La reforma política "K" impactará en Tucumán
La idea kirchnerista de reducir el número de fuerzas y de eliminar las listas colectoras choca con la realidad local derivada del sistema de acople. Las modificaciones introducidas por la convención constituyente potenciaron la creación de más de 130 agrupaciones. La mayoría apoyó la reelección del jefe del PE.
20 Febrero 2008 Seguir en 
De concretarse, el fortalecimiento de los partidos políticos que propone el kirchnerismo en el ámbito nacional tendrá un brusco impacto en la provincia. La idea de los referentes políticos del oficialismo de reducir el número de fuerzas a partir de un incremento de los requisitos para su conformación y su mantenimiento contrasta con la explosión de inscripciones que soportó la Junta Electoral Provincial luego de la reforma constitucional de 2006.
El crecimiento del número de tucumanos vinculados con alguna expresión política guarda estrecha relación con la instauración del sistema electoral de acople. Este régimen, incorporado a la Carta Magna tras la reforma de hace dos años, fomentó la creación de más de un centenar de fuerzas municipales y comunales. Contra los 53 partidos inscriptos hasta junio de 2006, cuando se sancionó la reforma de la Constitución, hoy en la provincia tienen sus papeles en orden 181 agrupaciones: 27 de rango nacional, 25 con reconocimiento provincial, 35 con alcance comunal y 94 de carácter municipal.
En su gran mayoría, las noveles fuerzas políticas actuaron como colectoras de votos en favor de la candidatura del gobernador, José Alperovich, en agosto de 2007. El régimen de acople, incluso, liberó al Partido Justicialista de la realización de elecciones internas para definir sus listas de candidatos. Ocurre que muchos de los dirigentes que no encontraron lugar en las nóminas oficiales, optaron por crear su propia estructura y competir con un sello partidario que no fuera el del PJ.
Si bien las conversaciones en la esfera nacional son aún demasiado informales, el tema ya comenzó a ser analizado en el ala política de la Casa de Gobierno. Cabe recordar que, en esos mismos despachos, hace dos años se diseñó el sistema de acople para potenciar la reelección del gobernador.
Esta vez, entienden los dirigentes alperovichistas, el escenario que se plantea a nivel nacional es distinto. También, aducen, lo es en el ámbito provincial. Y para reforzar esa hipótesis mencionan como primera medida que Tucumán es uno de los pocos distritos en donde el PJ se encuentra normalizado y en pleno funcionamiento. Ello, sumado a que la mayoría de los cuerpos orgánicos del partido responden a la línea oficialista, simplificaría la discusión. "El acople tuvo un efecto importante en un determinado momento político, pero hoy la situación es otra. El PJ está consolidado y la conducción de José Alperovich no se discute", reconoció a LA GACETA uno de los principales operadores políticos alperovichistas y defensor del acople.
El panorama nacional, a partir de la normalización del PJ y de una eventual presidencia de Néstor Kirchner, permite a la dirigencia oficialista analizar una reforma integral del sistema de partidos políticos. El propósito es frenar la proliferación de agrupaciones partidarias sin sustento electoral y de candidaturas ignotas. En ese marco se inscribe la discusión respecto de la conveniencia de que las internas partidarias sean cerradas o abiertas. Esta decisión, incluso, podría ubicar a Tucumán en una situación delicada. Cabe recordar que, en enero de 2006, la pelea intestina en el oficialismo comarcano determinó la eliminación del sistema de internas abiertas (con participación de los no afiliados) y la imposición de un esquema cerrado.
El crecimiento del número de tucumanos vinculados con alguna expresión política guarda estrecha relación con la instauración del sistema electoral de acople. Este régimen, incorporado a la Carta Magna tras la reforma de hace dos años, fomentó la creación de más de un centenar de fuerzas municipales y comunales. Contra los 53 partidos inscriptos hasta junio de 2006, cuando se sancionó la reforma de la Constitución, hoy en la provincia tienen sus papeles en orden 181 agrupaciones: 27 de rango nacional, 25 con reconocimiento provincial, 35 con alcance comunal y 94 de carácter municipal.
En su gran mayoría, las noveles fuerzas políticas actuaron como colectoras de votos en favor de la candidatura del gobernador, José Alperovich, en agosto de 2007. El régimen de acople, incluso, liberó al Partido Justicialista de la realización de elecciones internas para definir sus listas de candidatos. Ocurre que muchos de los dirigentes que no encontraron lugar en las nóminas oficiales, optaron por crear su propia estructura y competir con un sello partidario que no fuera el del PJ.
Si bien las conversaciones en la esfera nacional son aún demasiado informales, el tema ya comenzó a ser analizado en el ala política de la Casa de Gobierno. Cabe recordar que, en esos mismos despachos, hace dos años se diseñó el sistema de acople para potenciar la reelección del gobernador.
Esta vez, entienden los dirigentes alperovichistas, el escenario que se plantea a nivel nacional es distinto. También, aducen, lo es en el ámbito provincial. Y para reforzar esa hipótesis mencionan como primera medida que Tucumán es uno de los pocos distritos en donde el PJ se encuentra normalizado y en pleno funcionamiento. Ello, sumado a que la mayoría de los cuerpos orgánicos del partido responden a la línea oficialista, simplificaría la discusión. "El acople tuvo un efecto importante en un determinado momento político, pero hoy la situación es otra. El PJ está consolidado y la conducción de José Alperovich no se discute", reconoció a LA GACETA uno de los principales operadores políticos alperovichistas y defensor del acople.
El panorama nacional, a partir de la normalización del PJ y de una eventual presidencia de Néstor Kirchner, permite a la dirigencia oficialista analizar una reforma integral del sistema de partidos políticos. El propósito es frenar la proliferación de agrupaciones partidarias sin sustento electoral y de candidaturas ignotas. En ese marco se inscribe la discusión respecto de la conveniencia de que las internas partidarias sean cerradas o abiertas. Esta decisión, incluso, podría ubicar a Tucumán en una situación delicada. Cabe recordar que, en enero de 2006, la pelea intestina en el oficialismo comarcano determinó la eliminación del sistema de internas abiertas (con participación de los no afiliados) y la imposición de un esquema cerrado.







