27 Febrero 2008 Seguir en 
Cleveland, Ohio.- A una semana de la crucial contienda en Ohio y en Texas, Hillary Clinton intentaba anoche desprestigiar a su rival, Barack Obama, en un agitado debate en Cleveland, el último antes de las decisivas primarias del 4 de marzo, en las que están en juego 141 delegados a la convención demócrata que definirá al candidato presidencial. La batalla en Ohio se desarrolla en medio de un hervidero de correos, anuncios televisivos y actos de campaña que atraen a miles de futuros votantes de todas partes del Estado, conocido por la minería del carbón.
Hillary admitió que los resultados del 4 serán críticos para su aspiración de llegar a noviembre y enfrentarse con el nominado republicano a ocupar la Casa Blanca en 2009. Si pierde Ohio o Texas, realmente tendrá dificultades para ganar la nominación, según observadores. El ex presidente Bill Clinton ganó en Ohio tanto en las elecciones de 1992 como en las de 1996, y las promesas de su esposa de crear nuevos empleos y de proveer cuidado universal para la salud recogieron un fuerte apoyo entre familias de la clase trabajadora. Con casi 240.000 puestos de trabajo perdidos desde 2000, la tasa de desempleo del 6% en el Estado está entre las más elevadas de la nación. Pero la supuesta preferencia por Clinton de la clase obrera recibió un golpe la semana pasada, cuando la International Brotherhood of Teamsters, que nuclea a 1,4 millones de trabajadores, apoyó a Obama, quien también promete empleos y reforma del cuidado de la salud.
Poderoso respaldo
La campaña de Obama unió los apoyos a un ataque posicionando a Clinton como a favor de políticas comerciales que muchos trabajadores calificaron de perjudiciales. Los últimos sondeos en Ohio y en Texas confirman como favorito al senador por Illinois, que el lunes recibió el apoyo del influyente senador por Connecticut, Chris Dodd, vocero de la poderosa comisión bancaria del Senado. Dodd fue uno de los candidatos a la investidura demócrata. Abandonó después de los caucus de enero en Iowa. (Reuter)
Hillary admitió que los resultados del 4 serán críticos para su aspiración de llegar a noviembre y enfrentarse con el nominado republicano a ocupar la Casa Blanca en 2009. Si pierde Ohio o Texas, realmente tendrá dificultades para ganar la nominación, según observadores. El ex presidente Bill Clinton ganó en Ohio tanto en las elecciones de 1992 como en las de 1996, y las promesas de su esposa de crear nuevos empleos y de proveer cuidado universal para la salud recogieron un fuerte apoyo entre familias de la clase trabajadora. Con casi 240.000 puestos de trabajo perdidos desde 2000, la tasa de desempleo del 6% en el Estado está entre las más elevadas de la nación. Pero la supuesta preferencia por Clinton de la clase obrera recibió un golpe la semana pasada, cuando la International Brotherhood of Teamsters, que nuclea a 1,4 millones de trabajadores, apoyó a Obama, quien también promete empleos y reforma del cuidado de la salud.
Poderoso respaldo
La campaña de Obama unió los apoyos a un ataque posicionando a Clinton como a favor de políticas comerciales que muchos trabajadores calificaron de perjudiciales. Los últimos sondeos en Ohio y en Texas confirman como favorito al senador por Illinois, que el lunes recibió el apoyo del influyente senador por Connecticut, Chris Dodd, vocero de la poderosa comisión bancaria del Senado. Dodd fue uno de los candidatos a la investidura demócrata. Abandonó después de los caucus de enero en Iowa. (Reuter)







