12 Diciembre 2002 Seguir en 
WASHINGTON.- El gobierno del presidente George W. Bush advirtió que Estados Unidos responderá, incluso con un ataque nuclear, a cualquier agresión con armas de destrucción masiva en su contra o de sus aliados. "Estados Unidos seguirá dejando claro que se reserva el derecho de responder con toda la fuerza -incluyendo todas sus opciones- al uso de armas de destrucción masiva contra el país, nuestras fuerzas en el exterior, amigos y aliados", afirma una declaración leída ayer en el Capitolio, en la que no nombra a Irak.
Si bien la política no es nueva, es la primera vez que se proclama oficialmente la estrategia a adoptar frente a un ataque con armas de destrucción masiva. La formalización de esta postura se reitera en momentos en que la posibilidad de un ataque militar a Irak suscita temores de que el presidente iraquí, Saddam Hussein, lance contraataques con armas químicas o biológicas contra Estados Unidos y sus aliados. Hussein instruyó a sus comandantes a prepararse para una guerra.
Tres pilares
Aunque el texto no cita a Irak ni a otro país, afirma que algunas naciones que apoyan al terrorismo ya poseen armas de destrucción masiva. "Para ellos, estas no son armas de último recurso sino una opción militarmente útil para hacer frente a nuestra superioridad en arsenales convencionales e impedirnos responder a agresiones contra nuestros amigos y aliados en regiones de vital interés", dice la declaración. La estrategia comprende tres pilares: contraproliferación, que incluye la disuasión con la amenaza de armas nucleares; no proliferación, que incentiva el control y la reducción de arsenales; y manejo de consecuencias, que busca preparar a EE.UU. para la posibilidad de un ataque con armas de destrucción masiva. La más reciente declaración sobre esta política fue divulgada en 1993, pero no ponía énfasis en la no proliferación o preparación interna. (TELAM)
Si bien la política no es nueva, es la primera vez que se proclama oficialmente la estrategia a adoptar frente a un ataque con armas de destrucción masiva. La formalización de esta postura se reitera en momentos en que la posibilidad de un ataque militar a Irak suscita temores de que el presidente iraquí, Saddam Hussein, lance contraataques con armas químicas o biológicas contra Estados Unidos y sus aliados. Hussein instruyó a sus comandantes a prepararse para una guerra.
Tres pilares
Aunque el texto no cita a Irak ni a otro país, afirma que algunas naciones que apoyan al terrorismo ya poseen armas de destrucción masiva. "Para ellos, estas no son armas de último recurso sino una opción militarmente útil para hacer frente a nuestra superioridad en arsenales convencionales e impedirnos responder a agresiones contra nuestros amigos y aliados en regiones de vital interés", dice la declaración. La estrategia comprende tres pilares: contraproliferación, que incluye la disuasión con la amenaza de armas nucleares; no proliferación, que incentiva el control y la reducción de arsenales; y manejo de consecuencias, que busca preparar a EE.UU. para la posibilidad de un ataque con armas de destrucción masiva. La más reciente declaración sobre esta política fue divulgada en 1993, pero no ponía énfasis en la no proliferación o preparación interna. (TELAM)







