21 Febrero 2008 Seguir en 
LA HABANA.- La renuncia de Fidel Castro tras casi 50 años en el poder significa que los cambios en la economía socialista de Cuba serán inevitables, pero no muchos ni demasiado rápidos. "No esperen que las compuertas se abran a la inversión extranjera, ni mucho menos que aparezcan millonarios cubanos. Se tomarán medidas cuidadosamente planeadas para hacer la economía más eficiente y se premiará la pequeña iniciativa privada", dijo John Kirk, un historiador canadiense que ha escrito sobre Cuba."Ni los arcos dorados de McDonalds ni Wal-Mart llegarán pronto a Cuba", añadió.
Desde que asumió el poder con la revolución de 1959, Castro se apegó a un sistema económico controlada por el Estado y dio poco espacio a la iniciativa privada. La economía estuvo varias veces en situación crítica, en especial durante la década de 1990, cuando colapsó la Unión Soviética. Pero las cosas mejoraron desde 2004, gracias al petróleo importado con facilidades de Venezuela. Raúl Castro, que apunta como el próximo jefe de Estado, durante sus casi 19 meses como mandatario interino alentó un debate sobre los problemas económicos del país y elevó las expectativas de muchos. Pero hasta ahora no hubo grandes reformas, y los expertos pronostican cambios lentos y sostenidos.
Desde que asumió el poder con la revolución de 1959, Castro se apegó a un sistema económico controlada por el Estado y dio poco espacio a la iniciativa privada. La economía estuvo varias veces en situación crítica, en especial durante la década de 1990, cuando colapsó la Unión Soviética. Pero las cosas mejoraron desde 2004, gracias al petróleo importado con facilidades de Venezuela. Raúl Castro, que apunta como el próximo jefe de Estado, durante sus casi 19 meses como mandatario interino alentó un debate sobre los problemas económicos del país y elevó las expectativas de muchos. Pero hasta ahora no hubo grandes reformas, y los expertos pronostican cambios lentos y sostenidos.









