12 Marzo 2008 Seguir en 
NUEVA YORK, Estados Unidos.- Tras el escándalo que significó la revelación de que el gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, fue cliente de una red VIP de prostitución, el funcionario demócrata se refugió en su familia y en sus asesores para analizar si presenta su renuncia, como lo exigen los dirigentes republicanos del Estado y varios medios de prensa.
Ahora, han comenzado a salir algunos detalles del caso a la luz. Trascendió, por ejemplo, que el político -casado y padre de tres hijas- usaba regularmente el servicio de acompañantes. El 13 de febrero, publicó el diario porteño "La Nación", Spitzer contrató una mujer para que viajase desde Washington hasta Nueva York.
Por los gastos del viaje y del servicio, el funcionario le pagó U$S 4.300. En total, si se tienen en cuenta todas las veces que el demócrata contrató una acompañante, se deduce que habría gastado alrededor de U$S 80.000.
Según un cable de la agencia de noticias Reuters, Spitzer renunciaría hoy. El lunes, el funcionario por lo que llamó un "asunto privado", diciendo que había violado sus obligaciones familiares.
El político, de 48 años, se vio sumido en este escándalo después de que un reporte del Times señaló que sus comunicaciones telefónicas habían sido grabadas en una línea intervenida por una investigación federal al menos seis veces, entre el 12 y el 13 de febrero, cuando arreglaba un encuentro. (Especial)
Ahora, han comenzado a salir algunos detalles del caso a la luz. Trascendió, por ejemplo, que el político -casado y padre de tres hijas- usaba regularmente el servicio de acompañantes. El 13 de febrero, publicó el diario porteño "La Nación", Spitzer contrató una mujer para que viajase desde Washington hasta Nueva York.
Por los gastos del viaje y del servicio, el funcionario le pagó U$S 4.300. En total, si se tienen en cuenta todas las veces que el demócrata contrató una acompañante, se deduce que habría gastado alrededor de U$S 80.000.
Según un cable de la agencia de noticias Reuters, Spitzer renunciaría hoy. El lunes, el funcionario por lo que llamó un "asunto privado", diciendo que había violado sus obligaciones familiares.
El político, de 48 años, se vio sumido en este escándalo después de que un reporte del Times señaló que sus comunicaciones telefónicas habían sido grabadas en una línea intervenida por una investigación federal al menos seis veces, entre el 12 y el 13 de febrero, cuando arreglaba un encuentro. (Especial)
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