12 Diciembre 2002 Seguir en 
MADRID.- Los vientos del sudoeste y del oeste en las costas de Galicia, en España, dificultaban el jueves las tareas de limpieza del combustible derramado por el barco Prestige y aumentaba los temores de que una nueva marea negra se aproximara a tierra.
El gobierno español reconoció el miércoles su preocupación por la presencia de fuel en las Rías Bajas, donde se han detectado numerosas manchas procedentes del carburante vertido por el Prestige.
El vicepresidente Mariano Rajoy, dijo que se contemplaba con preocupación el hecho de que la mancha más grande se hubiera fragmentado en "muchísimas manchas, muy pequeñas" en la costa gallega.
No obstante, el ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, desplazado a Galicia, comentó posteriormente que existían manchas bajo la superficie que "pueden aparecer de una forma imprevista en la superficie".
El fuel, que ha afectado a numerosas playas de la costa gallega, también ha llegado a la cornisa cantábrica, contaminando ya 38 playas en Cantabria, 51 en Asturias y "menos en la zona del País Vasco", según los datos divulgados por el gobierno el miércoles.
La crisis del Prestige, que el viernes cumplirá un mes desde que el mercante comenzó a verter carburante al mar frente a la Costa de la Muerte, ha provocado el malestar de los sectores más afectados y de los ciudadanos en general.
En Vigo, más de 100.000 personas protestaron el miércoles por la tarde por la gestión del gobierno central y autonómico en la crisis. En otras ciudades gallegas también se produjeron manifestaciones en las que se pidieron dimisiones.
El buque Prestige, que según Madrid ha provocado la mayor catástrofe ecológica de España, pierde diariamente alrededor de 125 toneladas de combustible a través de las catorce grietas detectadas hasta ahora en su casco, sumergido a 3.500 metros de profundidad, según informaciones facilitadas por el batiscafo francés Nautile a las autoridades.
Además, el Comité Científico creado por el gobierno considera que los tanques con unas 56.000 toneladas aún en el interior del barco podrían tardar entre 5 y 39 meses --hasta marzo de 2006-- en vaciarse.
Los barcos especiales de limpieza del derrame habían recogido hasta el martes unas 11.200 toneladas de fuel oil del mar, mientras que los pescadores habían recogido otras 1.600 toneladas, según datos oficiales.
Más de 7.000 personas, entre militares, trabajadores estatales y voluntarios, han retirado miles de toneladas de la tierra, donde cerca de 200 playas gallegas en cientos de kilómetros se han visto afectadas por el derrame. (Reuter)
El gobierno español reconoció el miércoles su preocupación por la presencia de fuel en las Rías Bajas, donde se han detectado numerosas manchas procedentes del carburante vertido por el Prestige.
El vicepresidente Mariano Rajoy, dijo que se contemplaba con preocupación el hecho de que la mancha más grande se hubiera fragmentado en "muchísimas manchas, muy pequeñas" en la costa gallega.
No obstante, el ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, desplazado a Galicia, comentó posteriormente que existían manchas bajo la superficie que "pueden aparecer de una forma imprevista en la superficie".
El fuel, que ha afectado a numerosas playas de la costa gallega, también ha llegado a la cornisa cantábrica, contaminando ya 38 playas en Cantabria, 51 en Asturias y "menos en la zona del País Vasco", según los datos divulgados por el gobierno el miércoles.
La crisis del Prestige, que el viernes cumplirá un mes desde que el mercante comenzó a verter carburante al mar frente a la Costa de la Muerte, ha provocado el malestar de los sectores más afectados y de los ciudadanos en general.
En Vigo, más de 100.000 personas protestaron el miércoles por la tarde por la gestión del gobierno central y autonómico en la crisis. En otras ciudades gallegas también se produjeron manifestaciones en las que se pidieron dimisiones.
El buque Prestige, que según Madrid ha provocado la mayor catástrofe ecológica de España, pierde diariamente alrededor de 125 toneladas de combustible a través de las catorce grietas detectadas hasta ahora en su casco, sumergido a 3.500 metros de profundidad, según informaciones facilitadas por el batiscafo francés Nautile a las autoridades.
Además, el Comité Científico creado por el gobierno considera que los tanques con unas 56.000 toneladas aún en el interior del barco podrían tardar entre 5 y 39 meses --hasta marzo de 2006-- en vaciarse.
Los barcos especiales de limpieza del derrame habían recogido hasta el martes unas 11.200 toneladas de fuel oil del mar, mientras que los pescadores habían recogido otras 1.600 toneladas, según datos oficiales.
Más de 7.000 personas, entre militares, trabajadores estatales y voluntarios, han retirado miles de toneladas de la tierra, donde cerca de 200 playas gallegas en cientos de kilómetros se han visto afectadas por el derrame. (Reuter)







