11 Marzo 2008 Seguir en 
MADRID.- Pese a haber ganado las elecciones legislativas del domingo con un resultado incluso mejor que hace cuatro años, Zapatero necesitará alcanzar pactos estables para gobernar durante los próximos cuatro años. El PSOE obtuvo 169 escaños, siete por debajo de la mayoría absoluta, y la búsqueda de apoyos en el Congreso de los Diputados se perfila complicada, dado el descalabro de los que fueron hasta ahora sus socios.
Y todo esto con una oposición fortalecida, ya que el PP sumó cinco diputados más que hace cuatro años. Ahora tiene 153.
El líder socialista es consciente de ello. Después de una legislatura marcada por un enfrentamiento constante entre el gobierno y el PP, Zapatero manifestó ayer que se necesita más diálogo y menos crispación, menos descalificaciones y más argumentos en esta nueva etapa de España.
Esto es algo que sin duda los ciudadanos sabrán agradecer, de cara a los retos a los que se enfrenta el nuevo gobierno socialista: la desaceleración de la economía, con el desempleo y la inflación en niveles preocupantes, el referéndum soberanista anunciado para octubre por el jefe del gobierno vasco, Juan José Ibarretxe, o la amenaza constante de ETA.
La responsabilidad de que se abra una nueva etapa con acuerdos en los asuntos de Estado la tienen tanto el PSOE como el PP, que copan el 84% de los votos y el 92% de los escaños del Congreso de los Diputados. Con ello, el bipartidismo ha llegado a su cota más alta desde el retorno de España a la democracia en 1975. De hecho, por primera vez en la historia, socialistas y conservadores se repartieron la victoria en las 52 provincias del país. El PSOE debe su triunfo en buena medida a los buenos resultados cosechados en Cataluña y en el País Vasco, donde por primera vez en 15 años desbancaron al Partido Nacionalista Vasco (PNV) como fuerza más votada. (DPA)
Y todo esto con una oposición fortalecida, ya que el PP sumó cinco diputados más que hace cuatro años. Ahora tiene 153.
El líder socialista es consciente de ello. Después de una legislatura marcada por un enfrentamiento constante entre el gobierno y el PP, Zapatero manifestó ayer que se necesita más diálogo y menos crispación, menos descalificaciones y más argumentos en esta nueva etapa de España.
Esto es algo que sin duda los ciudadanos sabrán agradecer, de cara a los retos a los que se enfrenta el nuevo gobierno socialista: la desaceleración de la economía, con el desempleo y la inflación en niveles preocupantes, el referéndum soberanista anunciado para octubre por el jefe del gobierno vasco, Juan José Ibarretxe, o la amenaza constante de ETA.
La responsabilidad de que se abra una nueva etapa con acuerdos en los asuntos de Estado la tienen tanto el PSOE como el PP, que copan el 84% de los votos y el 92% de los escaños del Congreso de los Diputados. Con ello, el bipartidismo ha llegado a su cota más alta desde el retorno de España a la democracia en 1975. De hecho, por primera vez en la historia, socialistas y conservadores se repartieron la victoria en las 52 provincias del país. El PSOE debe su triunfo en buena medida a los buenos resultados cosechados en Cataluña y en el País Vasco, donde por primera vez en 15 años desbancaron al Partido Nacionalista Vasco (PNV) como fuerza más votada. (DPA)
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