Los vecinos de calle Anselmo Romo, entre pasaje Belisario López y French, queremos plantear la situación de abandono en que se halla la obra del canal San Cayetano, que comenzó en 2001 y se interrumpió inexplicablemente a comienzos del corriente año. No comprendemos esta situación ya que el presupuesto había sido aprobado y los fondos fueron enviados desde la Nación para concretar el viejo anhelo de entubamiento de este canal. Cuando las obras comenzaron creíamos que veríamos cristalizado nuestro sueño de años. Era una solución definitiva para esta cloaca a cielo abierto, donde proliferan moscas y todo tipo de insectos y alimañas. Con el abandono de las obras, la zona se transformó en un lugar lleno de malezas que han alcanzado gran altura, pues crecieron arriba de los montículos de tierra que dejaron los obreros. Antes, por lo menos, podíamos transitar por el lugar libremente. ¿Alguna autoridad puede explicar qué ha sucedido con los fondos destinados para la obra? ¿Debemos suponer que se usaron para otro fin? Exigimos que se retiren los montículos de tierra y se ordene el desmalezamiento porque resulta incomprensible que vivamos esta situación a solo una cuadra de avenida Roca y Sáenz Peña.
Rosa Sepúlveda
Anselmo Rojo 81
S.M. de Tucumán
SAQUEOS
En LA GACETA del 8/12 se informa sobre los preparativos en la provincia -a instancias del Gobierno nacional- de un importante operativo de seguridad ante posibles intentos de saqueo, en los próximos días, a negocios y supermercados. Es una medida que resulta muy oportuna para asegurar el resguardo de los bienes y la tranquilidad de los sectores interesados. Pero los ciudadanos deberíamos preguntar -tanto al actual como al futuro gobierno- si también tiene medidas concretas para prevenir el saqueo y el vaciamiento de los Estados provinciales y del propio Estado nacional, costumbre que, como sabemos, no necesita de fechas especiales y cuyos adeptos no se cubren la cara. Sólo usan guantes blancos.
Benigno M. Argañaraz
López Mañán 538
S. M. de Tucumán
IMPREVISION
El sábado pasado concurrí con mis hijos a ver el espectáculo de Bandana. Me arrepiento de haberlo hecho, pues sufrimos toda clase de atropellos. El estadio desbordaba de gente, no había organización ni sanitarios para la gran cantidad de niños presentes. Tampoco vigilancia suficiente que garantizara al menos un precario orden de espectáculo. ¿No hay ningún ente público que controle la realización de estos shows? ¿Sólo interesa la recaudación? ¿Los que concurrimos, siempre estaremos al arbitrio que nos suceda cualquier cosa sin ninguna garantía? Pienso que, en adelante, los padres conscientes pensaremos mucho antes de concurrir a un show así, más si lo hacemos con niños.
Silvia del Valle Mercado
Saavedra 1.043
S. M. de Tucumán
EL BIEN COMUN
¿Por qué somos pobres más de la mitad de los tucumanos? Porque no hay trabajo digno para el que lo necesita. Por razones exclusivamente económicas, el mercado elimina costos evitables y entonces el hombre es descartado y reemplazado por máquinas más eficaces. De este ciego utilitarismo nace un sistema de vida excluyente, perverso, cruel, que produce muerte. Primero muerte de los débiles y desprotegidos: niños, ancianos, enfermos. Luego, muerte de la salud mental, de la vida familiar, de la calidad de vida, de un país que fue libre y soberano. Nada consuela que una minoría, con la que funciona el sistema, pueda vivir bien y progresar. Ellos estarán obligados a ser cada día más individualistas y egoístas para continuar en carrera. Manteniendo una hipócrita máscara de humanidad suele aparentarse solidaridad social, pero no damos lo que nos suele, sólo lo que nos sobra o conviene. Tratando a nuestro prójimo como quisiéramos que nos trate podríamos revertir esa situación, que se agrava más en todo el mundo, donde crece rápidamente la brecha entre los que pueden y tienen, y los que no pueden y no tienen. Empezaríamos un cambio positivo si los tucumanos eligiéramos a gobernantes con vocación de servicio que busquen el bien común.
Raúl S. J. Giménez Lascano
Fococivico@hotmail.com
LA PRIMERA DAMA
La señora de Duhalde ha manifestado públicamente que le importan un bledo las críticas que se formulan sobre su acción en Tucumán. Se ha equivocado cuando vino a avasallar la autonomía provincial, enviada por su marido, el presidente de la Nación. Es el primer caso de intervención federal a una provincia que se realiza en forma tan sui generis. Se equivoca cuando viene a apuntalar a un determinado candidato político y se aloja en su casa. Es un hecho gravísimo pues, si bien ha sido frecuente en nuestra historia la intervención del Presidente en la política interna de las provincias, es la primera vez que lo se lo hace por intermedio de su esposa. Se equivoca cuando viene a hacer política, basándose en las carencias, el hambre, la muerte de muchos tucumanos, de las que son responsables algunos personajes que intentan cobijarse bajo su riñón. ¿Qué tienen que hacer las manzaneras en Tucumán. ¿Son su base de lanzamiento político? Este tipo de redes es el que queremos desterrar para un saneamiento de la política argentina y también de la función pública, donde se ha instaurado la dádiva como un instrumento que les da rédito a los inescrupulosos. ¿Sabe la señora de Duhalde cuántos emprendimientos -con sus consecuentes fuentes de trabajo digno y bien remunerado- se pueden abrir con el dinero que ella gasta en viajes, en comitivas de acompañamiento, en dádivas, en publicidad? Sepa que no es sabio, ni de buen educación, contestar a las críticas bien intencionadas y serias: "me importa un bledo lo que dicen". En Tucumán somos no sólo cautelosos; también, educados.
Dr. José Manuel Avellaneda
San Lorenzo 562
S.M. de Tucumán
HOSPITAL DE NIÑOS
He recibido con mucha alegría la disposición del presidente de España de construir un hospital para niños. Este grandioso gesto debe movilizar, sin pérdida de tiempo, a los intendentes, ediles y a la comunidad en general, para gestionar ante las autoridades nacionales, provinciales y al cónsul de España en Tucumán, que esta importante obra sea levantada en Concepción. Muchos factores avalan mi humilde iniciativa. Nadie ignora el enorme sacrificio de los padres, que deben recorrer cientos de kilómetros para poder llevar a sus niños a los hospitales de la capital para ser atendidos. Asimismo deben sortear los obstáculos que se les presentan, empezando por conseguir la ambulancia, ya que muchas veces no están disponibles por razones de servicio. Es de esperar que los aludidos en esta carta tomen en serio mi idea.
Roberto Gramajo
Santiago 254
Concepción-Tucumán







