que era cliente de prostitutas de lujo. "Durante mi vida pública he insistido en que es necesario que todo el mundo, sea cual sea su poder o la función que desempeña, asuma la responsabilidad de su conducta. No puedo ni voy a exigir menos de mí mismo. Por eso, renuncio", agregó Spitzer, de 48 años, en rueda de prensa. Lo acompañó Silda Wall, su esposa desde hace 21 años, con quien tuvo tres hijas.
A partir del lunes, Spitzer será sustituido hasta la conclusión del mandato en 2010 por su adjunto David Paterson, de 53 años, un ciego que se convertirá en el primer gobernador negro del tercer Estado más importante del país.

El "Cliente 9"
El diario "The New York Times" reveló el lunes que Spitzer figuraba en informes de una investigación del FBI como cliente de "Emperors Club", una red de prostitutas que cobra hasta U$S 5.500 la hora. Estaba identificado como "Cliente 9" en los documentos que detallan sus contactos telefónicos grabados por el FBI. El 13 de febrero, víspera de San Valentín, el "Cliente 9" pidió por teléfono que una meretriz de alto precio llamada "Kristen", una joven "morena, menudita y bonita", según el FBI, viajara de Manhattan a Washington en el tren de las 17.39 para encontrarse en una habitación del hotel "Mayflower" en el que se había registrado con el nombre falso de George Fox. Un empleado del "Emperors" le dijo a Kristen que el cliente 9 "pediría cosas que podrías considerar que no son seguras" y ella respondió: "sé manejar eso. Le diría algo así como, escucha amigo, ¿quieres tener sexo o no?". Por aquel encuentro ocasional, Spitzer pagó U$S 4.300.
La investigación comenzó porque el FBI sospechó de las continuas transferencias que hacía Spitzer de sus diferentes cuentas bancarias. "Parecía mecanismo para ocultar coimas", dijo un investigador. Esa fue la punta del iceberg, puesto que finalmente salió a la luz que el gobernador había gastado más de U$S 80.000 para pagar los servicios de prostitutas de lujo a "Emperors Club VIP".
Además de constituir una visible contradicción con la imagen pública de rectitud que Spitzer se había forjado, el traslado en tren de la prostituta entre las dos ciudades estadounidenses, pagado por el gobernador, podría constituir delito federal de "tráfico de personas".
Antes de asumir la gobernación en 2007, Spitzer fue un implacable fiscal general. Invocaba a menudo la "traición de la confianza pública" y la "moral" para combatir los crímenes financieros en Wall Street, donde la noticia de sus dificultades fue recibida el lunes con una ovación en la bolsa. (AFP-NA-Télam)

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