Entrevistas

LA GACETA inicia una ronda de consultas para conocer la visión de los principales referentes de la economía de Tucumán sobre lo que se puede esperar.

12 Diciembre 2002
El Estado debe dejar de fomentar la vagancia
CESAR PAZ
Presidente del CART

1- Es prematuro aventurar pronósticos, porque todo depende de variables económicas. El caso es que si la inflación se mantiene baja no habrá suba de costos importantes. En principio, se puede decir que el valor actual del dólar ayuda a exportar y a financiar a actividades como la azucarera. Si la política económica se estabiliza en función de variables políticas habrá un mejor ingreso para los argentinos y, por lo tanto, un mayor consumo. Eso nos favorecería, porque nuestro producto se vende en el mercado interno.
En la campaña que pasó las empresas azucareras pudieron hacer la zafra prácticamente sin crédito, con financiación surgida de las ventas externas que se hicieron al principio de la campaña. Las firmas deben estar un poco mejor en lo económico que años anteriores, pero soportan la "espada de Damocles" que significan la inflación y los niveles de costos, dado que si se hace caro el producto, cae el consumo interno y no se puede exportar.
Para la próxima zafra se hicieron bien los cultivos y las lluvias son satisfactorias. Pero no se sabrá qué puede pasar en lo productivo sino hasta que termine el verano. En principio, se podrían producir volúmenes de azúcar similares a los del año pasado, o tal vez un poquito más. Este año dejó una enseñanza: hay que exportar oportunamente. Si se aprovecha esta alternativa y se la aplicar como mecánica en el futuro, puede ser muy bueno para la actividad.

2- Que todo el mundo le demande cosas al Gobierno cuando el país atraviesa por una situación tan delicada como la actual es malo. Personalmente, lo único que le pediría al Gobierno es que gobierne bien; que aplique bien los recursos que obtiene y que cobre impuestos a todos los que tienen que pagar. Que ayude a los pobres, pero que no instrumente la política de Estado del asistencialismo en forma permanente, sino a través de la promoción del trabajo. De otra manera, se fomenta la vagancia.
Para la actividad azucarera es importante que se mantengan los aranceles que protegen al sector. Todos los países azucareros del mundo subsidian la producción de azúcar, y si se libera el ingreso del producto importado podría liquidarse la actividad en la Argentina.


El crecimiento será de entre el 2% y el 3%
VICTOR ELIAS
Doctor en Economía

1- Suponiendo que no se van a producir grandes sobresaltos institucionales, el panorama muestra una pequeña recuperación desde hace tres meses. Esto me hace pensar que 2003 puede ser un año positivo aunque no espectacular, con un crecimiento del 2% al 3%, lo cual sería bastante bueno. Por supuesto, no será suficiente para resolver todos los problemas. Podría ocurrir un crecimiento mayor, debido a que hay muchas cuestiones latentes. Por ejemplo, si la gente percibe la recuperación puede darnos una sorpresa, porque se animaría a emprender actividades, a evolucionar y a dejar de estar especulando con lo que puede llegar a pasar. La Argentina, históricamente, ha tenido caídas fuertes y se ha recuperado con fuerza y de manera inmediata. Sin embargo, aunque no descarto esa posibilidad, veo un escenario diferente de otros anteriores. En primer lugar, porque la crisis ha sido muy grave en el sector financiero. En segundo lugar, porque no se ve, en el Gobierno, la actitud de achicar el sector público en beneficio del sector privado, de manera que el primero sigue siendo muy costoso para el segundo. Se están derivando muchos fondos a la asistencia social y si no hay una buena estructuración de los recursos, puede terminar siendo un gasto muy grande del Estado que perjudique el crecimiento económico.

2- Lo fundamental es el equilibrio fiscal: que los gastos del Estado no superen los ingresos normales e incluso, sería muy bueno que se llegue a un superávit. Ese objetivo, si se toma en serio, obliga a que los Gobiernos -nacional, provincial o municipal- discutan a fondo en qué se va a gastar. Hoy, en cambio, se está pendiente de cuántos recursos hay, no se hacen las cosas, hay funciones cruzadas entre los ministerios y es todo un desorden. También tendría que estar más clara la relación entre la Nación y las provincias. No pueden estar discutiendo a cada rato. Da la impresión de que las provincias pueden manejarse en forma totalmente independiente en cuanto al déficit que pueden soportar. Y después exigen que la Nación cubra ese déficit. En nombre de la fragilidad o de la gobernabilidad se permite cualquier cosa y así no se va hacia el Estado pequeño que necesitamos.


Es poco a lo que puede apuntar este Gobierno
JORGE JIMENEZ
Director del Banco Empresario

1- Este año fue terrible por donde se lo mire. La situación fue mala tanto en lo económico como en lo social. Pero en este aspecto se llegó a tal grado de convulsión que hasta se puso en peligro la integridad de la sociedad tucumana, que estalló con el escándalo de los niños desnutridos, hecho increíble en una provincia como la nuestra. Esto marca las falencias que han venido teniendo las últimas administraciones de gobierno, ya que lo que ocurre ahora es sólo la explosión de una situación que se fue acumulando durante años. Si a estos hechos se les suma el espectáculo vergonzoso brindado por la clase política, el balance no puede ser peor. En el plano económico, el festival de bonos produjo el único crecimiento: la proliferación de "cuevas", en un sistema nefasto que le quita al asalariado gran parte de su sueldo.
Es una lástima y una vergüenza que en una provincia con tantas riquezas naturales haya niños, jóvenes y adultos que se mueren de hambre. Para colmo de males, la imagen de la provincia es ya conocida internacionalmente y conspira contra muchos planes que se puedan instrumentar.
Creo que las perspectivas económico-financieras de la provincia no pueden ser buenas como uno desearía. Sólo algunos sectores seguirán creciendo y son aquellos que están ligados a la exportación (citricultura, azúcar, frutilla, soja y algunos más). Por lo demás, hay un gran tema no resuelto: qué es lo que va a pasar con el pasivo bancario. Si se redolariza la economía, en una provincia en la que gran parte cobra u opera en bonos, será el golpe final. La mayoría de los comerciantes locales reconoció haber perdido entre el 50% y el 80% de sus ventas. Incluso los que no tienen pasivo están en una situación difícil por la caída de su stock y la disminución de su clientela.

2- El Gobierno -incluida la Legislatura-, lo primero que tiene que hacer es terminar con las peleas internas. Debe fijar dos o tres prioridades básicas para la provincia y encararlas con seriedad y esfuerzo. Mucho más no podrá hacer, por el poco tiempo que le queda y por el desgaste sufrido. Debe apuntar a la seguridad, a la educación y a la salud, que pasa esta por solucionar la hambruna y no dar tan sólo paliativos. En lo económico, respaldar el bono es la prioridad.

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