27 Febrero 2008 Seguir en 
Los 106 músicos de la Filarmónica de Nueva York, bajo la batuta del director Lorin Maazel, ofrecieron un histórico concierto en el Gran Teatro de Pyongyang ante 1.500 espectadores. La presentación supone un intercambio cultural sin precedentes entre Estados Unidos y Corea del Norte. Pyongyang fue incluido en 2002 por el presidente George W. Bush entre los países del "eje del mal" debido a sus ambiciones nucleares. El programa incluyó la Novena Sinfonía de Antonin Dvorak -Sinfonía del Nuevo Mundo-, obras de Richard Wagner y de George Gershwin. Para finalizar el concierto, un arreglo de "Arirang", una canción popular coreana. También se ejecutaron los himnos de Corea del Norte y de Estados Unidos. Pyongyang firmó a fines del año pasado un compromiso de desarme nuclear, todavía pendiente.







