Se busca jefe

El peronismo debe recrear una estructura de poder.

11 Diciembre 2002
Por Juan Manuel Asis

Se podrá creer o no en la intención de Julio Miranda de abandonar la política; pero, ante la posibilidad de que sea cierto, los peronistas han empezado a buscar los nuevos polos de poder. Los justicialistas son buenos olfateadores de nichos de poder por lo que no resultará extraño observar movimientos -en medio de la búsqueda de candidaturas- dirigidos a la construcción de una nueva autoridad política, ante la eventual ausencia de Miranda.
Todos están en ese trámite. La anticipada renuncia al honor de un cargo de Miranda -jefe de la principal línea interna del PJ-, preanuncia que quien se imponga como candidato a gobernador estará a un paso de ser el nuevo líder del justicialismo. Es decir, no sólo se elegirá al postulante del PJ para la gobernación, sino que, paralelamente, se resolverá la sucesión política en el PJ.
En el peronismo es un proceso casi natural que el gobernador sea, a la vez, el presidente del partido. Sucedió hasta con Ramón Ortega, ungido titular del PJ en una lista de consenso durante su gestión. Así que los que vayan a la lucha electoral deberán pensar, además, en designar a un nuevo conductor político partidario, ya que en setiembre de 2003 vencen los mandatos en el PJ.
Si el futuro gobernador es un peronista, sobre él recaerá la responsabilidad de ser el presidente del PJ, por historia y por la naturaleza verticalista de esta fuerza política. En este punto es clave el discurso de la militancia y la trayectoria para la designación de los candidatos justicialistas. No se podrá separar lo uno de lo otro. Es aquí donde aparecen las dificultades para algunos, ya que en la construcción de ese nuevo esquema de poder interno -que en un comienzo puede ser compartido-, habrá que bendecir a un nuevo líder. Aquí nacen las preguntas por las movidas que se observan.Una posibilidad es que José Alperovich sea el candidato a gobernador por el PJ, si vence en la interna. Pero no se puede pensar que resulte el futuro presidente del partido con sólo un mes de afiliación. En este caso valdría aquello de que "Mengano al gobierno, Fulano al poder". Si Mengano es el senador, ¿quién será el Fulano? No debe descartarse una pelea en cierne en las filas alperovichistas por el poder partidario.
Sería importante, suponiendo que Alperovich sea una persona que se someta al jefe. Pero el ex radical es indócil, por lo que se pueden anticipar -sin ser adivino- algunos choques en este grupo. Otra especulación es que ese Fulano sea el propio Miranda, si es que finalmente su anuncio sólo es un amague para distraer la atención pública y trasladar la mira de la sociedad a otros protagonistas. Porque lo suyo puede ser un intento desesperado por huir del centro de la escena. Nada más.
En el otro bando que se está consolidando como una estructura de poder también se evalúa esta alquimia política de mezclar candidaturas para las elecciones provinciales y nacionales con la de construir una nueva jefatura política. Caudillos hay muchos, pero al jefe hay que buscarlo. Lo que conspira contra esta estructura en formación es que hay muchos apellidos conocidos.
El peronismo, cuestionado por la gestión del mirandismo, tiene la ocasión de remozarse. Tal vez cometa el error de lavarse la cara y mostrar, detrás de ese futuro nuevo poder interno, los mismos rostros desacreditados.

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