12 Marzo 2008 Seguir en 
NUEVA YORK.- Sólo un día después de haber admitido públicamente ser cliente de una red de prostitución, el gobernador del Estado de Nueva York, Eliot Spitzer, recibió ayer el ultimátum de los dirigentes republicanos de Estado para que renuncie en las próximas 24 o 48 horas. “Si no renuncia, prepararemos documentos de imputación para desplazarlo”, dijo el líder de la minoría republicana en la Asamblea, James Tedisco.
Spitzer había obtenido gran reputación por su lucha contra la corrupción en Wall Street cuando era fiscal general del Estado. Fue el dedo acusador de sonados casos de fraude de grandes corporaciones estadounidenses durante la primera gestión de George W. Bush en la Casa Blanca y asumió la gobernación a principios de 2007 con el compromiso de luchar contra todo tipo de corrupción incluido el proxenetismo.
Sin embargo, el diario “The New York Times” dijo el lunes que Spitzer, de 48 años, casado y con tres hijos, fue atrapado en escuchas telefónica federal al menos seis veces, el 12 y 13 de febrero, contratando el servicio VIP de una prostituta de Nueva York y arreglando el modo de encontrarse con ella en un hotel de Washington.
Spitzer admitió públicamente su culpa por haber cometido un “delito privado”, pero no dijo nada sobre renunciar. sin embargo, podría afrontar cargos penales, ya que trasladar una prostituta de un Estado a otro de la Unión es calificado delito federal. (Télam)
Spitzer había obtenido gran reputación por su lucha contra la corrupción en Wall Street cuando era fiscal general del Estado. Fue el dedo acusador de sonados casos de fraude de grandes corporaciones estadounidenses durante la primera gestión de George W. Bush en la Casa Blanca y asumió la gobernación a principios de 2007 con el compromiso de luchar contra todo tipo de corrupción incluido el proxenetismo.
Sin embargo, el diario “The New York Times” dijo el lunes que Spitzer, de 48 años, casado y con tres hijos, fue atrapado en escuchas telefónica federal al menos seis veces, el 12 y 13 de febrero, contratando el servicio VIP de una prostituta de Nueva York y arreglando el modo de encontrarse con ella en un hotel de Washington.
Spitzer admitió públicamente su culpa por haber cometido un “delito privado”, pero no dijo nada sobre renunciar. sin embargo, podría afrontar cargos penales, ya que trasladar una prostituta de un Estado a otro de la Unión es calificado delito federal. (Télam)







