26 Febrero 2008 Seguir en 
MADRID.- (Irene Benito, exclusivo para LA GACETA). En Ifema, el centro de convenciones más importante de Madrid, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy debatieron anoche sobre el modelo de país para los próximos cuatro años. El encuentro entre los candidatos presidenciales del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y del Partido Popular (PP) fue retribuido masivamente por el público, circunstancia que, más allá de la discusión, dio sentido al primer debate televisado de la España del siglo XXI.
Rodríguez Zapatero y Rajoy abrieron la discusión exactamente a las 22 (las 19 de Argentina). Ambos llevaban traje oscuro: azul era la corbata del candidato del PSOE y roja la del líder del PP. Manuel Campo Vidal, presidente de la Academia de Televisión de España y moderador del debate, se ubicó en el medio de ambos políticos. Los turnos, la agenda (cinco asuntos: economía y empleo, política social, política exterior y seguridad, política institucional y los retos del futuro), la temperatura y el decorado del estudio, todo se preparó al detalle. Los dos grandes partidos españoles se jugaban la oportunidad de captar los votos necesarios para ganar las elecciones generales del 9 de marzo.
El primer disparo
“Rodríguez Zapatero nos dirá que estamos en el mejor de los mundos. Pero, en verdad, somos la cola de Europa”, disparó primero Rajoy. “Vengo a pedir el apoyo para un proyecto que necesita cuatro años más. Nuestro principal obstáculo ha sido una oposición que no aceptó el resultado de las elecciones de 2004. Los que buscamos soluciones lidiamos con los que fabrican problemas”, replicó el titular del Ejecutivo. Rajoy denunció luego la pérdida del poder adquisitivo y arremetió contra la política antiterrorista y de inmigración del gobierno. Zapatero optó por destacar realizaciones, como la ley de igualdad (que protege a las mujeres), la creación de empleo, el incremento de la jubilación mínima y la ampliación de derechos civiles para los homosexuales.
Guerra total
Ambos intentaron privilegiar la exposición de propuestas, pero no pudieron sostener esta actitud: hacia el final, las descalificaciones mutuas coparon el debate. La cuestión de la inmigración suscitó las asperezas más fuertes. “Más que inmigración, eso es una avalancha”, expresó Rajoy. Zapatero prefirió abordar otros aspectos de su política social, como las becas estudiantiles o las ayudas a los niños recién nacidos. “Usted no tiene intención de hablar de inmigración; pasa por alto que son extranjeros el 40% de los presos de las cárceles españolas”, insistió Rajoy, que por momentos pareció fuera de control para algunos televidentes. Según un primer sondeo hecho público después del duelo, el 45,4% de los telespectadores dio vencedor a Zapatero, mientras que el 33,4% cree que el triunfo fue para el dirigente conservador.
El lunes próximo volverán a enfrentarse ante las cámaras de la televisión. Para ellos ha llegado el momento de capitalizar los aprendizajes de la primera experiencia.
Rodríguez Zapatero y Rajoy abrieron la discusión exactamente a las 22 (las 19 de Argentina). Ambos llevaban traje oscuro: azul era la corbata del candidato del PSOE y roja la del líder del PP. Manuel Campo Vidal, presidente de la Academia de Televisión de España y moderador del debate, se ubicó en el medio de ambos políticos. Los turnos, la agenda (cinco asuntos: economía y empleo, política social, política exterior y seguridad, política institucional y los retos del futuro), la temperatura y el decorado del estudio, todo se preparó al detalle. Los dos grandes partidos españoles se jugaban la oportunidad de captar los votos necesarios para ganar las elecciones generales del 9 de marzo.
El primer disparo
“Rodríguez Zapatero nos dirá que estamos en el mejor de los mundos. Pero, en verdad, somos la cola de Europa”, disparó primero Rajoy. “Vengo a pedir el apoyo para un proyecto que necesita cuatro años más. Nuestro principal obstáculo ha sido una oposición que no aceptó el resultado de las elecciones de 2004. Los que buscamos soluciones lidiamos con los que fabrican problemas”, replicó el titular del Ejecutivo. Rajoy denunció luego la pérdida del poder adquisitivo y arremetió contra la política antiterrorista y de inmigración del gobierno. Zapatero optó por destacar realizaciones, como la ley de igualdad (que protege a las mujeres), la creación de empleo, el incremento de la jubilación mínima y la ampliación de derechos civiles para los homosexuales.
Guerra total
Ambos intentaron privilegiar la exposición de propuestas, pero no pudieron sostener esta actitud: hacia el final, las descalificaciones mutuas coparon el debate. La cuestión de la inmigración suscitó las asperezas más fuertes. “Más que inmigración, eso es una avalancha”, expresó Rajoy. Zapatero prefirió abordar otros aspectos de su política social, como las becas estudiantiles o las ayudas a los niños recién nacidos. “Usted no tiene intención de hablar de inmigración; pasa por alto que son extranjeros el 40% de los presos de las cárceles españolas”, insistió Rajoy, que por momentos pareció fuera de control para algunos televidentes. Según un primer sondeo hecho público después del duelo, el 45,4% de los telespectadores dio vencedor a Zapatero, mientras que el 33,4% cree que el triunfo fue para el dirigente conservador.
El lunes próximo volverán a enfrentarse ante las cámaras de la televisión. Para ellos ha llegado el momento de capitalizar los aprendizajes de la primera experiencia.







