26 Febrero 2008 Seguir en 
LA HABANA- Raúl Castro inició ayer en Cuba el gobierno de la era post-Fidel, apoyado por los militares, pero con la vieja guardia de la línea comunista moderó las expectativas en torno a cambios reclamados por la población. “Sangre joven e ideas frescas es lo que necesita este país”, se lamentó Xiomara Castellanos, una jubilada de 67 años. “Todo sigue igual. Si logran solucionar la vivienda y la jama (comida), entonces habrán hecho algo. Pero eso quizá lo vean mis nietos”, dijo Margarita, un ama de casa de 58 años. En La Habana, la gente hacía cola ayer para comprar “Granma”, el diario oficial, que publicó el discurso de Raúl y las fotografías de los 31 nuevos miembros del Ejecutivo. Entre ellos hay viejas caras conocidas de Sierra Maestra, como los comandantes Juan Almeida, Ramiro Valdés y Guillermo García, o los generales Abelardo Colomé, Alvaro López Miera y Leopoldo Cintra Frías.
Cuarenta y nueve años después de llegar al poder y luego de 19 meses de enfermedad, el máximo líder cubano dejó el mando de la isla a su hermano Raúl, de 76 años, electo el domingo en una histórica sesión parlamentaria como presidente de Cuba para los próximos cinco años.
La frustración
Durante su gobierno interino, Raúl fomentó a fines de 2007 un debate acerca de los problemas del país. El diagnóstico, que abarca desde la pérdida de poder adquisitivo al deterioro de la educación y de la salud pública, está en sus manos. “De lo que ahora se trata es de hallarles solución de una manera inteligente, gradual y sin improvisaciones”, comentó un vocero de la Central de Trabajadores de Cuba. Sin embargo, los jóvenes ven pocas esperanzas de cambios con los revolucionarios de la vieja guardia que tomaron las riendas del país. El 70% de los 11 millones de cubanos nació después de la revolución de 1959. Entre los más jóvenes, muchos de los que aspiran a viajar por primera vez al extranjero, acceder a internet y tener ropa de moda, dijeron sentirse decepcionados con el relevo. “Esto es una dinastía”, se lamentó Virginia, que prefiere trabajar por cuenta propia a ganar el equivalente a U$S 19 al mes como docente en una escuela del Estado.
La designación de Raúl Castro no fue una sorpresa, pero el nuevo equipo de liderazgo es más rígido -y viejo- de lo que muchos jóvenes esperaban. José Ramón Machado Ventura, un comunista de línea dura de 77 años que peleó en Sierra Maestra hace medio siglo, fue nombrado primer vicepresidente. Analistas esperaban que Carlos Lage, de 56 años, que implementó las modestas reformas de mercado en la década de 1990 y es respetado por empresarios extranjeros, fuera el número dos de Raúl. “Debió ser Carlos Lage. Tiene muchas ideas buenas. Deberíamos rejuvenecer (el gobierno)”, dijo Maidolys, una estudiante de sociología de 20 años que hacía autostop para llegar a clase. (Reuter-AFP-NA)
Cuarenta y nueve años después de llegar al poder y luego de 19 meses de enfermedad, el máximo líder cubano dejó el mando de la isla a su hermano Raúl, de 76 años, electo el domingo en una histórica sesión parlamentaria como presidente de Cuba para los próximos cinco años.
La frustración
Durante su gobierno interino, Raúl fomentó a fines de 2007 un debate acerca de los problemas del país. El diagnóstico, que abarca desde la pérdida de poder adquisitivo al deterioro de la educación y de la salud pública, está en sus manos. “De lo que ahora se trata es de hallarles solución de una manera inteligente, gradual y sin improvisaciones”, comentó un vocero de la Central de Trabajadores de Cuba. Sin embargo, los jóvenes ven pocas esperanzas de cambios con los revolucionarios de la vieja guardia que tomaron las riendas del país. El 70% de los 11 millones de cubanos nació después de la revolución de 1959. Entre los más jóvenes, muchos de los que aspiran a viajar por primera vez al extranjero, acceder a internet y tener ropa de moda, dijeron sentirse decepcionados con el relevo. “Esto es una dinastía”, se lamentó Virginia, que prefiere trabajar por cuenta propia a ganar el equivalente a U$S 19 al mes como docente en una escuela del Estado.
La designación de Raúl Castro no fue una sorpresa, pero el nuevo equipo de liderazgo es más rígido -y viejo- de lo que muchos jóvenes esperaban. José Ramón Machado Ventura, un comunista de línea dura de 77 años que peleó en Sierra Maestra hace medio siglo, fue nombrado primer vicepresidente. Analistas esperaban que Carlos Lage, de 56 años, que implementó las modestas reformas de mercado en la década de 1990 y es respetado por empresarios extranjeros, fuera el número dos de Raúl. “Debió ser Carlos Lage. Tiene muchas ideas buenas. Deberíamos rejuvenecer (el gobierno)”, dijo Maidolys, una estudiante de sociología de 20 años que hacía autostop para llegar a clase. (Reuter-AFP-NA)







