12 Diciembre 2002 Seguir en 
En cualquier ciudad organizada -según todos lo saben- los conductores cuidan de no bloquear el flujo de vehículos detenidos ante el semáforo. Ello a fin de que, al encenderse la señal verde, los que aguardaban puedan avanzar de inmediato.
Pero no ocurre así en San Miguel de Tucumán. A cada momento es posible advertir que taxis y remises se detienen junto a los automotores que esperan la señal verde, para que asciendan o desciendan pasajeros, sin importarles la perturbación que de esa manera causan.
Como es conocido, lo que correspondería es que el taxi o remise cruce, con todos los demás, la esquina semaforizada, y se estacione metros después de la bocacalle para atender a clientes. Es la obvia manera de mantener una circulación normal y sin obstáculos.
Nos parece que la Municipalidad debiera (en este punto como en tantos otros) tomar medidas enérgicas para hacer cumplir aquel criterio elemental. No es posible que en una capital de calles estrechas y superpobladas como es la nuestra, cada conductor obedezca solamente a los dictados de su capricho o de su comodidad.
Pero no ocurre así en San Miguel de Tucumán. A cada momento es posible advertir que taxis y remises se detienen junto a los automotores que esperan la señal verde, para que asciendan o desciendan pasajeros, sin importarles la perturbación que de esa manera causan.
Como es conocido, lo que correspondería es que el taxi o remise cruce, con todos los demás, la esquina semaforizada, y se estacione metros después de la bocacalle para atender a clientes. Es la obvia manera de mantener una circulación normal y sin obstáculos.
Nos parece que la Municipalidad debiera (en este punto como en tantos otros) tomar medidas enérgicas para hacer cumplir aquel criterio elemental. No es posible que en una capital de calles estrechas y superpobladas como es la nuestra, cada conductor obedezca solamente a los dictados de su capricho o de su comodidad.







