11 Marzo 2008 Seguir en 
BOGOTA.- Pedro Pablo Montoya, alias “Rojas”, confeso asesino del ex jefe guerrillero “Iván Ríos”, predijo que otros mandos de las FARC correrán la misma suerte, empezando por “Mono Jojoy”. Asimismo, dijo que la guerrilla no piensa en liberar a la colombo-francesa Ingrid Betancourt.
Montoya formuló declaraciones a la radio Caracol desde la unidad militar donde se encuentra recluido desde la semana pasada, cuando se entregó luego de asesinar a su jefe en un lugar de la selva.
Mientras tanto, crece en Colombia la polémica sobre si corresponde o no pagarle una recompensa. El gobierno prometió unos U$S 2,5 millones para quienes dieran datos sobre la ubicación de jefes guerrilleros en la selva, a los efectos de su captura o, en todo caso, de su muerte en combate. Según juristas, no es lo mismo que premiar a alguien que mató por mano propia. El caso es aún más difícil de dirimir, pues si “Rojas” recibiera finalmente la recompensa, podría ser condenado por homicidio y el dinero sería entregado a su familia. Es decir que el propio Estado estaría premiando y castigando a la vez por el mismo hecho. “Rojas” podría recibir la recompensa y ser absuelto por el crimen sólo gracias a una decisión judicial, pero aun así tendría que responder por sus años como guerrillero.
Por su parte, el gobierno colombiano analiza cómo hacer que el caso sirva de ejemplo para otros insurgentes, ya que el homicidio de cualquier guerrillero -cuanto mayor sea su grado, mejor- sirve a los fines de derrotar a las FARC.
“Rojas” agregó leña al fuego de la polémica por la recompensa al asegurar que mató a Ríos, y a su compañera sentimental, solo y en defensa propia porque “me iba poner frente a un consejo de guerra para liquidarme, Porque suponía que yo era un enemigo”. Se negó a comentar qué le dijo a su jefe antes de matarlo de un tiro en la frente. También mató a la compañera de “Ríos”, de 40 años, el jefe más joven de la guerrilla. (Reuter-dpa)
Montoya formuló declaraciones a la radio Caracol desde la unidad militar donde se encuentra recluido desde la semana pasada, cuando se entregó luego de asesinar a su jefe en un lugar de la selva.
Mientras tanto, crece en Colombia la polémica sobre si corresponde o no pagarle una recompensa. El gobierno prometió unos U$S 2,5 millones para quienes dieran datos sobre la ubicación de jefes guerrilleros en la selva, a los efectos de su captura o, en todo caso, de su muerte en combate. Según juristas, no es lo mismo que premiar a alguien que mató por mano propia. El caso es aún más difícil de dirimir, pues si “Rojas” recibiera finalmente la recompensa, podría ser condenado por homicidio y el dinero sería entregado a su familia. Es decir que el propio Estado estaría premiando y castigando a la vez por el mismo hecho. “Rojas” podría recibir la recompensa y ser absuelto por el crimen sólo gracias a una decisión judicial, pero aun así tendría que responder por sus años como guerrillero.
Por su parte, el gobierno colombiano analiza cómo hacer que el caso sirva de ejemplo para otros insurgentes, ya que el homicidio de cualquier guerrillero -cuanto mayor sea su grado, mejor- sirve a los fines de derrotar a las FARC.
“Rojas” agregó leña al fuego de la polémica por la recompensa al asegurar que mató a Ríos, y a su compañera sentimental, solo y en defensa propia porque “me iba poner frente a un consejo de guerra para liquidarme, Porque suponía que yo era un enemigo”. Se negó a comentar qué le dijo a su jefe antes de matarlo de un tiro en la frente. También mató a la compañera de “Ríos”, de 40 años, el jefe más joven de la guerrilla. (Reuter-dpa)







