20 Febrero 2008 Seguir en 
La intención de Néstor Kirchner de reorganizar el PJ abre una nueva escena política en la Argentina. Y esta estrategia cambia las perspectivas que se observaron en las últimas elecciones presidenciales de 2007 por el protagonismo de las coaliciones. No hubo entonces ningún candidato con posibilidades electorales que no haya encabezado una coalición, obligado por las circunstancias.
La crisis de 2001 produjo una dilución de las identidades políticas masivas y una crisis del sistema de partidos. Y, sobre esa base, el kirchnerismo intenta hoy reconstruir el peronismo con una característica de partido predominante. Tal vez continúe la crisis de las identidades políticas, pero probablemente esta propuesta de reforma política busque modificar o debilitar aquella tendencia de sistema coalicional. En otras palabras, la idea buscaría encumbrar un proyecto de poder sustentado en el kirchnerismo y en los sectores que lo acompañan. Y en provincias, como Tucumán se repite esa situación, con regímenes neopatrimonialistas, como ocurrió en Santiago del Estero, con los Juárez, y en Catamarca, con los Saadi.
En suma, el proyecto de Néstor Kirchner tiene tres ejes: reconstrucción del PJ, un Frente para la Victoria o coalición plural y un frente -llamado productivo-, integrado por sectores de la producción nacional, en una concepción movimientista. Eso forma parte del patrimonio cultural del peronismo que se recrea hoy en Néstor Kirchner. Si se reorganiza el PJ, con una estructura más moderna, las listas colectoras y los acoples irán desapareciendo lentamente. (Especial para LA GACETA)
La crisis de 2001 produjo una dilución de las identidades políticas masivas y una crisis del sistema de partidos. Y, sobre esa base, el kirchnerismo intenta hoy reconstruir el peronismo con una característica de partido predominante. Tal vez continúe la crisis de las identidades políticas, pero probablemente esta propuesta de reforma política busque modificar o debilitar aquella tendencia de sistema coalicional. En otras palabras, la idea buscaría encumbrar un proyecto de poder sustentado en el kirchnerismo y en los sectores que lo acompañan. Y en provincias, como Tucumán se repite esa situación, con regímenes neopatrimonialistas, como ocurrió en Santiago del Estero, con los Juárez, y en Catamarca, con los Saadi.
En suma, el proyecto de Néstor Kirchner tiene tres ejes: reconstrucción del PJ, un Frente para la Victoria o coalición plural y un frente -llamado productivo-, integrado por sectores de la producción nacional, en una concepción movimientista. Eso forma parte del patrimonio cultural del peronismo que se recrea hoy en Néstor Kirchner. Si se reorganiza el PJ, con una estructura más moderna, las listas colectoras y los acoples irán desapareciendo lentamente. (Especial para LA GACETA)







